Pagar con el celular, transferir dinero en segundos o usar tarjetas para compras pequeñas ya forma parte de la rutina cotidiana de millones de uruguayos. Cerca de ocho de cada diez pesos ya circulan a través de medios electrónicos en Uruguay, en un contexto de fuerte expansión de las transferencias instantáneas y uso masivo de tarjetas y billeteras digitales, según un informe de CPA Ferrere sobre la evolución del sistema de pagos en el país.

“El informe muestra que el proceso de digitalización del sistema de pagos en Uruguay ya está consolidado, por lo que no estamos ante una tendencia incipiente”, afirmaron, en diálogo con la diaria, el gerente de riesgos, banca y tecnología de CPA Ferrere, Santiago Vicente, y la economista María Inés Mailhos. “Más que un salto puntual, lo que se observa es una profundización de una trayectoria que Uruguay viene recorriendo hace varios años”, agregaron.

Los especialistas remarcaron que el proceso no es aislado, sino que viene ocurriendo a nivel regional e internacional debido a que los “pagos electrónicos ganan terreno de forma sostenida”.

Según el análisis de los expertos, actualmente “cerca de ocho de cada diez pesos” circulan “a través de medios de pago electrónicos”, mientras el efectivo continúa “perdiendo peso relativo”. Esto refleja un cambio cada vez más profundo en la forma en que las personas compran, cobran, transfieren dinero y manejan sus gastos diarios. No obstante, señalaron que el dinero físico seguirá cumpliendo un rol en la economía y que, al menos en el corto plazo, continuará coexistiendo con los medios digitales.

“En términos generales, la transición hacia lo digital parece ordenada, pero no se encuentra con información desagregada que permita identificar con precisión qué segmentos están liderando este proceso y cuáles podrían estar quedando rezagados”, advirtieron.

Principales resultados

El reporte de CPA Ferrere, titulado “Pagos digitales en Uruguay: tendencias, innovaciones y perspectivas ante nuevo directorio del BCU”, que fue publicado a inicios de abril, señaló que durante 2024 71% de las transacciones se realizaron con tarjetas de débito, crédito y dinero electrónico, mientras que las transferencias y pagos web ocuparon el segundo y tercer lugar, con un 17% y un 8%, respectivamente.

En la práctica, esto significa que las tarjetas siguen siendo el principal medio para pagos cotidianos, mientras que las transferencias concentran operaciones de mayor monto, especialmente entre empresas.

En términos de montos operados, las transferencias bancarias lideraron con 82% del total. Por otro lado, el reporte sostuvo que el “dinero electrónico es el instrumento con mayor dinamismo”, ya que se multiplicó más de cinco veces, al tiempo que el monto total se ha cuadruplicado en los últimos cinco años. Además, el número de tarjetas prepagas ha crecido 2,8 veces, lo que refleja un uso “más intensivo y generalizado”, se afirmó en el reporte.

Uno de los fenómenos más destacados por los expertos es el “fuerte crecimiento” de las transferencias instantáneas 24x7, que permiten enviar dinero en segundos. Durante el segundo semestre de 2024 se registraron 16,1 millones de operaciones, lo que significa 2,5 veces más que en el año anterior. “A pesar de las restricciones en los montos, estas operaciones han ganado terreno, representando actualmente 46% del total de transacciones en el sistema de pagos interbancarios”.

“Esto refleja que los usuarios están optando cada vez más por este tipo de instrumentos para sus operaciones cotidianas”, agregaron los especialistas consultados.

El informe también muestra diferencias en los usos de cada instrumento de pago. Mientras las tarjetas predominan en pagos cotidianos entre personas y comercios, las transferencias concentran operaciones de mayor monto, especialmente en transacciones empresariales.

“El crecimiento de los pagos electrónicos puede responder tanto a avances en inclusión financiera como a cambios en los hábitos de consumo de usuarios ya bancarizados”, señalaron. Según explicaron, la evidencia sugiere que buena parte del aumento reciente podría estar vinculado a un uso “más intensivo de herramientas digitales” por parte de personas que ya estaban integradas al sistema financiero, más que a una incorporación masiva de nuevos usuarios.

En esa línea, la cantidad promedio de tarjetas por habitante se mantuvo “relativamente estable” en el segundo semestre de 2025, en torno a 2,2 por persona, un dato que refuerza la idea de que el acceso ya está “bastante extendido”, indicaron.

El estudio también señaló que las tarjetas de débito se utilizan principalmente para compras diarias y de menor monto. El promedio de esas transacciones ronda los $949, mientras que en el caso de las tarjetas de crédito prácticamente se duplica, reflejando un uso más asociado a consumos planificados o necesidades de financiamiento.

En paralelo, se observó que los montos promedio por transacción en medios digitales tienden a la baja, lo que es consistente con un uso cada vez más extendido de estos instrumentos para pagos frecuentes y de menor valor en la vida diaria.

Desafíos a futuro

El informe también sostuvo que el avance de los pagos digitales estará acompañado por nuevos desafíos regulatorios y de infraestructura. En ese sentido, señala que las nuevas autoridades del Banco Central del Uruguay (BCU) probablemente continúen trabajando en “la eficiencia de los medios de pago y fomentando la colaboración entre los diferentes actores, lo que permitirá un mayor crecimiento de los pagos digitales”.

El estudio también planteó posibles impactos para los comercios a partir de una mayor competencia e innovación en el sistema. Entre ellos, menciona una eventual presión a la baja sobre los aranceles cobrados por las tarjetas, aunque aclara que hasta el momento los cambios han sido moderados.

Pese al avance de la digitalización, Vicente y Mailhos advirtieron que persisten desafíos importantes. “Hacia adelante, esto plantea algunos desafíos relevantes, como asegurar la inclusión efectiva, mantener un sistema sólido ante una mayor digitalización y seguir avanzando en interoperabilidad (la posibilidad de que distintas plataformas y sistemas funcionen entre sí de manera integrada), eficiencia y reducción de costos, en línea con las tendencias internacionales”.

Por último, ambos expertos también subrayaron la necesidad de fortalecer la educación financiera y la familiarización de la población con las herramientas digitales. “El desafío no es solo seguir profundizando la digitalización, sino hacerlo de forma equilibrada, asegurando que sus beneficios se entiendan y extiendan a toda la población”.