El dato
La actividad económica global ganó impulso en julio, según el índice de gerentes de compras (PMI, por sus siglas en inglés). Con esta nueva actualización, el indicador acumula cuatro meses consecutivos de crecimiento y alcanza su nivel más alto desde febrero.
Este índice, elaborado por la consultora JP Morgan y S&P Global, reúne información de múltiples países y empresas que, en su conjunto, representan cerca del 90% de la economía mundial. Básicamente, se construye a partir de encuestas que relevan la visión de los gerentes de empresas sobre la producción, los nuevos pedidos, el empleo y los precios. A partir de estos insumos, el índice elaborado toma valores que van del 0 al 100, siendo 50 el nivel de neutralidad; por arriba de 50 marca una expansión de la actividad económica y por debajo indica contracción.
En ese sentido, una de sus principales ventajas es su frecuencia y la rapidez de su publicación, permitiendo anticipar la marcha de la actividad económica medida según el PIB (cuya publicación es trimestral y va con bastante rezago). En efecto, el PMI permite obtener una señal anticipada sobre el dinamismo de las empresas, permitiendo por esa vía anticipar cambios en el ciclo económico (como se aprecia en el gráfico).
El contexto
Tras la moderación del ritmo de expansión de la economía mundial entre febrero y marzo, producto del estallido del conflicto entre Estados Unidos e Irán, la evolución reciente del indicador sugiere un repunte de la actividad, que parece estar retornando a la senda que exhibía antes de que irrumpiera la guerra. En ese sentido, la mejora que se desprende a partir de los nuevos datos es relativamente generalizada, dado que indica un panorama más favorable tanto para la industria como para los servicios. Asimismo, las variables que permiten anticipar la evolución futura de la economía también arrojaron un panorama positivo durante julio, en particular el empleo (que volvió a crecer) y la confianza empresarial (que alcanzó el nivel más alto de los últimos cinco meses).
Sin embargo, lo anterior resume realidades muy diferentes entre países y sectores de actividad. Por un lado, los indicadores de costos y precios continuaron moderándose, lo que significa que, por el momento, la aceleración de la actividad no estuvo acompañada de un empuje inflacionario. Por otro lado, el comercio internacional continúa operando como un freno para el ritmo de expansión, en tanto las nuevas solicitudes de exportaciones cayeron por quinto mes consecutivo.
En el caso del análisis por país, la mejora agregada no es homogénea, sino que esconde fuertes heterogeneidades entre economías. Concretamente, de los 13 países para los que existían datos cerrados a julio, 10 registraron crecimiento, mientras que los restantes tres exhibieron una contracción (Francia, Rusia y Brasil). Según el informe, fueron las economías desarrolladas, junto con India, las que lideraron la expansión global de la actividad.
Una buena noticia, pero a medias
Para Uruguay, el PMI mundial constituye una señal sobre el devenir del entorno internacional, clave para evaluar el dinamismo de las exportaciones (demanda externa) y el estado de las condiciones económicas y financieras internacionales. Por eso, la contracción correspondiente a Brasil, junto con el menor impulso que muestran otros países emergentes (entre los que se incluye China), sugieren un escenario menos favorable del que se desprende al analizar el indicador agregado. A esto se le suma, como se advirtió, las señales negativas en torno a la marcha del comercio.
En definitiva, para Uruguay la señal es moderadamente positiva: la economía mundial crece a mayor ritmo, pero algunos de sus socios más relevantes enfrentan escenarios menos favorables.
