“No confundamos una solución para un grupo específico con el modelo completo”, manifestó a la diaria Pablo da Silveira, ministro de Educación y Cultura, al respecto de las distintas críticas que ha recibido la titulación de carácter universitario que se otorgará a todos aquellos maestros de educación primaria, de primera infancia y profesores de educación media que se inscriban y aprueben la Prueba de Reconocimiento Universitario de la Formación Docente por parte del Ministerio de Educación y Cultura (MEC).

Según contó Da Silveira, hasta este lunes alrededor de 7.000 maestros y profesores estaban contabilizados como inscriptos para dar la prueba. Para el ministro, la cantidad es “más de lo que se esperaba”, y por esa razón, tuvieron que ampliar el pedido de computadoras a Ceibal, para que todos quienes vayan a dar la prueba tengan un dispositivo de préstamo.

A pesar de que para Da Silveira los inscriptos son “un montón” si se tiene en cuenta la población a la que podría “interesarle”, en simultáneo al período de inscripciones han habido diversas pronunciaciones que rechazan la propuesta del MEC.

Una de las más recientes y trascendentes fue la presentación por parte de colectivos docentes de un informe encargado a los abogados constitucionalistas Luis Fleitas y Andrés Robaina, que plantea la inconstitucionalidad del mecanismo del gobierno de Reconocimiento Universitario de la Formación Docente. A la presentación, además, asistió Julián Mazzoni, uno de los consejeros docentes del Consejo Directivo Central (Codicen), quien luego de estudiar el informe anunció que presentará un recurso ante la Suprema Corte de Justicia.

Para Da Silveira, el informe “es insostenible”, por varias razones. En primer lugar, desarrolló que “tiene un problema de forma”, porque “para presentar una acción de inconstitucionalidad necesitás tener legitimación activa”. Y de acuerdo al ministro, tal legitimación la tiene el órgano del Codicen. Sin embargo, aseguró que el Codicen “piensa que es constitucional y que está bien que se haga”. Por otro lado, consideró que “miembros en minoría del directorio se arrogan una representación que no tienen y presentan esa acción como si la estuviera presentando el órgano, pero no la presenta el órgano”.

Además del “problema de forma”, para Da Silveira el informe también se “equivoca en el fondo”: “Primero porque hay mucha confusión en la discusión pública de que el MEC va a emitir títulos, y no es así, sino que reconoce el carácter universitario de títulos emitidos por otros, que es algo que viene haciendo hace añares”.

Para ejemplificar, señaló que “el caso más claro” es el de la formación militar y policial, ya que el Ministerio de Defensa “tampoco puede emitir títulos universitarios entonces el MEC dice si el título, por ejemplo, del Centro de Altos Estudios Nacionales, tiene valor de licenciatura universitaria o de maestría universitaria”. Al respecto, agregó que este procedimiento se hace desde “hace décadas” sobre la base legal de la ley militar y policial, “al igual que la Ley de Urgente Consideración le da base legal” al proceso actual en cuestión.

El modelo completo

En estos días, la Comisión Directiva del Instituto de Educación de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) de la Universidad de la República (Udelar) también esbozó su postura contraria a la titulación. Uno de los puntos manifestados fue uno de los destacados en el informe: la interferencia del MEC en la autonomía de la ANEP.

Da Silveira está en desacuerdo con la afirmación. “Hay un rasgo importante y es que esto es voluntario: ANEP si quiere presenta sus carreras a este sistema y si no quiere no las presenta. Su autonomía está preservada ahí”, explicó. A su vez, narró que se trata de una discusión “laudada desde hace muchos años, cuando se creó el mecanismo de acreditación de carreras universitarias del Mercosur” y el Consejo Directivo Central de la Udelar se encargó de discutir y resolver la afirmación de que había una violación de la autonomía.

Por otro lado, el Instituto de FHCE también aseguró que “el carácter universitario no se garantiza por medio de una prueba de evaluación de ciertos conocimientos básicos y habilidades”, sino que es posible “a través de una formación sistemática y rigurosa en instituciones universitarias en las que se articula la enseñanza, la producción de conocimiento, la extensión y actividades en el medio en cooperación con la comunidad académica nacional e internacional”.

Para el ministro, eso “no es el centro de la cuestión”, ya que el mecanismo tiene “su centro en los estudiantes de formación docente” y les impone ciertas condiciones al igual que para el plantel docente de las carreras que hagan la acreditación: determinada cantidad tienen que haber cursado doctorados maestrías y otros ser licenciados.

En relación, dijo que “no es verdad que todo se centra en la prueba”, porque, por un lado, también hay una prueba al ingreso, que catalogó como “un doble chequeo de calidad”, y, por el otro lado, recordó que ofrecen “un montón de cursos en línea” para que los estudiantes se vayan preparando para dar la prueba a la hora de egresar.

Por último, manifestó que “el modelo completo” del reconocimiento universitario de la formación docente implica que en las condiciones, de acá en adelante, se exija la investigación y la extensión. “Yo no puedo pedirle a alguien que obtuvo su título de maestro hace diez años porque no lo hizo, entonces, un camino era decirles que se embromen, y la otra era encontrar un operativo reenganche”, dijo.