En la plaza Las Pioneras, espacio feminista recuperado por la Intendencia de Montevideo (IM), se llevó adelante la ceremonia para reconocer a Carmen Beramendi, Lilián Celiberti y Celia Eccher como Ciudadanas Ilustres de Montevideo.

Fueron reconocidas por el gobierno departamental por su aporte para la construcción de una ciudad más justa e igualitaria. Participaron en el evento Solana Quesada, directora de la Asesoría para la Igualdad de Género, y Christian di Candia, intendente de Montevideo. El cierre musical estuvo a cargo de Mónica Navarro.

“Recordar a estas mujeres y reconocer lo que han hecho es clave para seguir construyendo la igualdad”, dijo Tania Tabarez, presentadora del evento. Quesada, por su parte, saludó a Silvana Pissano, una de las impulsoras de la plaza en la que se hizo el reconocimiento. También saludó a “las pioneras” que militan por los derechos de las mujeres.

Fue la cuarta ceremonia de declaración de Ciudadanas Ilustres y es la última de esta gestión. “Esta ceremonia es para reconocer, poner en valor, visibilizar y reconocer el aporte de las mujeres en la ciudad”, explicó Quesada.

“Son tres mujeres muy potentes, comprometidas, que han dado muchas batallas y han transformado la vida de muchas mujeres. Las tres han construido el feminismo en los barrios y el feminismo latinoamericano. Montevideo hoy es un poco más feminista con estas tres Ciudadanas Ilustres”, cerró la directora de la Asesoría para la Igualdad de Género.

Las nuevas Ciudadanas Ilustres tienen una vasta trayectoria en la militancia feminista desde distintos ámbitos.

Carmen Beramendi es licenciada en Psicomotricidad, docente e investigadora en género y políticas públicas. “Desde los ámbitos legislativo, ejecutivo y desde la sociedad civil aporta al avance de la inclusión, del principio de igualdad y la perspectiva de género en las políticas públicas del país”, expresaron desde la IM. Su militancia política se ha centrado en la promoción de los derechos de las mujeres. Actualmente es senadora suplente y dirige la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en Uruguay.

Militó en el movimiento estudiantil, sindical y de mujeres. En la dictadura estuvo siete años presa; fue presa política desde 1972 a 1979. Entre 1990 y 1995 integró la Cámara de Representantes. Formó parte de la elaboración de diversos proyectos de ley sobre derechos de las mujeres, violencia doméstica, acoso sexual en el trabajo, salud sexual y reproductiva, entre otros. También fue suplente en la Cámara de Senadores. Participó en la discusión y aprobación de varias leyes: de interrupción voluntaria del embarazo, matrimonio igualitario, cuotificación de los afrodescendientes, femicidio y violencia basada en género.

Fue directora del Instituto Nacional de las Mujeres de 2005 a 2010. En ese marco, participó en la elaboración del Primer Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades y Derechos. En la sociedad civil, por la organización Mujer Ahora fue cocoordinadora de la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica.

Otra de las homenajeadas fue Lilián Celiberti. Es maestra, con una amplia trayectoria en la sociedad civil. Participó en misiones pedagógicas y gremios estudiantiles e intervino en la creación de la Resistencia Obrero Estudiantil y de la Federación Anarquista Uruguaya.

También estuvo presa durante la dictadura, entre 1978 y 1983. Fue secuestrada por militares uruguayos en Brasil. Pasó cinco años en la cárcel de Punta de Rieles, hoy Unidad 6.

En 1984 participó en la creación de Cotidiano Mujer, que inicialmente fue una revista mensual feminista y luego devino organización social. Promovió la creación de la Comisión de Mujeres del PIT-CNT y apoyó a los sindicatos de trabajadoras domésticas. Es cofundadora de la Articulación Feminista Mercosur y del colectivo ecofeminista DAFNIAS. También formó parte del Comité internacional del Foro Social Mundial. Entre 1990 y 1995 fue coordinadora zonal en el Centro Comunal 7 de la IM.

Actualmente es parte de la Coalición por una Comunicación Democrática, la Comisión Asesora de los Servicios de Comunicación Audiovisual, el Consejo de Igualdad de Montevideo y la Asamblea de Colectivos Feministas para la gestión del Espacio Feminista de la plaza en la que hoy fue reconocida, Las Pioneras. También coordina el proyecto de análisis del impacto del futuro tren de UPM en la vida de las mujeres en los barrios de Montevideo.

Celia Eccher es asistente social y educadora popular. Es una referente de la promoción y el desarrollo de programas nacionales e internacionales vinculados a la educación popular de personas adultas desde la perspectiva de género, la autonomía económica y los proyectos de emprendimientos productivos liderados por mujeres.

