La publicación del calendario 2026 en la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) trajo algunas novedades en relación a la cantidad de días del año con clases y los recesos, que coincidirán en todos los subsistemas. Por ejemplo, en julio de este año Primaria tuvo sólo una semana de receso y UTU y Secundaria dos. En el nuevo calendario los tres organismos mantendrán una semana y sumarán una semana completa en setiembre, cuando había sólo tres días de asueto.

Esa situación llevó a muchos docentes de Secundaria a quejarse por la pérdida de una de las semanas de vacaciones de julio, lo que, por ejemplo, se ha manifestado en distintas redes sociales. Consultado por la diaria, el director general de ese subsistema, Manuel Oroño, dijo que la discusión no se puede centrar únicamente en que habrá una semana menos de vacaciones en julio, sino que es necesario “mirar la globalidad”.

En ese sentido, valoró positivamente el proceso de discusión que se realizó a la interna de la ANEP, ya que no se pensó únicamente en la cantidad de días de clase, sino en mejorar las condiciones de trabajo para funcionarios y de estudio para los estudiantes. Al respecto, Oroño dijo que se prevén momentos en el año para acompañar a los estudiantes en su proceso educativo, espacios para “organizar el trabajo de los docentes y de la administración en cada liceo”, y también momentos “para el descanso”. Respecto a este último punto, dijo que es importante “bajar el nivel de agobio para los estudiantes y para los docentes”, lo que, entre otras cosas, permite a los alumnos “incorporar ese conocimiento que se trabajó durante un tiempo en las aulas”.

Según completó, en la definición de los recesos también se contemplaron aspectos que tienen que ver con la desvinculación de los estudiantes, proceso que a veces se concreta después de que el calendario marca que hay que estar “muchos días sin ir al liceo”, por ejemplo, durante las dos semanas de receso en julio.

Respecto a los recesos, planteó que es importante aclarar que en las tres semanas libres del año los liceos permanecerán cerrados. Hasta ahora, si bien en julio había dos semanas de vacaciones, seguían concurriendo estudiantes con evaluaciones pendientes y también docentes, equipos de gestión y funcionarios administrativos y de servicio. Ahora habrá “receso total” durante la Semana de Turismo –del 30 de marzo al 5 de abril–, en la semana de vacaciones de julio –del 29 de junio al 5 de julio– y en las vacaciones de primavera –del 21 al 27 de setiembre–. “Ahora se cierra, hay un receso para organizar el descanso, para disminuir el agobio de los docentes”, comentó el director, quien dijo que pasará lo mismo en setiembre, cuando los tres días de receso que hubo hasta este año “no dan para organizar”.

Según Oroño, es necesario “valorar que por primera vez” se está discutiendo “no solamente en términos de días de clase de los alumnos, sino también qué condiciones de trabajo mejoramos en los docentes”, en referencia al “descanso necesario” que deben tener estos profesionales.

Además, consideró que el cambio “influye positivamente en la organización familiar”, ya que las familias que tienen hijos en más de un subsistema pueden “organizar el ocio”, algo que también es importante. “Enfocarlo en que hay que tener 180 días de clase es disminuir el nivel de la discusión, porque no discutimos cómo aprenden los gurises, no discutimos cómo enseñan los docentes, ni tampoco cómo se organiza la gestión y la administración del liceo para preparar a los estudiantes y a los propios docentes, para poder trabajar y aprender mejor”, concluyó Oroño. El director general planteó que la discusión en la ANEP, que se planteó en esos términos, servirá para que el año que viene “se discuta aún mejor sobre el calendario para 2027”.

Problemas del inicio el 2 de marzo

Uno de los mayores inconvenientes del calendario 2026 que ha sido advertido también este año es la fecha de inicio de clases, prevista para el 2 de marzo. En la ANEP los contratos docentes que rigen por un año lo hacen desde el 1° de marzo y el 28 de febrero del año siguiente, por lo tanto, el día de inicio de cursos del año que viene será el primer día de trabajo en un nuevo liceo para muchos docentes, entre ellos integrantes de los equipos directivos.

Consultado al respecto, Oroño admitió que el 2 de marzo comenzará “la renovación de muchos equipos de dirección y de equipos pedagógicos”, ya que también incluyó a cargos de adscriptos, ayudantes, preparadores y profesores orientadores pedagógicos y bibliográficos. De todas formas, matizó que las clases comenzarán de forma progresiva de acuerdo al grado, y que el lunes de esa semana sólo comenzarán séptimo grado (antes, primero de liceo) y primero de bachillerato (antes, cuarto año).

Según fundamentó, en el caso de séptimo grado se produce el pasaje de la escuela al liceo, que debe darse “sanamente y sin que haya un corte abrupto”. Por eso no es deseable que los estudiantes lleguen directamente al aula, “sino que hay que hacer un proceso”, lo que también ocurre para quienes pasan a primero de bachillerato y deben cambiar de liceo. Más allá de que Secundaria tiene centros en los que se dictan todos los grados correspondientes a ese tramo, Oroño recordó que lo más frecuente es que haya liceos de ciclo básico y de bachillerato por separado.

En ese sentido, dijo que el calendario aprobado define que en febrero habrá salas docentes en las que se discutirá sobre [los nuevos programas que comenzarán a regir en marzo], también habrá espacio para organizar el trabajo de cara al inicio de cursos y se generarán acuerdos sobre cómo trabajar en las coordinaciones durante el año, para lo que los docentes contarán con dos horas semanales remuneradas.

Secundaria trabaja en mejorar el sistema de inscripciones y asignación de liceos

El inicio de cursos de 2025 estuvo marcado por algunos errores informáticos en las inscripciones en Secundaria, que en algunos casos arrojaron a las familias inscripciones en centros muy lejanos, incluso en un departamento distinto al de residencia.

Oroño dijo al respecto que los problemas con las inscripciones vienen desde administraciones anteriores y en parte se deben a la priorización que realiza el sistema de Secundaria. El jerarca explicó que hasta ahora la única priorización realizada es en función del nivel socioeconómico, por lo que la opción que eligen quienes pertenecen al quintil 1 y 2 de menores ingresos se confirma automáticamente.

Según contó, se está trabajando en la modificación de ese criterio, ya que muchas veces quienes tienen prioridad terminan eligiendo centros que no son los más cercanos a sus lugares de residencia. Como contracara, eso genera que familias que tienen un liceo cerca no encuentren lugar en él y también que en algunas zonas queden liceos con muchos cupos disponibles y otros superpoblados.

Oroño explicó que ello se modificó parcialmente, en el sentido de “problematizar el asunto” y tratar de lograr que las familias puedan concurrir a centros que les queden cerca. Según sostuvo, ello también se ve con los pedidos de pases a otros centros educativos que comienzan a plantearse en febrero. De todas formas, advirtió que todavía queda trabajo por hacer al respecto, sobre todo en los casos en los que las familias demandan centros más lejanos por convicción, como ocurre en muchos departamentos con los liceos ubicados en las capitales.

Según el director, a nivel de las inscripciones también se está realizando “un trabajo muy intenso” para lograr que se anoten todos los niños que egresarán este año de la escuela. “Quedaron muy poquitos estudiantes fuera de la inscripción, que no se inscribieron, pero ya se sabe quiénes son y los equipos están saliendo a constatar”, dijo.