Este miércoles se cumplieron 24 días desde que el edificio de los Institutos Normales de Montevideo está ocupado. El Centro de Estudiantes de Magisterio (CEM) mantiene un conflicto que incluye la paralización de todas las actividades educativas, tanto teóricas como prácticas.
La medida, impulsada por el gremio estudiantil, fue tomada a raíz de la carencia de materias optativas y cursos equivalentes entre los planes de estudio anteriores –2008 y 2017– y el nuevo plan 2023, según contaron a la diaria voceros del CEM.
Uno de los principales cuestionamientos de los estudiantes está relacionado con un cambio en las condiciones para la apertura de cursos. Según explicaron, una nueva resolución del Consejo de Formación en Educación (CFE) elevó de 10 a 20 la cantidad mínima de estudiantes necesaria para que una unidad curricular pueda abrirse.
A eso se suma, según señalaron, que existe una escasa oferta de materias optativas y nuevas limitaciones para revalidar créditos mediante Ceibal, donde se estableció la obtención de un máximo de ocho créditos. A su vez, sostienen que estas modificaciones han provocado que “más de la mitad” de las unidades curriculares que necesitan cursar no lleguen a abrirse, lo que dificulta el avance en sus carreras. “Las optativas del instituto no están abiertas, no hay oferta”, señaló Alanis Alegre, una de las voceras del CEM. Agregó que no obtuvieron respuesta con respecto a las materias vinculadas a Ceibal, al mencionar que la resolución fue difundida en mayo de este año.
Los estudiantes también mencionaron problemas edilicios vinculados al instituto. En ese sentido, Mateo Risso dijo que existen daños en techos y paredes del instituto, al igual que en los pisos de madera de gran parte del centro educativo. Esto se suma a otro reclamo de los estudiantes, vinculado a mayor accesibilidad.
En ese sentido, Risso, Alegre y Paloma Cabrera, otra de las representantes del CEM, mencionaron las dificultades a las que se enfrentan los estudiantes con movilidad reducida al ingresar al instituto. “Tuvimos y tenemos compañeros y compañeras con movilidad reducida que este año padecieron la subida y la bajada de escaleras”, señalaron. Los estudiantes contaron que, aunque este año se les informó que fue aprobada una licitación para la construcción de una rampa de acceso, solo permitiría el ingreso al primer piso del edificio, por lo que aún quedarían inaccesibles espacios como la biblioteca, el auditorio, baños, el salón de arte y laboratorios, explicaron.
¿Hasta cuándo se extenderá el conflicto?
Hasta el momento, los estudiantes señalaron que mantuvieron tres reuniones con autoridades del CFE, dos de ellas de forma virtual y una presencial en el anexo del instituto. Según contaron, en esos encuentros no recibieron respuestas concretas a sus reclamos. A su vez, dijeron que hoy llevan cinco días a la espera de una respuesta a un correo en el que solicitaron una nueva reunión presencial, esta vez con carácter de negociación.
Los estudiantes explicaron que, durante las instancias de intercambio, desde el CFE se les planteó la posibilidad de que aquellos estudiantes que pertenecen a planes de estudio anteriores y deben materias puedan cursar de forma virtual; sin embargo, esta respuesta es cuestionada por el CEM, ya que entienden que “la carrera es presencial” y, además, señalan que “esas ideas no se concretaron”.
En cuanto a la continuidad de la medida de ocupación, los estudiantes advirtieron que pretenden continuar hasta que “se habiliten las optativas necesarias, en condiciones necesarias”. Aunque reconocieron que a “esta altura del año”, cuando restan pocos meses de clase, encuentran difícil obtener una solución definitiva a sus pedidos, afirmaron que sostienen la medida de movilización con el fin de que “nuestra formación y nuestro egreso no dependan de criterios administrativos, que todavía son cambiantes”. A su vez, dijeron que esta situación es “reiterativa” y que “la bandera que portamos con esta lucha” tiene como objetivo que “deje de pasar esto todos los años”.
