En la medianoche de ayer, con el anuncio del presidente ruso, Vladimir Putin, de la invasión a Ucrania ‒hecho que concretó el inicio de la guerra entre los países de Europa del este‒, se produjeron diversos cimbronazos en materia económica, con fenómenos que se repiten ante la incertidumbre que generan los conflictos bélicos: suba del dólar al ser moneda de refugio, fortalecimiento del precio del petróleo y de los alimentos por potenciales problemas en la producción, así como temor por los impactos en el comercio mundial.

Como muestra de la agitada jornada en el mundo financiero, los principales mercados bursátiles se desplomaron al abrir luego de la escalada, aunque en algún caso, como el de Wall Street ‒la bolsa de Nueva York, la principal del mundo‒, moderaron la baja al cierre. Algo similar ocurrió con el precio internacional del barril de crudo Brent, que tras superar en la jornada las tres cifras y llegar a 105 dólares, cerró con una moderación en 98 dólares y una suba de 2,1%; según analistas internacionales, el suministro de petróleo y gas natural aún no se vio afectado por el conflicto.

Visto el panorama global desde la perspectiva uruguaya, si bien los analistas remarcaron que el concepto principal aún es la “incertidumbre”, plantearon que deben atenderse los movimientos del dólar y sus potenciales impactos al alza en la inflación ‒ligado esto también al aumento del crudo‒, así como el incremento del precio internacional de los commodities que exporta Uruguay, lo que al menos coyunturalmente podría favorecer.

Dólar, inflación y materias primas

“La conclusión más relevante para manejar hoy, pese a la incertidumbre que reina, es que este evento tendrá impactos negativos importantes en la economía mundial. Todavía no sabemos la magnitud, porque resta ver las sanciones que vendrán desde Occidente a Rusia y la respuesta rusa en términos económicos, que es un gran productor de petróleo y exportador de gas natural a Europa”, dijo a la diaria el economista y socio de la consultora Exante Pablo Rosselli.

Añadió que con “una mirada de corto plazo” puede verse que “el conflicto ha hecho subir todavía más los precios de las materias primas, lo que tiene un efecto positivo [para Uruguay] en tanto país exportador de alimentos; pero también es cierto que el petróleo sube y el dólar se fortalece, lo que plantea una complicación adicional en el frente inflacionario”.

Giuliano Cantisani y Marín Cassella, del Departamento de Análisis Económico de CPA Ferrere, dijeron a la diaria que, si bien es pronto para sacar conclusiones, a nivel global “comenzaron a verse algunas señales de flight to quality”, es decir apostar por inversiones seguras y sacar el dinero de lugares riesgosos. En esa línea, “el dólar se fortaleció frente a las monedas avanzadas, en particular frente al euro”, un proceso que ya se venía dando en semanas previas, pero “la novedad fue la apreciación del dólar con respecto a las monedas emergentes, las cuales se habían mantenido firmes desde el comienzo del año”.

Lo que retratan pasó en Uruguay, donde la moneda estadounidense venía atravesando un proceso de caída desde hacía ya varios días y el miércoles alcanzó su menor valor en cinco meses; sin embargo, ayer, por la escalada de tensiones globales, se vio la mayor suba del dólar en casi dos años, informó El País, pasando de un día al otro el precio promedio a nivel interbancario de 42,634 pesos a 43,025 ‒un aumento de 1,79%‒. “Si bien no esperamos que se mantenga este ritmo de depreciación, los fundamentos internacionales apuntarían a un fortalecimiento del dólar”, evaluaron los economistas.

Otro efecto internacional ante las tensiones es el “aumento de la demanda por bonos del tesoro estadounidense, considerados activos libres de riesgo, lo cual propició un incremento en los índices de riesgo país a nivel global”, dijeron los analistas de CPA Ferrere. En Uruguay el riesgo país calculado por República AFAP aumentó más de 2% ayer.

Para el economista Agustín Iturralde, director del Centro de Estudios para el Desarrollo, “Uruguay tenía un escenario armado para 2022 que era bueno, con tasas bajas, un dólar débil y buenos precios de commodities, y si bien todo en estos días está cambiante, los últimos acontecimientos parecen mostrar que Occidente le soltó la mano a Ucrania, que Putin va a avanzar y no habrá una escalada mayor del conflicto; es volver al escenario anterior, pero se agregan fragilidades”.

Petróleo

Dentro de los coletazos “negativos”, Iturralde valoró que habrá un 2022 “de petróleo caro”, algo que “complica menos si viene con un paquete de commodities altos”, aunque “sí le pone presión al gobierno sobre cómo gestionar el precio de los combustibles, pero para el contexto macroeconómico no es tanto el problema”.

Los analistas de CPA Ferrere coincidieron con la previsión de que “el petróleo se mantenga con precios elevados durante buena parte del año”, lo que podría derivar en “un fuerte impacto al alza en el precio de la nafta y el gasoil”, en caso de que el gobierno siga la referencia del precio de paridad de importación (PPI). “Si, por el contrario, estos incrementos no se trasladaran a precios o lo hicieran de forma parcial, tendría una repercusión negativa sobre el resultado de Ancap”, agregaron.

Sobre esto habló ayer en rueda de prensa el presidente Luis Lacalle Pou, quien informó que hoy mantendrá un encuentro con la ministra de Economía, Azucena Arbeleche, para calibrar los impactos a nivel local del conflicto y en particular el tema de los combustibles. Hoy cierra el período de medición del PPI que calcula la Unidad Reguladora de los Servicios de Energía y Agua (URSEA) y que es la referencia que utiliza el Ejecutivo, aunque tiene potestad para tomar una decisión independiente de esos valores. En virtud del alza del crudo ya previo a este evento, y más aún ahora, se da por descontado que el aumento mensual del PPI será superior a 15%.

“El mundo ya cambió, va a haber un aumento en las materias primas, algunas de las cuales producimos. Ya está habiendo aumentos en otras materias primas que nosotros importamos, o sea que hay alteraciones económicas importantes que hacen que todo el mundo tenga que prever las próximas estrategias”, dijo el mandatario.

Por su parte, el presidente de Ancap, Alejandro Stipanicic, dijo a la diaria sobre el precio del barril de crudo: “Actualmente se observa un pico debido a la incidencia clara de una incertidumbre de los mercados por la situación en Ucrania y, posiblemente, eso venía alentando las subas de los últimos dos o tres meses. Cuánto de ello sea estructural y cuánto coyuntural no lo sé definir, pero los analistas de fondos de inversión, asesores financieros y bancos ya preveían por setiembre pasado un precio promedio del Brent para 2022 en un rango de 85 a 95 dólares”.

Explicó que Ancap refina el crudo unos dos meses después de que el embarque llega, y más tiempo desde que se concretó la compra. Por ejemplo, los últimos embarques se cerraron a 84,3 dólares por barril.

“Obviamente, un aumento” del precio internacional “estresa el programa financiero” de Ancap, “pero ese estrés depende también de los momentos y del quantum [cantidad] de los ajustes en precios”, señaló el presidente de Ancap.