Antel reivindicó su papel estratégico para la soberanía tecnológica de Uruguay ante el avance de las grandes empresas tecnológicas. Durante la apertura del Antel Summit 2026, el presidente de la empresa, Alejandro Paz, destacó este miércoles la transformación de la compañía desde una empresa de telecomunicaciones hacia una de tecnología, mientras que el vicepresidente, Pablo Álvarez, vinculó ese proceso con la capacidad del país para tomar decisiones sobre su desarrollo tecnológico.
Paz repasó la evolución de Antel desde la telefonía fija y móvil hasta el desarrollo de internet, fibra óptica, 4G, centros de datos y cables submarinos que conectan al país con el mundo. “Antel está dando un paso más, haciendo una transformación de una empresa pura de telecomunicaciones a una de tecnología”, afirmó.
Según el presidente de Antel, esa transformación forma parte del objetivo de que la empresa sea parte de la “transformación digital” y se convierta en “motor de desarrollo del país” y un socio para las empresas, de modo que puedan “evolucionar, ser más competitivas, más eficientes” y estar preparadas para los desafíos tecnológicos.
Para Álvarez, el proceso tiene una dimensión que excede la transformación de la propia empresa. El vicepresidente recordó que en los años 90 la ciudadanía uruguaya decidió mantener a Antel como empresa pública, una decisión que, a su juicio, adquiere una nueva relevancia frente a los desafíos de la denominada cuarta revolución industrial.
“Hablamos de soberanía en tiempo real [...] Cuando hoy vemos lo que está pasando con el desafío de la cuarta revolución industrial, y vemos que los Estados están analizando cómo hacer frente a los retos de las grandes plataformas, de las grandes empresas tecnológicas, tener una empresa pública de telecomunicaciones es una ventaja que casi ningún país de la región tiene y es una oportunidad enorme para pensar los desafíos que Antel está asumiendo”, sostuvo.
Una nueva idea de soberanía
Álvarez planteó que la noción de soberanía también está cambiando a medida que las grandes empresas tecnológicas concentran capacidades de procesamiento, conocimiento y desarrollo de tecnologías.
“Hace años, capaz que si uno pensaba en la soberanía, pensaba en un Estado frente a otro. Hoy, cuando hablamos de soberanía, pensamos en general en sujetos públicos, estados, pueblos enfrentados a posiciones dominantes de grandes líderes privados en el mundo, que son capaces de gestionar, procesar y tener el conocimiento básicamente centralizado en sus fuentes de las tecnologías privilegiadas de esta etapa de transformación industrial”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que la transformación tecnológica no implica solamente incorporar nuevas herramientas, sino que modifica las bases sobre las que se organiza la sociedad. “Y cuando hablamos de transformación de este tipo, no decimos que solo cambian las tecnologías, cambia el paradigma técnico-económico, se modifica la forma en que se organiza la sociedad”, señaló.
Para el vicepresidente de Antel, la soberanía tecnológica está relacionada con las capacidades que el país conserva para decidir sobre su propio futuro. “Y así es como nosotros entendemos la soberanía, como las capacidades que una empresa pública como Antel le da al país para tomar decisiones de forma colectiva y democrática para definir el futuro que el país sueña”, afirmó.
Desde esa perspectiva, Álvarez defendió la necesidad de discutir públicamente sobre tecnología y evitar que el conocimiento sobre estas transformaciones quede restringido a especialistas. “Debemos hablar estas cosas en público, no permitir que se fetichice la tecnología es algo fundamental”, sostuvo.
Con esa expresión, Álvarez cuestionó que la tecnología sea presentada como algo inevitable o ajeno al debate público y defendió la necesidad de discutir sus impactos y las decisiones que implica su desarrollo.
“Me parece muy importante que seamos capaces de discutir sobre esto y que no quede solamente encorsetado. Esta es una tarea democrática para una empresa pública, y por eso entendemos que necesitamos un Estado presente, emprendedor, innovador, eficiente y valiente para los desafíos que tenemos”, agregó.
Paz, por su parte, ubicó la transformación de Antel dentro de un proceso más amplio de digitalización que requiere la articulación entre empresas, organismos del Estado, academia y emprendedores.
El Antel Summit 2026 busca funcionar como un espacio de encuentro para generar alianzas y nuevos negocios en torno a esas transformaciones.
El encuentro, realizado este miércoles en el Antel Arena bajo el lema “Soberanía en tiempo real”, reúne a más de 20 expositores nacionales e internacionales y aborda, entre otros temas, la inteligencia artificial (IA), la soberanía de datos, la computación cuántica, el 6G y la productividad.
La brecha en el uso de la IA
Por su parte, la directora de Antel Laura Raffo puso el foco en las diferencias que ya existen en Uruguay en el acceso y aprovechamiento de la (IA). Recordó que el país logró avanzar en la conectividad de los hogares, pero advirtió que la expansión de la IA está generando nuevas brechas.
“Los últimos datos nos muestran que entre los jóvenes la IA se usa 12 veces más que entre los adultos mayores”, señaló Raffo. También indicó que “entre las personas que tienen más educación, la IA se usa 4 veces más”.
“La IA crece aceleradamente, pero lo hace de manera desigual”, resumió.
La directora distinguió además entre el acceso a las herramientas y la capacidad de utilizarlas para generar valor. “No es lo mismo un usuario que abre una app para hacer una pregunta y tener una simple respuesta que una persona que sabe utilizar la inteligencia artificial de manera profunda para buscar información, para analizar, para generar más valor con su trabajo y, sobre todo, para ampliar sus capacidades”, afirmó.
Al mismo tiempo, Raffo sostuvo que esa misma tecnología puede contribuir a reducir las desigualdades que está generando. Asimismo, consideró que el desafío para Uruguay ya no consiste únicamente en garantizar la conectividad, sino en lograr que la población pueda utilizar la IA en su beneficio.
“Por eso, quizás hoy la pregunta para Uruguay ya no es cómo hacemos para conectar a todos los ciudadanos, sino cómo hacemos para que todos los uruguayos puedan tener un acceso a la IA y usarla a su favor”, afirmó. Raffo reconoció que Uruguay necesita infraestructura tecnológica, como 5G, centros de datos y mayor capacidad de cómputo, pero sostuvo que el principal desafío pasa por las personas.
“La tecnología puede ser extraordinaria, pero la verdadera revolución comienza cuando esa misma herramienta les permite a todos los uruguayos crear mejor, aportar más valor y, por supuesto, llegar mucho más lejos”, concluyó.
