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Educación Educación terciaria
X Encuentro Nacional de Educación Social y Pedagogía Social: Prácticas, investigaciones y producciones, el 30 de setiembre, en Montevideo. · Foto: Rodrigo Viera Amaral

X Encuentro Nacional de Educación Social y Pedagogía Social: Prácticas, investigaciones y producciones, el 30 de setiembre, en Montevideo.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Encuentro nacional en el IFES: “Las políticas educativas “sin educación social” son “de corto alcance y excluyentes”

La actividad, organizada por el CFE a través del IFES, inició con una presentación de una investigación sobre la participación adolescente en el mercado de drogas ilegalizadas en Montevideo.

Comenzó este miércoles el X Encuentro Nacional de Educación Social y Pedagogía Social bajo el lema “Prácticas, investigaciones y producciones”, un espacio para compartir saberes y profesionalizar la labor, que continúa este jueves y finaliza el viernes. En total, se inscribieron 710 personas para asistir de forma presencial, y las actividades también se transmiten a través del canal del Consejo de Formación en Educación (CFE) en Youtube.

El encuentro se inauguró con la presentación de Anaclara Silva, integrante de la Asociación de Educadores Sociales del Uruguay (Adesu) y Esteban Ramírez, docente del Instituto de Formación en Educación Social (IFES), con el hall principal del centro de estudios lleno de estudiantes, docentes, y profesionales. Se leyeron mensajes recibidos por distintos referentes y organizaciones internacionales de educación social, quienes saludaron y felicitaron este nuevo encuentro. Uno de ellos fue Jordi Solé, director de grado en Educación Social de la Universitat Oberta de Cataluña, quien celebró la instancia en tanto “expresa la vitalidad de la educación social en Uruguay y la voluntad de seguir generando espacios para pensar, compartir y discutir nuestras prácticas, nuestras investigaciones y las preguntas que atraviesan hoy a la profesión”.

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Foto: Rodrigo Viera Amaral

Una trayectoria construida por educadoras y educadores sociales

A través de una dinámica participativa, en la que varios de los presentes compartieron sus propias experiencias, se hizo un recorrido por la historia de la formación en Educación Social en el país. Desde los primeros estudiantes inscriptos en el año 1990 hasta una egresada que recibió su título hace apenas 24 horas, destacaron algunos hitos significativos de su “historia y memoria como educadores y educadoras sociales”. En esa línea mencionaron que en la primera generación fueron 487 los inscriptos a la carrera, recordaron la fundación de Adesu en 1996 y la creación del IFES en 2015.

Al finalizar el recorrido, se homenajeó al docente y educador Jorge Camors como “alguien que cumplió una función central” en esta trayectoria y, entre los aplausos de los presentes, se le entregó un reconocimiento. Camors agradeció la distinción y destacó la relevancia de “la existencia de los educadores sociales para la educación”. Expresó que “la educación es social, y ustedes (estudiantes y profesionales) están convocados a que siempre siga siendo social y más social que nunca”.

Marcelo Morales, Fernando Cardarello, Nicolás Rosa, Hernán Lahore y Martina Bailón.

Marcelo Morales, Fernando Cardarello, Nicolás Rosa, Hernán Lahore y Martina Bailón.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

“Hemos ido construyendo una cultura del encuentro”

La mesa de apertura estuvo integrada por Fernando Cardarello, licenciado en Educación y docente del IFES; Marcelo Morales, docente e investigador del Instituto de Educación de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República; Nicolás Rosa, integrante de Adesu; Hernán Lahore, del Instituto Académico de Educación Social (IAES), y Martina Bailón, consejera del CFE.

Cardarello enfatizó la importancia del rol de la educación social más allá de las instancias curriculares: “Los institutos de formación en educación, siendo universidades o no, nuevos o no, deben ser los productores de un saber pedagógico situado”. En ese sentido, afirmó que “los institutos son [...] un laboratorio de resistencia teórica” y reafirmó el compromiso del IFES con este “mandato ético-político”. Sobre las políticas educativas, sostuvo que “sin educación social”, las mismas son “de corto alcance y excluyentes” y reclamó el reconocimiento de “la complejidad de la educación social en igualdad de condiciones, de jerarquía académica, presupuesto e investigación”.

Morales valoró el trabajo de la “unidad académica asociada con el Instituto Académico de Educación Social” y destacó la relevancia de pensar “cómo nos construimos en conjunto y cómo pensamos juntos para mejorar la educación del país, no solo pensada desde la educación social, sino como nuestro aporte a construir un buen futuro”.

Al reflexionar sobre el sentido del encuentro, Rosa destacó su valor para “discutir, reflexionar y problematizar” las prácticas profesionales y recordó que “la educación social se construye con otros”. Lahore repasó hitos de la historia reciente y señaló que “hemos ido construyendo una cultura del encuentro”, mientras que Bailón reivindicó el aporte de la educación social a la vida en común y llamó a generar espacios de formación, investigación y producción de conocimiento: “Tenemos que encontrarnos en las aulas, en espacios profesionales robustos”.

Jorge Camors (C).

