Cuando uno se para al borde de una pared de escalada deportiva el niño interior se activa solo, por inercia o por instinto. Es kinestésico: un pie le da soporte al cuerpo que se impulsa hasta que una mano le da seguridad y el otro pie anima un poco más para que la otra mano confirme el avance hacia arriba. Al ingresar a La Beta, pasa algo similar: todo fluye. Está ubicada dentro del espacio Movete Mujer, en Chaná 2240, un cowork en el que confluyen un espacio de entrenamiento femenino con otros de formación en parkour, artes marciales y La Beta, un club de escalada deportiva indoor.
Pablo Malletti, escalador, monitor, todo terreno y socio fundador técnico de La Beta recibió a la diaria e introdujo sin escalas al fotógrafo y al periodista a este mundo de la escalada de una forma muy práctica: escalando. El espacio de La Beta es impulsado por Malletti y Magela Sandín, Jorge Hernández e Irina Serkhochian.
Después de divertirnos un rato, cuando la adrenalina bajó, Pablo nos cuenta que “junto a la AUDE [Asociación Uruguaya de Escalada] organizamos este 5 de septiembre la primera competencia de escalada deportiva de la historia de Uruguay, y también la primera fecha oficial del ranking nacional del deporte. Quienes ganen ahí tendrán chance de clasificar a instancias internacionales”.
El escalador intenta que se tome dimensión de la importancia de la competencia de este fin de semana: “Es un deporte en pleno crecimiento en el país, viviendo su primer hito oficial, con una comunidad joven y activa detrás”.
Caída libre
Contrariamente a lo que podríamos llegar a pensar los espectadores de este deporte, caerse de una pared de escalar no es lo peor del mundo. Lo dicen Santiago “Toto” Bardier (21) y Valentín Machado (18), dos jóvenes escaladores que se encuentran practicando para el fin de semana y han sabido caerse en algunos intentos y clasificarse y ganar de todas formas.
A nivel de seguridad, Malletti aclara desde el inicio que hay un protocolo de seguridad estricto que se explica a quienes llegan por primera vez al lugar: “Como suelen ser personas ajenas a la dinámica de altura y cuestiones de seguridad, básicamente les cuento por qué no se van a morir y qué tipo de sistemas usamos: los arneses, las cuerdas y los diferentes componentes dentro de la cadena de seguridad, que además están homologados y certificados por normas internacionales y europeas, que son las más exigentes”. “Usamos marcas que están dentro de las diez mejores del mundo para absolutamente todos los sistemas”, acotó.
Para más seguridad y que la caída tenga aún menor relevancia, el monitor detalló la física detrás del deporte: “Hay normas específicas que hablan de la fuerza de choque y certifican los elementos de seguridad por la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA, por su sigla en francés)”.
Foto: Diego Vila
Según detalla Malletti, “la fuerza de choque es la máxima fuerza de frenado que recibe una persona o que se transmite a la cadena de seguridad, en este caso una cuerda, en el momento exacto en que se detiene una caída en el contexto de las actividades verticales”.
Eso, que parece muy técnico, es la base para que la tranquilidad le gane a la adrenalina: en el momento en el que sentís que vas a caer, lo hacés sabiendo que no corre peligro tu vida, sino que es parte del deporte. “Estos arneses, la cuerda y todo el sistema están certificados para que su punto máximo de ruptura sea entre 23 y 25 kilonewtons (kN), siendo un kN 100 kilos, entonces para llevar a un arnés a su punto máximo de resistencia, tiene que soportar una carga máxima de entre 2.300 y 2.500 kilos. Una persona que pesa 80 kilos cayendo de diez metros en cada día libre no alcanzaría esa fuerza de choque en ningún momento”, resumió el instructor con total tranquilidad y sentenció: “En el peor escenario posible dentro del club de escalada no se da ningún tipo de situación en la que los alumnos se expongan a una fuerza de ese tipo”.
Modalidades
Hay dos dinámicas de ascenso, la primera es de top rope, “que es de tope, la cuerda sale desde un asegurador hacia hacia unos mosquetones en la parte alta en el final de la ruta y vuelve a bajar hacia la persona, salvando las distancias ‘como si fuera una polea’, entonces, la persona va subiendo y la persona que está abajo que hace la acción de asegurar con un sistema especializado va recuperando cuerda y después cuando baja simplemente vuelve a meter esa cuerda y la persona baja”, describe Malletti con precisión.
Y la segunda, el ascenso de lead o de primero, “es el tipo de deporte de riesgo que se ve en las películas, que tiene los peligros inherentes de un deporte así. Cuando la persona va subiendo con la cuerda desde abajo y a medida que va progresando en la verticalidad se va asegurando en unas cintas que hay en la pared que tienen mosquetones. Si esa persona se cae antes de colocar su último anclaje o su último pasaje de la cuerda por la cinta, cae hasta que se activa el último seguro”, narró.
Aunque las incertidumbres y la adrenalina se multiplican, Bardier y Machado se animan un poco más: una modalidad que no se puede practicar en este club, pero sí en su club de orígen, el Montevideo Boulder Club, en Villa Dolores, donde justamente practican boulder: una modalidad de escalada sin cuerda, que combina fuerza, técnica y análisis en bloques de baja altura.
