El Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) presenta este miércoles un informe elaborado a partir de las nuevas proyecciones de población del Censo 2023, en el que analiza la evolución reciente y los posibles escenarios futuros de la matrícula en la educación obligatoria uruguaya.
El reporte examina el impacto de la caída de la natalidad, los cambios en la cobertura educativa y la eficiencia interna del sistema sobre la cantidad de estudiantes que asistirán a inicial, primaria, media básica y media superior en las próximas décadas.
Con base en esos tres factores, el informe utiliza las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) para el período 2024-2070, en el que se prevé una caída significativa de la población en edad escolar hacia el final del período analizado. A su vez, señala que el seguimiento anual de estos factores permitirá la continuidad del ajuste en las proyecciones.
El informe indica, en primer lugar, que en Uruguay “la natalidad ha descendido significativamente desde 2016, lo cual reduce la demanda actual y futura de educación obligatoria”. Además, señala que las proyecciones de población hasta 2070 irán en descenso, ya que se espera que la población de niños de 0 a 4 años, que en 2023 era de 177.587, baje a 114.423.
A su vez, se señala que los 230.969 niños de 5 a 9 años que se registraron en 2023 se reduzcan a 115.225 en 2070. Por lo tanto, la proyección de niños en edad escolar se reducirá a la mitad con relación a lo que ocurre actualmente.
Determinantes de la matrícula
En cuanto a los factores de análisis que plantea el informe, se destaca que la proyección sobre la situación demográfica del país continuará descendiendo de ahora en más, como viene sucediendo desde hace décadas. El informe indica que desde 2016 el número de nacimientos se ve afectado, una situación denominada como “sin precedentes en el país”. En concreto, se informa que en 2024 nacieron 19.000 niños menos que en 2015.
A su vez, se menciona que, según datos del Banco Mundial, en 2024 Uruguay se ubicaba en el puesto 62 entre 223 países ordenados de menor a mayor de acuerdo a sus tasas de natalidad, y estaba ubicado en el puesto 27 respecto a la variación de la natalidad entre 2015 y 2014. El dato muestra que, además, el cambio en cuanto a la natalidad sucedió en un período “relativamente breve”, según analiza el Ineed.
También se destaca que la caída de los nacimientos que se han producido en los últimos años ya afecta la matrícula escolar. Asimismo, se alerta sobre el efecto que se continuará observando los próximos años en nivel inicial y primaria debido a la baja continua de nacimientos desde 2015 hasta ahora.
Sobre el nivel de cobertura, es decir, la proporción de niños, niñas y adolescentes que acceden al sistema educativo, el informe indica que “se observan mejoras significativas en los últimos años”. “Entre 2006 y 2024 se produjo un aumento de 21,6 puntos porcentuales en la tasa de cobertura entre los 3 y 5 años de edad, y de 21,2 puntos porcentuales entre los 15 y los 17 años de edad”, por lo que se destaca que en ambos casos se estuvo “muy cerca” de alcanzar la cobertura universal.
Por otra parte, en cuanto a las edades correspondientes para la cursada de educación primaria, de 6 a 11 años, el informe explica que se mantuvo la cobertura universal entre 2006 y 2024. En el caso de los adolescentes de 12 a 14 años, edad teórica para la educación media básica, se destaca un “incremento leve” hasta terminar alcanzando la universalidad.
En cuanto a la eficiencia interna del sistema educativo, el informe indica que “en los últimos años ha aumentado el porcentaje de estudiantes que promueven el grado que cursan”, hecho que se acentuó durante 2023 y 2024 debido a la aplicación del Reglamento de Evaluación del Estudiante de la Educación Básica Integrada, que elimina la repetición en los grados impares de educación primaria y en séptimo de media básica. Según indica el informe, “esto vuelve más eficiente el sistema en tanto se reduce la permanencia de estudiantes durante más de un año en un mismo grado”, aunque advierte que “un incremento de la eficiencia interna impacta negativamente en la matrícula, ya que menos personas son contabilizadas dos o más veces en un mismo grado en años sucesivos”.
