Este viernes, el Círculo de Tenis de Montevideo se vistió de fiesta para albergar una nueva fecha de la Copa Davis, que volvió al histórico club del Prado después de 24 años. Uruguay, que en febrero eliminó a Jamaica en los playoffs del Grupo Mundial II, busca un lugar en los playoffs del Grupo Mundial I y arrancó con buen pie, aunque tiene que continuar la faena este sábado.
Joaquín Aguilar le ganó a Markus Molder y Franco Roncadelli a Kristjan Tamm, ambos en sets corridos. Este sábado, la actividad comienza a las 15.00 con el duelo de dobles: Ariel Behar —capitán del equipo uruguayo— y Roncadelli enfrentan a Molder y Tamm. Si Uruguay gana, se cierra la serie, que es al mejor de 5; de ser necesario, se jugarán otros dos partidos de singles, con Roncadelli contra Molder y Aguilar frente a Oliver Ojakaar (1115 en el ranking ATP).
Joaquin Aguilar, durante el partido ante Marcus Molder.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
El primero adentro
Joaquín Aguilar, 389 en el ranking ATP, se quedó con el primer punto para Uruguay al ganarle en dos sets corridos a Markus Molder, 844 en el ranking. El partido arrancó sobre las cuatro de la tarde con una temperatura bastante elevada para esta incipiente primavera y un fuerte resplandor de sol sobre el polvo naranja de la cancha del Prado, que pareció pasarle factura física al estonio en el arranque del juego.
Aguilar quebró el primer juego y mantuvo sus saques, ganando por arriba del 90% de sus puntos de primer servicio. Cerró el primer set 6-2 y el segundo 6-1 para concretar la ventaja de Uruguay en poco más de una hora.
Aguilar, de 21 años, es una gran proyección del tenis uruguayo. Viene de escalar 37 posiciones en el ranking ATP y de ganar cuatro títulos del circuito de la Federación Internacional de Tenis (ITF).
Jornada redonda
Franco Roncadelli, de 26 años, es el número uno del tenis uruguayo —269 en el ranking ATP—, viene de participar en Wimbledon y el US Open, y también resolvió su partido ante Tamm en dos sets, aunque tuvo un poco más de pelea. Se impuso 6-4 y 6-2, pero en el primer set lo complicó sobre todo el potente saque del estonio, que después empezó a perder precisión.
A esta altura de la jornada, el público ya había entrado en calor, a pesar de que refrescó tras la caída del sol y se hizo sentir, empujado por los desafiantes cánticos y palmas que los propios jugadores de la delegación de Estonia ensayaban para alentar a su compañero entre punto y punto. Una cuerda de chico, repique y piano se apostó en la esquina alta de una de las gradas para darle algo de color popular a la jornada, aunque la cuerda sonó tímida e intermitente para no hacer enojar al juez de silla que recordaba la necesidad de hacer silencio durante los puntos para no perjudicar a los tenistas.
Roncadelli recuperó el vigor y la precisión después de un arranque complicado en el segundo set y completó su victoria en poco más de una hora y media.
