Hace muchos años, cuando el equipo recién integrado artificialmente a la AUF jugaba en los andurriales de la C porque aún no se había refundado la D, el ingeniero Federico Defranco nos instruía y hacía extensión acerca de qué significaba ese extraño nombre, Torque. Fundado por un ingeniero naval, esconde en su nombre el concepto que intuitivamente los niños utilizan para dejar arriba a su circunstancial compañero de subibaja. Ese concepto de “palanca” que a menudo se utiliza en la vida cotidiana es ni más ni menos que el torque. Es decir, la fuerza aplicada a una distancia de un tamaño suficiente como para levantar cualquier cosa. Es decir, que el torque es el resultado de multiplicar fuerza y distancia.
Según ha contado Marcelo Yaurreche, el nombre se le ocurrió a él en el Mercado del Puerto, y se le apareció de su formación de electrotécnico. “Me acordé de que ese nombre estaba relacionado con algo de fuerza”, contó hace unas semanas a Telenoche 4 quien fue el primer todo terreno del club en suelo uruguayo. Yaurreche estaba con el recientemente fallecido, fundador y presidente del Torque, Raúl Aquino, quien se preguntaba qué nombre le pondría a ese club que, junto con otros uruguayos, había empezado a pensar en la Copa América de Venezuela 2007, y que nacería legalmente en los últimos días de diciembre de aquel año como un club que jugaría en la Liga Punta Carretas, y apenas un año después ya debutaría en la AUF. Hace unos años, cuando la venta o negociación de Torque al Grupo City, Aquino diría a Canal 5 que su sueño era que aquel club fuera campeón de América.
Está lejos, lejísimo, de serlo, es cierto, pero también es cierto que el jueves a las 21.30 en el estadio Garcilaso de Cusco, a más de 3.400 metros sobre el nivel del mar, será el más importante de su historia, y que el que juegue la semana que viene en Montevideo como revancha será aún más importante y el que lo acerque a aquella idea fuerza del Torque de los baños del Mercado del Puerto con la que soñó Aquino.
Las posibilidades de clasificación dependen de conseguir un resultado que deje la serie abierta para la vuelta. El espíritu del grupo es de cautela y resistencia, sabiendo que la falta de aire en el tramo final del partido obligará a replegar filas y priorizar el orden táctico por encima de las pretensiones estéticas.
Marcelo Méndez, el entrenador celeste, dijo a su llegada a Lima —en donde permanecerá hasta este jueves para ir en el día del partido a la altura de la mítica ciudad andina— que “ir a resistir todo el partido es difícil. Nos debemos defender con la pelota y tratar de hacerle daño a un rival que allí se hace difícil”.
Torque, a quien debemos valorar por ser el único equipo uruguayo que está jugando con éxito tres competencias a la vez -Uruguayo, Copa Uruguay y Sudamericana-, contaría con el retorno de Franco Torgnascioli al arco y podría jugar con cinco futbolistas en el fondo, por lo que se sumaría el chuiense Ezequiel Busquets, junto a Eduardo Aguero, Kevin Silva, el capitán Gary Kagelmacher y el zurdo Facundo Silvera; en el medio estarán el melense Pablo Siles, el cerrense Gonzalo Montes y el polivalente sanducero Gonzalo Pizzichillo; adelante estarán el polanqueño Salonón Rodríguez y el argentino con más de una centena de partidos con la celeste de Torque, Esteban Obregón.
Cienciano, la altura y los uruguayos
El conjunto cusqueño, por su parte, transita un presente de reconstrucción bajo el mando de un nuevo cuerpo técnico que intenta devolverle la agresividad característica a su juego tras un inicio irregular en el torneo peruano. Campeón de la Sudamericana en 2003 y de la Recopa en 2004, Cienciano guarda una memoria histórica de peso en este certamen, y mantiene un lazo directo con el fútbol uruguayo, por donde pasaron futbolistas orientales que dejaron huella en su gloriosa campaña continental, y antes también, como la inolvidable dupla de Mauricio Quique Martínez y el Colorado Ernesto Zapata. Ahora el elenco peruano cuenta con cinco uruguayos: el arquero Gonzalo Falcón, el defensa Maximiliano Amondarain y los medios Santiago Arias, Cristian Souza y Alejandro Hohberg -nieto de Juan Eduardo-, nacido en Lima pero de padres uruguayos.
Cienciano llega envalentonado tras atravesar un año de rendimiento creciente en lo internacional que lo depositó nuevamente entre los ocho mejores del certamen. Dirigido por Horacio Melgarejo, el Papá ha transformado el suelo cusqueño en un laberinto sofocante para los visitantes, como quedó demostrado con el 4-0 propinado a Lanús en playoffs y la contundente goleada 6-1 sobre Botafogo en octavos de final. De los seis partidos que ha jugado el elenco cusqueño en el Inca Garcilaso, ganó cuatro y empató dos de ellos: el primero ante Melgar, en la eliminatoria que venció por penales, y el que jugó en el cierre de la serie ante Juventud de Las Piedras, cuando el equipo de Chapita Blanco estuvo a nada de ganarlo.
El esquema del conjunto incaico gravita en la conducción de Cristian Souza, quien acumula cinco asistencias en el torneo, secundado por la contundencia de Carlos Garcés y Matías Succar en ataque. La única variante obligada será la ausencia del volante de contención Gerson Barreto por acumulación de tarjetas amarillas.
Los peruanos jugarían con Italo Espinoza; Carlos Cabello, Kevin Becerra, Amondarain, Marcos Martinich; Gonzalo Aguirre; Souza, Juan Romagnoli, Hohberg; Garcés y Matías Succar.
El partido será dirigido por el brasileño Wilton Sampaio y será televisado por DSports y DGO.