En cuanto a los datos por ciclo educativo, se informa que la promoción en primaria fue alta durante todo el período evaluado, desde 2008 a 2024. Sin embargo, se observa un leve aumento, ya que el indicador pasó de 93,8% en 2008 a 98% en 2024.
En educación media básica, mientras tanto, el crecimiento de la promoción es más notorio, con casi 20 puntos porcentuales, y ello se dio tanto en secundaria como en educación técnica. En ciclo básico la promoción pasó de 70,2% en 2008 a 89,5% en 2024, mientras que en ciclo básico tecnológico el aumento fue de 60,4% a 78,5%.
En educación media superior el crecimiento de la aprobación de grado pasó de 60,6% en 2008 a 71,5% en 2024 en el caso de la educación técnica, mientras que en secundaria pasó de 69% en 2016 a 82% en 2024.
A pesar de las cifras que indican aumento, el informe señala que las situaciones de rezago continúan existiendo y “aumentan conforme se avanza en los ciclos educativos”, lo que indica, como consecuencia, que el número en la matrícula de cada ciclo educativo es mayor que la población en edades teóricas para cursarlo, ya que “incluyen niños o adolescentes con edades superiores a las teóricas para el ciclo”.
Proyecciones hacia 2070 para la matrícula educativa
Las proyecciones que comparte el Ineed muestran una caída pronunciada de la matrícula en todos los ciclos educativos, ya que se proyecta un descenso de 165.000 matriculados hasta 2036, que, luego de pasar por un período de mayor estabilidad hasta 2041, volverá a disminuir hasta 2070 con una estimación de 313.000 estudiantes menos respecto a 2024, lo que implica una caída de un poco menos de la mitad de la matrícula.
En cuanto a la proyección para cada ciclo educativo, se espera que en educación inicial la matrícula continúe descendiendo hasta 2032 debido a la caída de la natalidad, con una pérdida estimada de unos 22.000 niños respecto a 2024. Luego, podría registrarse un leve repunte hacia 2040, asociado a una mejora transitoria en los nacimientos prevista por el INE, aunque posteriormente volvería a observarse una caída sostenida hasta 2070.
Para educación primaria, el organismo prevé una de las caídas más pronunciadas del sistema educativo. Entre 2025 y 2032 la matrícula disminuiría en más de 90.000 estudiantes, debido al ingreso a las escuelas de las generaciones nacidas durante los años de mayor descenso de la natalidad. Por lo tanto, hacia 2070 la matrícula de ese ciclo representaría menos de la mitad de la actual.
En educación media básica las proyecciones indican que la matrícula se mantendría relativamente estable durante los próximos años, pero comenzará a descender de forma abrupta a partir de 2029, cuando lleguen al ciclo aquellos estudiantes nacidos después de 2016. El informe estima una pérdida cercana a 60.000 estudiantes entre 2029 y 2039, y prevé que en 2070 la matrícula equivaldrá a aproximadamente la mitad de la registrada en 2024.
A su vez, para la educación media superior, el Ineed proyecta un leve aumento de la matrícula hasta 2031, impulsado por la expansión de la cobertura educativa. Sin embargo, a partir de 2033 comenzaría un descenso sostenido asociado al impacto de la baja natalidad sobre las edades de ingreso al ciclo. Entre 2033 y 2042 la caída acumulada sería de unos 56.000 estudiantes, según las estimaciones del organismo.
Desafíos y oportunidades
El informe señala que la reducción sostenida de la matrícula educativa también posibilita una serie de desafíos y oportunidades para el sistema educativo. Así es como el organismo sostiene que este escenario puede convertirse en un “bono demográfico” en la medida en que la disminución de estudiantes permitiría reducir el tamaño de los grupos, extender el tiempo pedagógico y redirigir recursos hacia mejoras salariales o de infraestructura.
Sin embargo, el Ineed advierte que será necesario reorganizar la oferta educativa según la distribución territorial de niños y adolescentes, adaptar centros educativos con menor cantidad de alumnos y pensar nuevas formas de ampliar la educación media. Además, plantea que una mayor inversión en primera infancia y educación inicial podría contribuir a fortalecer las trayectorias educativas y mejorar los niveles de egreso en la educación obligatoria.