Fue coordinadora de cooperativas artesanales de mujeres de Manos del Uruguay. Fundó y coordinó la Red de Educación Popular entre Mujeres de América Latina y el Caribe. Fue presidenta del Consejo Directivo del Instituto del Tercer Mundo. Desde 2016 integra el Consejo Directivo de Mujeres por un Desarrollo Alternativo para una Nueva Era del Sur Global (DAWN), donde formó parte de la Coordinación Regional para América Latina.

Reconocimientos desde el afecto

Para cada una de las Ciudadanas Ilustres se filmó un video de personas que las conocen. Marcos Carámbula, figura del Frente Amplio, Andrea Tuana, directora de la ONG El Paso, Didice Godinho, trabajadora social brasileña y la primera coordinadora de la Comisión Nacional de la Mujer Trabajadora de la Central Única de Trabajadores, y Emilia Bonilla y Simón Bonilla, sus nietos, protagonizaron el video de Carmen Beramendi.

“Madre, embarazada, presa, crio a su hija en prisión”, contó Carambula. “Siempre con la tenacidad en la militancia y el compromiso”, agregó. Tuana habló de “un trabajo incansable en los distintos lugares en los que ha transitado”. Su nieta, Emilia Bonilla, dijo que quienes la conocen saben que es una ardua militante por los derechos de las mujeres. “Su vida ha sido para dedicarse a luchar por la justicia”. “Tengo presente que, como mujer, tener a una abuela feminista es un privilegio, tener ese legado es muy valioso”, expresó. Godinho recordó su primer 8M con Beramendi como directora de Inmujeres, en el que hizo que todas y todos los ministros contaran sus planes en políticas de género para el período. Su nieto Simón planteó el orgullo por todo lo que su abuela ha hecho y “ha plantado”.

En el video para Lilián participaron Gerónimo de la Sierra, docente de la Universidad de la República, Ivonne Trías, escritora y ex presa política, Elena Fonseca, compañera de Cotidiano Mujer, y Rafael Sanseviero, ex director de proyectos de FES Uruguay.

De la Sierra destacó “la profundidad de su trabajo enfrentando a la dictadura y las visiones estrechas desde una visión radical”. Fonseca contó que Celiberti había salido hacía muy poco de la cárcel cuando, con un grupo heterogéneo de mujeres, quiso “redifinir lo que había sido definido sin nosotras”. A su turno, Sanseviero graficó a Celiberti como “parte de un paisaje humano con el que uno sabe que se va a encontrar en la ciudad, a la que contribuyó para que sea más igualitaria y más feminista”. Y destacó “su capacidad para construir esperanza y acciones desde los lugares más vulnerados”. “Hoy persistir es la forma de resistir. Y persistir es su práctica y su forma de plantarse frente a la vida”, expresó, visiblemente emocionado.

Trías, que conoce a la homenajeada desde hace más de 50 años, eligió imágenes para contarla: “1970: Lilián con una gran panza y una cartera colgando que indicaba qué teníamos que hacer, si podíamos pasar por ese lugar o si teníamos que parar; 1973: Lilian sentada en una celda con un libro en la falda, enojadísima porque no lograba entender el concepto de dinero como mercancía. Ya teníamos esa obsesión y disciplina por el estudio para hacer mejor las cosas; la tercera imagen es cuando volvió a caer en la cárcel. Éramos muy amigas y era imposible comunicarse. En determinado momento nos cruzamos y nos abrazamos con alma y vida. Fue una escena cinematográfica, porque las soldados nos tironeaban. Fue el mejor abrazo desobediente que recuerdo en mi vida; la última imagen es más reciente, en un foro en Brasil en el que, en la mitad de su discurso, mencionó a su madre y se emocionó hasta las lágrimas. Esa emoción hablando de su madre nos emocionó a todas. Fue un homenaje a su mamá y un homenaje feminista para todas nuestras madres, tan distintas a nosotras”.

En el video de Celia Eccher, conocida como Celita, participaron varias militantes feministas: Ileana Pereyra, compañera de camino que conoció en la cooperativa de Manos del Uruguay, Alejandra Escampini, representante de DAWN, Irene Rodríguez, investigadora en cuestiones feministas, la activista Sonia Carrera, y sus dos pequeñas nietas, Olivia y Ana Clara.

Pereyra contó que el mayor aprendizaje que le ha dejado su compañera fue “conectarnos con mujeres de distintos países que luchábamos por lo mismo: nuestros derechos”. Y dijo que el “primer indicador de que Celita tenía una perspectiva feminista fue cuestionar por qué se hablaba en masculino sobre las artesanas, cuando había un artesano y setecientas artesanas”. Scampini la definió como una “articuladora de lo local a lo global, y viceversa”. “Entendió desde muy temprana edad que era parte de una red global. Su contribución sería muy acotada reducirla a Montevideo, porque su mayor parte del tiempo la dedicó a aportarle al mundo”, expresó. Rodríguez dijo que su aporte fue “traer mujeres de todo el mundo a Montevideo, que se encontraron con una ciudad para discutir con armonía”. Por eso, “Montevideo se merece a Celita. Celita representa valores cívicos y autóctonos de esta ciudad”. Carrera habló sobre el cuarto de siglo compartido “de luchas, sudor, risas y vino”.

