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Educación Sistema educativo

Otras razones para crear una universidad para “la educación”

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Es la tercera vez que el Poder Ejecutivo, a cargo del Frente Amplio, presenta un proyecto de ley para la creación de una Universidad Nacional de la Educación (Uned). Ha pasado tiempo y parece que la discusión se puede encauzar en base a fundamentos y razones que enriquezcan el debate y, a la postre, le brinden solidez a la nueva universidad pública que se proyecta crear. Por lo tanto, considero conveniente agregar nuevas razones para promover su creación.

En esta ocasión propongo analizar “la educación” que consideran los planes de política educativa nacional para los períodos 2020-2025 y 2025-2030. La elaboración del plan es un cometido atribuido al Ministerio de Educación y Cultura (MEC) en la Ley de Urgente Consideración (LUC) de 2020.

Plan de Política Educativa Nacional 2020-2025

El plan para el período de gobierno de la Coalición Republicana desarrolló una serie de metas e indicadores de logro, en función de una serie de principios generales o grandes orientaciones estratégicas: control ciudadano y gestión responsable; más coordinación para un mejor aprovechamiento de los recursos; más oportunidades para todos; aprendizajes de calidad, con énfasis en los más vulnerables; docentes mejor formados para una mejor educación.

El Plan se preocupa fundamentalmente de exponer el “nuevo y principal” lugar del MEC en la gobernanza de la educación, con consideraciones mayoritariamente dirigidas a las acciones de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), como una suerte de “encuadre” de la ANEP, desde el MEC.

Entre todas las dimensiones, se destacan diversos temas que ilustran una perspectiva de la educación, más allá de la educación formal obligatoria: la educación en primera infancia en general y la profesionalización de sus educadores en particular; el fortalecimiento de Ceibal; el monitoreo y evaluación al servicio de todo el sistema educativo a cargo del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed); el fortalecimiento del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) y de la Universidad Tecnológica (UTEC); la ampliación de las comisiones departamentales de educación; el fortalecimiento de una política de educación no formal articulada con las políticas generales de enseñanza; la profundización de estrategias de acreditación de saberes; la educación de jóvenes y adultos que no han culminado los ciclos educativos; programas que acercan educación y trabajo; la reinserción social y educativa de personas privadas de libertad.

A modo de síntesis, para el MEC de ese período, la concepción y la política educativa contemplaban un espacio más allá de la educación formal obligatoria, incluyendo otros ámbitos, diferentes perfiles de participantes, contextos y actores sociales e institucionales, así como una diversidad de contenidos que se consideraban necesarios.

Plan de Política Educativa Nacional 2025-2030

El plan presentado por el actual gobierno en marzo de 2025 contiene un primer elemento diferencial, en tanto “fue elaborado en el marco de la Comisión Coordinadora de la Educación Pública y en consulta con las autoridades del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), el Centro Ceibal, el Ineed, Inefop y el Instituto Nacional de Rehabilitación a través del Centro de Formación Penitenciaria”. Se puede interpretar como un reconocimiento y una contribución al proceso de consolidación del “campo de la educación nacional”.

Dicho plan desarrolla una serie de metas e indicadores de logro en función de una serie de principios generales de la educación que se pueden resumir en: obligatoriedad, igualdad, laicidad, y gratuidad; los principios generales contenidos en los artículos de la Ley General de Educación que van del 6 al 11; el compromiso del Estado de garantizar el acceso a la educación de todas y todos los habitantes del país; los principios de diversidad e inclusión educativa que garantizan el acceso con igualdad de derechos y oportunidades a colectivos y personas en situación de vulnerabilidad; la participación en los procesos educativos, de enseñanza y aprendizaje, que genera las condiciones de apropiación crítica, responsable y creativa, y la libertad tanto de enseñanza como de cátedra, todos valores constitutivos de nuestra educación desde una perspectiva pluralista de la enseñanza que aseguran el respeto de opiniones.

Este plan se orienta a establecer una perspectiva más participativa en diferentes dimensiones de la educación nacional, modifica el lugar del MEC en la gobernanza y desarrolla una perspectiva de sistema nacional, acorde a una visión amplia de la educación, incluyendo y reconociendo el importante rol de la educación formal obligatoria a cargo de la ANEP y admitiendo, también, otras dimensiones educativas.

Entre estas, y a modo de ejemplo, cabe destacar el fortalecimiento del Consejo Coordinador de Educación en Primera Infancia; fortalecer la educación no formal y profesionalizar a sus trabajadores; la discapacidad (referido a ANEP); la educación de las minorías étnico-raciales; la profesionalización de quienes acompañan trayectorias educativas en contextos de atención; la continuidad educativa de las personas privadas de libertad y del personal penitenciario; ampliación y diversificación de las propuestas educativas para personas jóvenes y adultas; los acompañamientos pedagógicos y socio educativos; acreditación y reconocimiento de saberes; validar aprendizajes no formales y experiencia laboral, habilitando continuidad educativa según el artículo 39 de la Ley General de Educación; la formación y capacitación de la Policía Nacional; acercar educación y trabajo (formación dual); extender la educación física, el deporte en la educación obligatoria; extender la educación ambiental en la educación formal y no formal; ampliar las propuestas de educación artística en ANEP; prevención del uso problemático de drogas (referido a ANEP); promover la participación de familias, estudiantes, docentes, funcionarios y de otros actores de la sociedad; potenciar la Formación Profesional; coordinar y articular el Sistema de Educación Terciaria y Superior; consolidar el Instituto Nacional de Acreditación y Evaluación de la Educación Terciaria.

