Varios minutos antes del acto de apertura, los niños ya esperaban sentados en el patio. Algunos se reencontraron después de unas semanas sin verse en el centro educativo, pero muchos también aprovecharon para conocerse, ya que en el año regular asisten a otra escuela. Acompañados por sus familias y también por autoridades de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), primero tendrían que escuchar algunos discursos de bienvenida, para luego, por fin, empezar con las actividades.
La escuela 317 de Malvín Norte fue la elegida este año para dar inicio formal al ya tradicional programa Verano Educativo, que también empezó a funcionar en otros 148 centros educativos de la Dirección General de Educación Inicial y Primaria (DGEIP) de todo el país. El programa, que se creó hace 30 años y ha ido evolucionando con el paso de los distintos jerarcas por la ANEP, implica que haya escuelas sedes en las que se desarrolla la propuesta, en las que pueden anotarse niños y niñas más allá de que no asistan al centro educativo durante el año lectivo.
Además de dar la bienvenida a los escolares, Eva Márquez, directora de la propuesta estival en la escuela 317, dijo que la cantidad de postulantes de este año demuestra la necesidad del programa para muchas familias. Si bien en el centro educativo había un cupo de 75 niños, las 230 inscripciones que se registraron hicieron que fuera necesario aumentarlo a 89.
La directora expuso algunos detalles de la propuesta que se desarrollará hasta el 5 de febrero en ese centro educativo y lleva el nombre “Ludi-lecto creadores de verano”. Dijo que el foco estará puesto precisamente en la lectura y la escritura, pero los conocimientos se desarrollarán mediante propuestas lúdicas que tendrán un propósito educativo. Según complementó, también habrá actividades de pintura inspiradas en la obra de Carlos Páez Vilaró, que culminarán en febrero con una muestra de las pinturas que creen los estudiantes.
Como es habitual en el programa Escuelas de Verano, también habrá salidas didácticas y recreativas tanto a piscinas y a la playa como a parques y otros espacios recreativos con los que cuenta la ANEP. El programa también brinda desayuno y almuerzo a los niños que asisten a todos los centros educativos, con la idea de que esas instancias también sirvan para socializar y aprender.
“La magia no está en los zapatos que usas, sino en los pasos que das”, leyó la directora, y agregó que en el centro educativo importa “la huella” que pueda quedar en los niños y niñas que pasan por allí.
Primaria trabaja para atender a la mayor cantidad de niños inscriptos
Selva Pérez, subdirectora de la DGEIP, invitó a los niños y niñas a disfrutar de estos días de “escuela sin mochila”, además de “jugar y aprender de otra manera”. En diálogo con la diaria, Pérez contó que en total se anotaron 18.000 niños para participar en el programa en las 149 escuelas que se ubican en todo el país. Si bien inicialmente había cupo para 10.500, la jerarca contó que si la totalidad de inscriptos concurre efectivamente, la DGEIP ampliará la propuesta para que haya más docentes los puedan atenderlos.
Para la elaboración de la propuesta que brinda cada centro se procedió de manera similar a ediciones anteriores: un director debe juntarse con maestros, un profesor de arte y un profesor de educación física para elaborar un proyecto educativo y recreativo y presentarlo ante la DGEIP para su evaluación. Si bien en otras ediciones del programa se ha optado por plantear algunas líneas temáticas en las que las propuestas deben inscribirse, en esta oportunidad eso no ocurrió.
Según explicó Pérez, en 2026 se apostó “a que el énfasis sea el disfrute, la creación, el juego”. “Estamos convencidas de que, más allá de que vos no planifiques que con determinada actividad vas a enseñar a leer, si la actividad involucra la lectura, aunque no lo planifiques, estás enseñando a leer”, sostuvo.
Acerca del proceso de evaluación de las propuestas, contó que fueron evaluadas por las respectivas direcciones departamentales de Primaria, que también fueron las encargadas de establecer las escuelas sede del programa en cada una de sus jurisdicciones. Pérez señaló que, generalmente, se eligen tres o cuatro escuelas por jurisdicción departamental para que sean parte.
Según destacó, a la DGEIP le importa que las propuestas del programa generen “movimiento” para que “los niños tengan oportunidades de vivir experiencias creativas, artísticas, que se diviertan”. “Que la familia sepa que tiene esta oportunidad de traer a los niños, porque son experiencias educativas, experiencias sociales, se encuentran con niños de diferentes escuelas y eso también hace que conozcan a otras comunidades, a otras realidades, que tengan otras experiencias”, dijo Pérez.
Además de apuntar a que la experiencia quede marcada en la memoria de los niños dentro de unos años, Escuelas de Verano también busca hacer un clic en los maestros y maestras que son parte. Al respecto, la subdirectora dijo que, en general, para los profesionales que participan en el programa “es una experiencia en una forma de hacer docencia que los desestructura y esperamos que esa forma también cunda durante el año”.
Este año se hará una experiencia piloto en educación media
Una de las novedades del programa este año es que comenzaron a realizarse algunas experiencias piloto para estudiantes de ciclo básico de UTU y Secundaria. “Nos parece que hay mucho para ganar. Esto posibilita vincularse con el aprendizaje desde otro lugar, circular por espacios en los que de repente, en el año lectivo, es más difícil circular y, por ejemplo, tener visitas a actividades acuáticas, a la playa, a campamentos”, dijo en una rueda de prensa Pablo Caggiani, presidente del Consejo Directivo Central de la ANEP.
Según informó el organismo, este jueves comenzaron las actividades del proyecto Verano en Media en el centro educativo asociado 262, a cargo de UTU, en Salinas, Canelones. En febrero se sumarán centros educativos de Sarandí del Yi, en Durazno; Carmelo, en Colonia; San Luis, en Canelones; La Barra, en Maldonado; y Santa Clara del Olimar, en Treinta y Tres. En estos casos, la propuesta recibirá a entre 30 y 50 adolescentes por centro educativo.