El salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo estaba repleto: en la primera fila, el ex presidente Julio María Sanguinetti; el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, acompañado por el subsecretario, Pablo Ferreri; el ex vicepresidente Luis Hierro López; el cardenal Daniel Sturla; el senador Pablo Mieres; el diputado José Carlos Mahía. Apenas atrás, Luis Lacalle Pou, Jorge Larrañaga, Verónica Alonso y José Amorín, entre otros. Los gobernantes eran pocos, pero estaban el intendente de Canelones, Yamandu Orsi, y, entre las autoridades de la educación, el consejero de Educación Inicial y Primaria Héctor Florit, la consejera de la Universidad Tecnológica Graciela do Mato, el director ejecutivo del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, Mariano Palamidessi, y Robert Silva, integrante del Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública.

Fernando Filgueira y Renato Opertti presentaron las propuestas de cambio educativo de Eduy21. Luego Richard Read, dirigente del gremio de la bebida, y José Martínez, en nombre de la Confederación de Cámaras Empresariales, hicieron comentarios. Read consideró “formidable” la iniciativa, en particular por el “envase”, e hizo referencia a que se convocó “a diferentes formas de pensar con cabeza republicana”, lo que le hacía acordar a los movimientos de la generación 83. Martínez aseguró que el sector empresarial “comparte el enfoque” que expresa Eduy21, le ha brindado respaldo “en aspectos logísticos y económicos” desde el comienzo y “está dispuesto” a acompañar los cambios propuestos.

Luego hubo comentarios que llegaron desde los partidos. Pablo da Silveira, coordinador del Centro de Estudios del Partido Nacional y también integrante de Eduy21, y Mieres, del Partido Independiente, fueron los más entusiastas y respaldaron en su totalidad la propuesta. Claudio Hornos, del Partido de la Gente, propuso que el Libro abierto sea “la hoja de ruta del acuerdo educativo”, y Juan José Villanueva, del Partido Colorado, aseguró que debe ser “un insumo más del pacto educativo”, además de elogiar su contenido. Mahía aclaró que hablaba en representación del Frente Amplio, dijo que coincide “en algunas propuestas porque están en nuestro programa”, como la de extender el horario de clases, señaló que no está presente lo que atañe a la educación de hasta tres años, y dijo que el proyecto de ley de la Universidad de la Educación es una “oportunidad” de introducir cambios, además de señalar que el oficialismo está “dispuesto a conversar y hacer acuerdos”. Gonzalo Abella, de Unidad Popular, fue el más crítico, y apuntó que el marco teórico de la propuesta es “en algunos casos antagónico” respecto de la filosofía de su partido. Cuestionó la ausencia de menciones a la educación rural, que hubiera un “concepto mercantil del sistema educativo” y que pareciera que hay “una concesión hacia una dictadura tecnocrática: que no hay más dios que la nube virtual y que el Plan Ceibal es su profeta”.

Cerró Gerardo Caetano, integrante de la comisión honoraria de Eduy21. Dijo que esa asociación no se construyó “contra nada ni nadie”, y pidió “cuidarla”: “no hacerla instrumento de ningún partido”. “Esto no es tecnocracia, no es un conjunto de iluminados que le viene a decir a la sociedad uruguaya lo que hay que hacer; es un conjunto de ciudadanos”, afirmó, y reivindicó que “no está compuesta por iguales”.