El sábado pasado se desplegó en Argentina la Segunda Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista, que volvió a reunir a colectivos y activistas del movimiento LGTBI+, organizaciones de personas con discapacidad, de personas en situación de calle, trabajadoras sexuales, colectivos antipunitivistas, afro e indígenas, agrupaciones estudiantiles y universitarias, ambientalistas, asambleas barriales, espacios sindicales y políticos y organismos de derechos humanos. La primera edición de esta manifestación masiva y autoconvocada fue la que en febrero de 2025 reaccionó a las declaraciones de Javier Milei en el Foro Económico de Davos, cuando, sin descaro, el presidente mintió sobre las parejas homosexuales, los tratamientos de hormonización de género y la educación sexual.

Este año, el 7F se organizó bajo la consigna central “Acá no sobra nadie: ninguna vida es descartable” para denunciar el avance del autoritarismo, la criminalización de la protesta social y el crecimiento de los discursos de odio y de la violencia estatal. También estuvo marcada por fuertes pronunciamientos contra las propuestas oficialistas de flexibilización del trabajo, baja de la edad de imputabilidad, los cambios en la Ley de Glaciares y en la ley migratoria.

“La marcha mostró transversalidad política. Marchó el arco de la política formal –desde la izquierda partidaria al amplio espectro del peronismo– junto a las tres centrales obreras –CGT, CTA Autónoma y CTA de los Trabajadores– y movimientos piqueteros –como Barrios de pie y la CCC–”, planteó Marta Dillon, periodista y activista transfeminista, integrante de la columna Mostri, en diálogo con la diaria.

“De igual manera, se sintieron convocadas personas que están fuera de espacios de organización; quienes padecen la crisis de representación, la falta de liderazgos y la desorientación, en general, de la política formal. Y es importante que nos encontremos todes en las calles porque ahora necesitamos fortalecernos, frenar la serie de reformas que caracterizamos como fascista porque demoniza y descarta a las mayorías para afianzar un 'argentinos de bien' que es un espejismo. No hay lugar seguro cuando se gobierna para la única auténtica minoría que son los ricos, los muy ricos, que son cada vez menos y más voraces”, agregó Dillon.

Foto del artículo 'Argentina: miles de personas se movilizaron en la segunda Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista LGBTI+'

Foto: Rocío Bao

En la ciudad de Buenos Aires, miles y miles concentraron a partir de las 17.00 en el Congreso de la Nación para caminar las 20 cuadras hasta la Plaza de Mayo. El calor postergó un rato la cita en las provincias del norte, y en el sur los incendios forestales monopolizaron la agenda. De punta a punta, 24 ciudades replicaron las protestas contra el modelo de descarte libertario.

Davos

El 23 de enero de 2025, el presidente argentino, de La Libertad Avanza (LLA), utilizó la vitrina mundial que le ofreció el Foro de Davos para desparramar, cual manifiesto, artillería pesada de la “batalla cultural”: criticó a los organismos internacionales, al estado de bienestar, la inmigración, las políticas ambientales, el “wokismo”, las políticas de género y la comunidad LGBTI+.

Entre otras declaraciones, aseguró que “en sus versiones más extremas, la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil” y asoció a parejas homosexuales con la pedofilia.

La investigación Anatomía de la crueldad. Desinformación de género, discursos de odio y violencia política en la era Milei. Y cómo Argentina resiste (2025) –que publicó la Asociación Civil Comunicación para la Igualdad con el apoyo de la Fundación Heinrich Böll Stiftung– señala que, lejos de tratarse de un hecho fortuito y excepcional, el discurso de Milei en Davos dio forma a una de las varias campañas coordinadas de ataque digital y mediático del gobierno nacional argentino y su ecosistema afín.

Es decir, Davos fue la punta de lanza de una seguidilla de acciones posteriores que evidencian un sistema con roles definidos, y estrategias y tácticas planificadas y sugeridas por otras experiencias comunicacionales de la extrema derecha global con el objetivo de modificar las condiciones materiales de existencia.

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Foto: Rocío Bao

Es así como, a las pocas horas de Davos, las cuentas de X cercanas al gobierno libertario comenzaron a amplificar la narrativa presidencial, reforzando la asociación de homosexualidad con pedofilia y planteando “privilegios” económicos de la comunidad trans; durante esa semana, los medios tradicionales dieron cuenta del discurso y establecieron vínculos entre la “batalla cultural” y la situación socioeconómica; el intelectual de LLA Agustín Laje habló en sus redes sociales de “necesidades patológicas” y “desquicios autoperceptivos” de los militantes LGBTI+; y finalmente el Poder Ejecutivo prohibió por decreto los tratamientos y las cirugías de adecuación de género en menores de 18 años.

Imposible no mencionar que la madrugada del 29 de enero de 2025 –sólo seis días después del foro– un hombre prendió fuego la casa de una pareja de mujeres lesbianas en la provincia de Buenos Aires. La casa quedó destruida; las mujeres y su hija se salvaron porque no estaban en el lugar.

“Se trata de una fuerza política que entiende a la violencia política como estructurante de su propuesta. Los ataques entonces forman parte de acciones planificadas por LLA que, a la vez que ya fueron probadas previamente en otros países, operan como laboratorios para futuros ataques fuera de Argentina. La sistematización de estas acciones de comunicación política nos permite a los progresismos comprender el sistema, evaluar la posibilidad de aprender de las estrategias 'benignas' o al menos no nocivas, y aportar a la generación de prácticas para enfrentar la intoxicación del debate público”, explicó Sandra Chaher, autora de la investigación y presidenta de Comunicación para la Igualdad.

Contra el odio, orgullo amoroso

La segunda Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista fue la oportunidad de recordar el décimo aniversario de la muerte de Lohana Berkins, la referenta travesti salteña que tuvo el coraje de ser mariposa en un mundo de gusanos capitalistas. Que militó el orgullo, la potencia de lo colectivo y un tono de lucha que habilita la fiesta.

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Foto: Rocío Bao

Una vez más, el 7F se constituyó como una marcha masiva, divertida, rabiosa, caliente, ingeniosa, tierna, brava, picante, provocativa, transpirada, bailada, abanicada, furiosa, cuidada, ruidosa, vistosa, visible, colorida, memoriosa, franelera, libre, fotografiable, sexy, rebelde, confrontativa, alegre y, muy especialmente, amorosa. Porque, como nos enseñó Bad Bunny: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”.