No es el propósito de este artículo analizar con profundidad el plan presentado. Lo que se quiere señalar es la amplitud del campo de la educación, orientada a múltiples y diversos perfiles de participantes, a variados contenidos y diversas instituciones que se contemplan, más allá de ANEP, la Universidad de la República (Udelar) y UTEC.

En síntesis

1) El campo de la educación es sumamente amplio. Incluye la educación formal obligatoria y otras propuestas educativas, por ejemplo, educación permanente, educación popular, educación social, educación comunitaria. Ninguna de ellas abarca en su totalidad el amplio campo de la educación.

Según la Declaración mundial sobre educación para todos de Unesco, se trata de lograr “una ‘visión ampliada’ que vaya más allá de los recursos actuales, las estructuras institucionales, los planes de estudios y los sistemas tradicionales de instrucción, tomando como base lo mejor de las prácticas en uso”. La educación formal obligatoria de niños, niñas y adolescentes es una condición necesaria pero no suficiente para incidir en la sociedad en la cual convivimos; se requiere también promover una educación para todas las personas a lo largo de la vida.

2) En el marco jurídico vigente, hay una definición de “política educativa nacional”. El artículo 12 de la Ley General de Educación, que no fue modificado por la LUC, dice: “La política educativa nacional tendrá como objetivo fundamental que todos los habitantes del país logren aprendizajes de calidad, a lo largo de toda la vida y en todo el territorio nacional, a través de acciones educativas desarrolladas y promovidas por el Estado, tanto de carácter formal como no formal”. Por lo tanto, hay un marco jurídico, institucional, político y pedagógico que orienta el camino a transitar.

3) En los dos Planes de Política Educativa Nacional se presenta una concepción educativa que incluye las acciones de la ANEP y, además, de otras áreas de la educación orientadas a poblaciones específicas, contenidos diversos y en diferentes instituciones.

Esa diversidad podría ser abordada como campo de estudio en un eventual ámbito universitario, porque se requiere profundización en cada uno de los temas para que cada objeto de intervención se conforme como objeto de estudio. Además, la coordinación de los estudios permitiría analizar las interrelaciones entre los temas, en el marco de los contextos de tiempos y espacios, y con el conocimiento acumulado.

La educación en sentido amplio, tal como ha estado contemplada en los Planes de Política Educativa Nacional, requiere de un ámbito universitario para contribuir, con investigación, enseñanza y extensión, a la implementación de programas y proyectos educativos, y a la articulación con otras políticas públicas.

Se trata de dos planes elaborados por actores de diferente signo político, en cada período, con coincidencias y diferencias, pero tienen en común líneas de acción que requieren formación específica, investigación educativa y relaciones e intercambio con el medio social.

4) Para el importante, amplio y diverso trabajo educativo a realizar desde diferentes perspectivas y advertidos de los cambios sociales y culturales que dinámicamente se producen en el país, la región y el mundo, cabe dejar planteadas algunas preguntas: ¿cuántos y cuáles perfiles de profesionales de la educación se requieren para trabajar en el campo de la educación proyectado?; ¿dónde se deberían formar estos profesionales?; ¿dónde pueden ampliar y profundizar las especificidades que los diferentes ámbitos, contenidos y poblaciones requieren?; ¿dónde se promueve la investigación educativa que pueda aportar los elementos necesarios para una formación de profesionales de la educación, inicial y permanente, que sea pertinente, para atender los intereses, necesidades y problemas de tan diversos temas?; ¿cómo desarrollar relaciones de intercambio y cooperación a nivel interinstitucional, especialmente con las organizaciones sociales, en sus respectivas localidades y territorios, con la finalidad de seguir aprendiendo y aportar enseñando?

No cabe duda de que la formación de docentes para la educación inicial, primaria y media, tanto de corte humanístico como técnico profesional, debe estar integrada en una formación de nivel universitario, para que esa formación se enriquezca y se actualice a través del desarrollo de las investigaciones educativas y de la extensión y actividades en el medio.

El país tiene una rica experiencia y conocimiento acumulado en la formación de maestros, profesores y educadores sociales, actualmente en el Consejo de Formación en Educación de ANEP. También la Udelar, desde el Instituto de Educación de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y desde otros servicios universitarios, podrá aportar a la mejor síntesis que se pueda expresar en una Uned para seguir avanzando y profundizando.

La educación en sentido amplio, tal como ha estado contemplada en los Planes de Política Educativa Nacional, requiere un ámbito universitario para contribuir, con investigación, enseñanza y extensión, a la implementación de programas y proyectos educativos, y a la articulación con otras políticas públicas, con producción y difusión de conocimiento, para el presente y para el futuro próximo.

Jorge Camors es docente del Instituto de Educación de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y coordinador de la Cátedra Unesco de Educación de Personas Jóvenes y Adultas de la Universidad de la República.