Olivia, su nieta, la felicitó por ser “su súper abuelita”. Y Ana Clara le dio las gracias “por ser esa gran mujer que lucha por nuestros derechos”. “Somos abuela y nieta feminista, y seguiré tus pasos”, cerró Ana Clara.

Al cierre de los videos, intervino el intendente de Montevideo. “Estoy muy orgulloso de que estemos pagando una deuda que tenemos desde hace muchísimo tiempo, y que seamos parte, todas y todos juntos, de una ciudad que reconoce la lucha de tantas mujeres”, expresó Di Candia.

Contó que la plaza Las Pioneras fue de los últimos espacios “que pudimos inaugurar en marzo, antes de este nuevo momento que estamos viviendo”. “Las mujeres hoy están liderando una de las mayores transformaciones culturales y políticas del último tiempo”, dijo. Y agregó: “Esto se hace desde la labor y la lucha de las mujeres”.

“Me siento muy chiquito dándoles esta distinción, pero quiero que sepan que Montevideo las reconoce, las distingue y las celebra. Por muchas más ciudadanas ilustres como ustedes”, concluyó.

La palabra de las nuevas Ciudadanas Ilustres

Tras las palabras del intendente fue el turno de las reconocidas. “Gracias a la ciudad de Montevideo. Gracias a las mujeres de Montevideo que luchan por construir sociedades con más justicia, más equidad, más igualdad”, comenzó diciendo Beramendi. Definió al feminismo como “el hijo no deseado de la Ilustración”. “Es un movimiento de los más importantes de la humanidad, que se forjó siempre desde la paz. El movimiento feminista es el movimiento más pacífico de la historia”, comentó.

Explicó que es “hija de una generación de mujeres con deseos silenciados, y este momento que vivimos hoy es una expresión de deseo de muchas mujeres”. Hizo un comentario asociado a la coyuntura: “En momentos en los que está tan en juego la Justicia, y que se vuelve a interpelar a la Justicia de una forma que me hubiera gustado no escuchar, la lucha de las mujeres que pasaron por la peor época de la historia y la de mujeres que hoy resisten es muy importante. A esas mujeres que salen a luchar todos los días, que salen de la violencia, que construyen igualdad en los lugares más micro, va este reconocimiento”. Llamó a “disputar el poder en todos los ámbitos”.

Celiberti agradeció a la IM por haber elaborado esta política afirmativa de reconocimiento de las mujeres. “Siempre es un reconocimiento individual que tiene que ver con lo colectivo. Ninguna de nosotras hizo nada sola. Ninguna resistió y está acá sola. Es una construcción colectiva”, expresó.

“En este Montevideo hay aún muchos espacios privatizados. El desafío es generar espacios públicos de uso cívico, para uso de organizaciones, para personas que se juntan a hacer cosas. Hoy tenemos el primer espacio feminista de uso público en Montevideo, que es donde estamos”, comentó.

Para Celiberti, “se trata de aprender entre nosotras en estos tiempos de incertidumbre”. Y agregó: “Esto no pasaría si el 8M no tuviera miles que ponen el cuerpo para denunciar la violencia patriarcal que todas conocemos. Esto es en nombre de esas jóvenes, de esas interpelantes, de nuestras nietas, que son las que hoy toman la palabra con otros recorridos, con otros lenguajes, con otras sensibilidades”. Señaló que “lo importante es el diálogo”. “Soy una mujer del siglo XX que aprende todos los días de las del siglo XXI”.

“Hacemos, aun cuando molesta a los cercanos. Se trata de eso, de poner nuevos desafíos y construir nuevas perspectivas de acción política con acción y entrega”, finalizó, para dar turno a Eccher.

“Lo recibo por la lucha que hemos tenido por años”, dijo Eccher. Para reflejar que se trata de una lucha colectiva le pidió al público que pensara en una mujer a la que quisiera homenajear. Invitó a las y los presentes a gritar ese nombre y a mover los brazos y así definió al movimiento: “Un abrazo, un movimiento articulador”.

Centró su discurso en el rol del movimiento: “El movimiento hoy está fuerte. Estamos en un mundo feroz y tramposo. En ese mundo tenemos que seguir creciendo y tenemos que sumar derechos y no perder ninguno. Tenemos una fuerza en el movimiento, y por eso es importantísimo querernos, cuidarnos, nutrirnos. El movimiento nos hace sentir un nido en este mundo feroz”. “En este mundo feroz tenemos que hacer análisis y resistencia, pero también tenemos que cuidarnos”, concluyó.