Jorge Camors (C).

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Adolescencias y economías ilegalizadas

En el marco de la conferencia inaugural, la magíster en Ciencias Sociales Belén Cucchi presentó una investigación realizada sobre la participación adolescente en el mercado de drogas ilegalizadas en Montevideo. Al presentar el tema, Cucchi destacó la relevancia de no hacer un enfoque individualista o centrado exclusivamente en las realidades materiales de los adolescentes vinculados a estos mercados, y en cambio “poder pensar las propias características de este mercado ilícito y allí buscar las respuestas para poder pensar en esta participación adolescente”. Planteó que la investigación apunta a preguntarse qué es lo que le ofrece este mercado a los adolescentes que terminan involucrados y qué necesidades insatisfechas les permite resolver. En este sentido destacó no solo la realidad material, sino también cuestiones de identidad, necesidades simbólicas, como “el sentido de pertenencia y el reconocimiento”.

La investigación tuvo como población de estudio a 60 adolescentes varones que cumplen medidas privativas de libertad en el Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente por delitos vinculados a drogas en Montevideo. Cucchi dijo que la violencia no se distribuye de forma homogénea en los territorios: “No todos ni todas vivimos en la misma ciudad en términos de violencia”, expresó. En ese sentido, destacó la relevancia de contemplar el aspecto territorial, ya que en 12 barrios situados en el noroeste del departamento, “donde se concentran las desventajas socioeconómicas”, ocurren “más de la mitad de los homicidios que ocurren en la ciudad”.

Diego Silva, Belén Cucchi, Oscar Castro.

Diego Silva, Belén Cucchi, Oscar Castro.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Este trabajo identifica el involucramiento juvenil “como una expresión estructural de economías que se sostienen sobre desigualdades persistentes y fallas sistemáticas de protección social”. Entre algunos de los factores de riesgo y condicionamientos estructurales se encuentran contextos de pobreza, desigualdad, ingresos insuficientes y empleos inestables. Asimismo, se identifican contextos familiares con una distribución de los cuidados desigual en términos de género: “Madres, abuelas y tías sostienen gran parte de la reproducción cotidiana de la vida”, de acuerdo con lo señalado por Cucchi durante la presentación de los resultados del estudio. A su vez, hay características de la construcción de una “masculinidad hegemónica” que “encaja precisamente con lo que el mercado demanda y ofrece”, según se señala en el estudio. La especialista señaló el lugar relevante del rol de género, como proveer económicamente al hogar, y ser independientes desde edades tempranas.

En este marco señaló que en los mercados de drogas ilegales existe una notoria “desigualdad de poder en la jerarquía del trabajo” en la que “los adolescentes son débiles de poder”; enfrentan una mayor exposición a la detección del sistema de justicia así como de riesgo de sus propias vidas. Son quienes más se exponen y quienes perciben los menores ingresos dentro de esa cadena; “los adolescentes hacen las tareas menos pagas y más arriesgadas”, indicó. En las conclusiones del estudio la especialista destacó la necesidad de correr la mirada individual de la participación de los adolescentes en estos mercados ilícitos, ya que esta “es el resultado de procesos estructurales de largo plazo, experiencias barriales y relaciones sociales”. En esa línea, indicó que las políticas públicas deben generar acciones para mitigar dichos condicionamientos y “generar alternativas realmente competitivas en educación, trabajo y vida comunitaria”.

Construir “otros abordajes por fuera de la penalización”

La intervención finalizó con los comentarios de Diego Silva, coordinador del departamento de Pedagogía Social del IFES, y Oscar Castro, educador social, docente e integrante del IAES. Silva se expresó sobre el “desafío” que tienen todavía las instituciones “de construir distintas prácticas para y con adolescentes”. Subrayó la necesidad de construir “otros abordajes por fuera de la penalización” para adolescentes involucrados con mercados ilícitos. En ese sentido, enfatizó la relevancia de fortalecer las oportunidades educativas reconociendo los “saberes” que valoran las adolescencias por fuera de los tramos académicos tradicionales y llamó a cuestionarse “qué lugar les damos las educadoras y educadores sociales” a esos conocimientos.

Castro, en su intervención, reconoció que hay ciertos “fenómenos para los que no tenemos las herramientas para leer de manera precisa” como instituciones, y que es preciso poder observar que hay jóvenes que transitan “trayectorias absolutamente contrarias a lo que uno podría esperar” para la población en esa etapa de la vida.

Mencionó que algunos planes que antes trabajaban con esta problemática se han debilitado; “una de las cuestiones que tenemos que pensar es que esta noción de poder está absolutamente asociada a la debilidad de la consideración al respecto de los adolescentes en el marco de las políticas públicas”. En ese sentido expresó que existe “un debilitamiento del lazo social”, destacó la urgencia de fortalecer esos lazos enfatizando el rol del Estado y las instituciones que trabajan con jóvenes. El docente cerró su intervención expresando que “la educación social y las instituciones deben desplazarse para que el mercado ilegal de drogas y estos mayores niveles de exclusión no terminen ocupándose del todo”.