Cada movimiento cuenta
“El mes pasado estuve en los nacionales boulder, que es la otra modalidad. Este mes vamos a tener la primera competencia de escalada deportiva en La Beta y la segunda fecha en otro gimnasio”, cuenta Machado y sostiene que aunque conoció este deporte a los 11 años se sigue animando a más: “Algunos días entreno boulder y sumo resistencia. Y acá en La Beta voy a venir a practicar el ‘clipear o chapar’, que es el acto de pasar la cuerda por las chapas, que son esos mosquetones, ese movimiento tiene una técnica que influye bastante porque si la mejorás te cansas menos, cuando estás allá arriba los brazos te reclaman y si esa técnica no está aceitada, la competencia te come”. En el contexto de una competencia, “cada movimiento que hacés suma puntos, cada movimiento suma dos puntos, cada presa que agarrás son dos puntos, pero vos tenés un solo intento. Antes de arrancar a subir tenés que leer bien el recorrido”, alerta el joven escalador.
El día de la competencia, cada participante llega, mira la pared y cuenta con un tiempo determinado para analizar qué recorrido resuelve la escalada de la pared e intentarlo. En cada competencia las paredes son modificadas, cambian y con ellas los posibles recorridos. Justamente, de ahí viene el nombre La Beta.
Foto: Diego Vila
Un escalador estadounidense, Jack Mileski, en los 80, filmaba sus escaladas y luego enviaba a sus compañeros que tenían dificultades para resolver los ascensos. El soporte elegido por el norteamericano era el Betamax, un formato de vídeo analógico hoy descatalogado y reemplazado por el VHS. En ese entonces, era común que Jack enviara “the beta”, para compartir la forma de resolver el desafío, y ese término finalmente quedó para definir el método para escalar una ruta o un bloque, incluyendo los movimientos, el orden, la posición corporal utilizada, etc.
En la previa, para no tener ventaja e ir pensando su beta, todas las y los escaladores esperan en una habitación, una suerte de sala de espera precompetitiva, pero Machado asegura que “el ambiente en la escalada, en todos los clubes y lugares en general, va más allá de lo competitivo”. En la misma línea, Bardier valoró: “Muchos empiezan desde chico, pero otros empiezan a los 26, 28 o 30 años y la rompen. A nosotros nos sirve porque son prodigios, que la rompen y suben el nivel de escalada; nosotros mejoramos porque ellos aparecen”.
La influencia extranjera y los sueños celestes
Además de los prodigios que se animan a escalar en sus veintitantos, los jóvenes escaladores destacaron el aporte de grandes deportistas extranjeros que han migrado a nuestro país y desarrollan la escalada deportiva aquí.
A pesar de que “la escalada en Uruguay no es tan conocida, en otros países sí y ha inmigrado gente que subió el nivel muchísimo. Tenemos mucha suerte porque muchos de ellos son de nivel mundial, muy buenos”, sostuvo Bardier y ejemplificó: “Tenemos un amigo de escalada que se llama Leo [Leonel de las Salas] y obtuvo varias medallas para Venezuela en escalada desde sus 16 años, ahora anda por Brasil”.
Como él, brotan otros tantos ejemplos de compañeros y rivales que ambos jóvenes traen a colación: “Te pones a escalar con ellos, a mí me gusta esto más social que vamos cinco o seis personas y prueban un camino y capaz que no le sale a uno, no le sale a otro, no le sale a nadie. Estás 20 minutos esperando y uno saca un pasito, después el otro le sale el pasito como hizo el anterior y saca otro y vamos progresando todos juntos. Escalar con gente madura siempre te ayuda. Es como en todos los deportes, entrenar con los mejores te va a ayudar siempre”, remató Machado.
Entre sus sueños, a pesar de su temprana edad, está representar a Uruguay en panamericanos, mundiales y cualquier cita internacional. “Ahora como está el ranking, los dos quedamos clasificados al mundial de boulder, después veremos cómo conseguir el financiamiento y los sponsors, que ya es otra cosa. Veremos qué rifas vendemos”, debatieron.
La cita
Sobre la competencia de este fin de semana, Jorge Hernández, otro de los encargados de La Beta, cuenta que serán dos días: primero las clasificatorias y luego la final en la que quedarán ocho personas, que tienen cinco minutos de lectura mirando la pared, la leen y luego cada uno sale.
Pero, ¿cómo se acuerdan de lo que vieron y planificaron? “Es una de las cosas que uno desarrolla en la escalada: la memoria. Es lo más complejo, aprender a leer la ruta. Aunque obviamente escalar es difícil, cuando aprendes a leer las rutas, puede que no seas el más fuerte y te vaya mejor”, aseveró Hernández. Al final es más importante “conocer lo que puedes y lo que no puedes hacer”, remató.
“No es lo mismo agarrar una presita que es así, toda hundida, donde entran los dedos a agarrar algo que es redondo. Ese tipo de cosas son técnicas que aprendés. Y lo otro es la memoria de la secuencia. Que vos mirás una ruta y te das cuenta que si vas con la mano derecha podés quedar mejor para el siguiente movimiento”, desarrolló el instructor.
Para quienes hayan encontrado en este deporte un interés, les pique la curiosidad o les genere admiración, la cita será este fin de semana en Chaná 2240. Que gane quien encuentre la beta primero.
