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Deporte Fútbol
Abel Hernández, de Peñarol, tras el segundo gol a Boston River, el 26 de setiembre en el estadio Centenario. · Foto: Ernesto Ryan, Agencia Gamba

Abel Hernández, de Peñarol, tras el segundo gol a Boston River, el 26 de setiembre en el estadio Centenario.

Foto: Ernesto Ryan, Agencia Gamba

Peñarol le ganó 2-1 a Boston River en los descuentos

Un gol agónico de Abel Hernández rescató el triunfo carbonero, que mantiene la punta de la tabla anual.

Peñarol ganó con lo justo y en la hora este sábado en el estadio Centenario ante un Boston River que tuvo el debut de Diego Jaume como técnico y mereció algo más. El equipo de Diego Aguirre no jugó bien, pero se puso en ventaja temprano con un golazo de Lucas Ferreira tras una pelota parada.

El sastre lo empató en el segundo tiempo con un tanto de su goleador, el argentino Francisco Bonfiglio, y hasta pudo darlo vuelta, jugando mejor por un largo tramo. Pero Abel Hernández, que casi ni la había tocado después de ingresar desde el banco, metió una palomita furiosa tras un tiro de esquina para darle a Peñarol una victoria clave y muy festejada en los descuentos.

Poca cosa

Peñarol abrió el partido con un gol tempranero, cuando el cronómetro pisaba los 10. El fondo de Boston River ya había tenido alguna dificultad para defender pelotas aéreas, incluso una de un lateral ofensivo que, como acostumbra el carbonero, sacó Nicolás Fernández para buscar a un zaguero en el área. Justamente, dos de los tres centrales que alineó Diego Aguirre protagonizaron la apertura del marcador.

El tiro de esquina vino desde la izquierda con un golpe de Leonel Jaime. Germán Pezella ganó arriba la primera y el balón derivó para Ferreira, que de espaldas al arco y con el marcador detrás ensayó una pirueta para tirar un globito al segundo palo, inalcanzable para Bruno Antunez. Un golazo del zaguero.

El sastre reaccionó rápido y después de quedar en desventaja transitó sus mejores minutos, cerca del arco de Washington Aguerre, quien tuvo que tapar alguna que lo agarró bien parado. Leandro Suhr estuvo picante por la izquierda y por ahí se generaron las aproximaciones, sin ocasiones demasiado claras. Peñarol respondió con algunos chispazos, pero hubo poco más en el primer tiempo.

Se prende el juego

En el segundo tiempo cambió el trámite porque Boston River así lo quiso. El sastre salió a buscar el empate y se vio favorecido por un equipo carbonero que parecía descansar en la ventaja ya conseguida.

Aguirre metió mano y cambió a los dos zagueros de la jugada del gol: salieron Ferreira y Pezella y entraron Franco Romero y Nahuel Herrera, que volvió a sumar minutos después de su lesión en el pie (ya lo había hecho entre semana por Copa AUF Uruguay).

No puede asegurarse que los cambios desacomodaron la defensa, lo que desestimaría el mérito y el empuje de Boston River, que tuvo a Suhr como uno de los destacados, junto con el volante ex Peñarol Rodrigo Saravia, que manejó al equipo desde la mitad de la cancha y muchas veces llegando para definir. Justamente, Cachete fue quien metió una pelota profunda por la banda para el desborde de Fredy Martinez, quien levantó el centro a la cabeza de Bonfiglio para el empate, en el amanecer del complemento.

El partido mejoró con la igualdad y ambos equipos intercambiaron ataques. El sastre zurció tres o cuatro finas jugadas colectivas que pudieron ser golazos, mientras que Peñarol buscó impreciso en ataque. Matías Arezo tuvo un puñado de ocasiones: en una intervino muy bien Antunez, otra estrelló el caño y otra se fue alta.

Aguirre mandó a la Joya a falta de 15 minutos para el final. En la primera que tuvo al borde del área, sacó un tiro muy defectuoso y alto. Pero a los goleadores les basta con aparecer bien en una. Abel Hernández se desmarcó notable en un tiro de esquina a los 92 y se tiró de palomita al gol, para sellar un triunfo tan sufrido como celebrado.