Por los contactos que tenía a nivel de la Policía, Alejandro Astesiano siguió con particular atención todos los sucesos vinculados al accidente de tránsito que protagonizó el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, en la tarde del 4 de febrero de 2022, en la zona de Punta Carretas.

Según surge de las conversaciones telefónicas de la carpeta judicial, el entonces jefe de la seguridad presidencial recibió en tiempo real un informe del operativo policial, incluyendo los resultados de la espirometría, y compartió todos esos detalles con Nicolás Martínez, secretario privado del presidente Luis Lacalle Pou.

Al día siguiente, además, utilizó el sistema de cámaras al que tenía acceso para monitorear los lugares que recorrió el auto de Abdala en las horas previas al choque y le envió ese material gráfico al subdirector de Policía, Jorge Berriel.

Apenas una hora después del accidente, que se produjo a las 16.33 en Bulevar Artigas casi García Cortinas, Astesiano le envió un primer mensaje por Whatsapp a Martínez.

Se trataba del parte policial en el que se reportaba que el auto de alquiler que manejaba Abdala había chocado a otros dos vehículos que estaban estacionados y que al lugar ya habían concurrido medios de prensa y el comisario Gabriel Silvera, segundo jefe de la Zona Operacional I de la Jefatura de Policía de Montevideo. Todavía no se había realizado la espirometría.

“Qué dice, Fibra. ¿Eso fue ahora? ¿Chocó este? ¿Mamado?”, preguntó Martínez. “Sí, ahora, estoy que le hagan espirometría ya”, contestó Astesiano. El secretario de Lacalle Pou le informa que a esa altura los portales informativos todavía no habían publicado la noticia.

“Estoy con todo eso ahora. Y ya estoy pidiendo resultado de espirometría”, le informó Astesiano, por mensaje de audio. Tres minutos después ya había logrado su objetivo: “Nico, 1,53 (gramos de alcohol en sangre) le está dando la espirometría. Ahora dispuso el Jefe de Policía que vaya el coordinador hasta ahí y el jefe de Zona. 1,53 la espirometría”.

Astesiano le mandó después algunas fotos del operativo policial, de la libreta de conducir de Abdala y del resultado que arrojó el espirómetro. También dos stickers: el músculo de fuerza con el texto “Vamo arriba” y una cara del Chavo del Ocho.

“Está en el horno”, escribió Martínez. Astesiano le contestó con un audio: “Ahora Nico llegó el tiempo de nosotros de matarlo. Hay que matarlo. Que se pongan las pilas ahí, hay que matarlo a este hijo de puta”. El secretario de Lacalle Pou no hizo ningún comentario sobre la sugerencia y el diálogo entre ambos retoma recién al otro día.

En total, Astesiano le envió a Martínez nueve fotos del procedimiento policial que se realizaba en Punta Carretas. El material, según puede verse en otro de los chats, se lo enviaba en tiempo real el exsubdirector de la Policía, Héctor Ferreira, uno de sus principales contactos en el Ministerio del Interior.

Ferreira fue el primero en informar a Astesiano que el Renault Kwid de color gris que había chocado era manejado por el presidente del PIT-CNT.

Berriel y las cámaras

Astesiano siguió interesado en el tema al día siguiente, el 5 de febrero. En la conversación con Berriel, que está como indagado en la causa de los pasaportes pero todavía sigue en el cargo, el entonces jefe de la custodia compartió cuatro capturas de video en formato JPG y un archivo en formato MP4. El material gráfico está tomado de las cámaras de monitoreo y reconstruye una parte del recorrido que hizo el auto que manejaba Abdala en las horas previas al accidente.

Por ejemplo, Astesiano le explicó a Berriel que una de las tomas de cámaras de vigilancia se grabó a la seis de la mañana, ocho horas antes del accidente. Se trata de una captura de cámaras de Ciudad Vieja, cerca del lugar de trabajo del presidente del PIT-CNT.

“La que va caminando es de la mañana temprano y la que está el video borroso es de las cuatro y pico de la tarde, lo que pasa es que el sol jode la cámara”, le explicó el entonces jefe de la seguridad presidencial.

Astesiano no le comenta en ningún momento al subjefe de Policía cómo consiguió esas imágenes y tampoco se desprende de otros chats quién fue el funcionario de su confianza que le proporcionó el material gráfico. Tampoco queda claro si este monitoreo se realizó desde Torre Ejecutiva o de la Residencia de Suárez.

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