El gobierno ratificó su apuesta por una segunda transición energética basada en la expansión de la energía solar, la movilidad eléctrica y el desarrollo de infraestructura para acompañar el crecimiento de la inteligencia artificial y los centros de datos.
En la apertura del Congreso Latam Renovables, organizado por la Asociación Uruguaya de Energías Renovables (Auder) y realizado este martes en el LATU bajo el lema “La era de la electricidad”, los ministros Fernanda Cardona (Industria, Energía y Minería) y Edgardo Ortuño (Ambiente) defendieron la continuidad de las políticas de Estado en energía y anunciaron nuevas medidas.
Cardona sostuvo que Uruguay llega a esta nueva etapa apoyado en una política de Estado construida durante años y que hoy le permite enfrentar con mayor fortaleza un escenario internacional marcado por la incertidumbre. “Uruguay hizo un maracanazo. (...) El mundo está hablando de energía (...) la era de la electricidad llegó, es un cambio de paradigma”, afirmó, y remarcó que el país “no está parado hoy donde están muchos otros hablando de electricidad y de energía”.
No obstante, advirtió que Uruguay no puede conformarse con lo logrado. “No alcanza con cuidar lo que construimos, claro que no; tenemos que prepararnos para el Uruguay que viene, el que queremos para dentro de 25 años”, afirmó.
En ese marco, anunció que el gobierno se fijó “una meta ambiciosa para este quinquenio”, que consiste en incorporar 500 megavatios de generación renovable con energía fotovoltaica. Según explicó, la expansión responde al crecimiento de la demanda, la electrificación de la economía y los grandes proyectos industriales que requerirán “cada vez más energía confiable, competitiva y sustentable”.
Asimismo, recordó el anuncio de una construcción de una planta solar y otras tres de generación fotovoltaica distribuidas en distintos departamentos del interior.
“Nos hemos propuesto que la transición energética también sea una herramienta para descentralizar oportunidades para toda nuestra gente y por eso hablamos de transición verde con equidad territorial. Cada obra significa empleo local, contratación de empresas de la zona, movimiento económico, desarrollo de capacidades locales y nuevas oportunidades para todos los territorios de Uruguay”, destacó.
Cardona también adelantó nuevas medidas para ampliar la infraestructura energética. Informó que en los próximos meses el gobierno presentará nuevas convocatorias para proyectos solares desarrollados junto al sector privado y anunció que trabaja en la hibridación de parques renovables y en un nuevo decreto sobre microgeneración. “Las inversiones que vienen requieren previsibilidad, reglas claras y una planificación seria”, sostuvo.
Respecto de la movilidad eléctrica, aseguró que el Ejecutivo mantendrá la política de incentivos y profundizará la infraestructura de carga. “Hoy la movilidad eléctrica dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad cada vez más presente en las calles de nuestro país”, afirmó. Agregó que el gobierno proyecta llegar a 1.000 cargadores públicos a fines de 2027 y reiteró el compromiso de que el 50% de la flota pública sea eléctrica en 2030. “Lejos de abandonar el camino de la movilidad, lo estamos reafirmando”, aseguró.
Energía para la transformación digital
Por su parte, Ortuño sostuvo que el gobierno, liderado por Yamandú Orsi, se propone “nuevas metas y desafíos” para salir del lugar de “comodidad” que tiene Uruguay por su avance en materia de energías renovables.
“Reafirmamos un compromiso y un rumbo y colocamos nuevas metas para mantener siempre una mirada hacia el futuro. La prioridad que asignamos a la construcción de un modelo de país centrado en la sostenibilidad y que apuesta justamente al desarrollo sostenible como paradigma, tiene en el desarrollo de las energías renovables un núcleo fundamental en esa perspectiva de desarrollo (...) Es una apuesta del Uruguay a seguir siendo líder en América Latina en esta materia”, afirmó.
El jerarca ratificó que Uruguay apuesta a la segunda transición energética con miras a sectores como el transporte y un mayor uso de energía eléctrica en la industria.
“Tenemos el desafío de enlazar dos revoluciones tecnológicas, dos grandes transformaciones que Uruguay debe abrazar, impulsar decididamente, que es la transformación energética con la transformación digital”, indicó, remarcando que el desarrollo de los centros de datos y su importancia para el impulso de la inteligencia artificial convierte a la disponibilidad de energía renovable en un factor estratégico para atraer inversiones.
Ortuño sostuvo que “el mundo de los data center mira a Uruguay” porque el país “procesó una transformación energética que lo posiciona como una plataforma para encarar nuevos desarrollos”.
El ministro también informó que el gobierno avanzó en un nuevo marco regulatorio para la gestión de baterías vinculadas a la movilidad eléctrica y anunció la creación de un ámbito interinstitucional para promover el aprovechamiento energético de residuos y proyectos de cogeneración.
El sector privado pide acelerar la segunda transición
Durante la inauguración, el presidente de Auder, Diego Oroño, sostuvo que la electricidad es el motor que impulsa la economía y que abre “oportunidades enormes”; no obstante, dijo que no se pueden esperar “definiciones”.
“Los que dudan demasiado terminan viendo cómo otros avanzan. Creo que Uruguay está exactamente en ese punto. De eso se trata este congreso, no solamente de entender los cambios que están ocurriendo en el mundo, sino preguntarnos qué decisiones tenemos que tomar para que Uruguay sea protagonista de esta nueva etapa, de la era de electricidad”, reflexionó.
Sostuvo que el mundo está en un “cambio de paradigma”, ya que la electricidad comienza a ocupar un “lugar muy diferente”. “Cada vez más, la economía que comienza a organizarse alrededor de la electricidad. Por primera vez en la historia moderna, la demanda mundial de electricidad está creciendo dos veces y media más rápido que la demanda total de energía”, indicó.
En ese escenario, dijo que la energía solar y eólica son las formas “más competitivas” de generar nueva electricidad. “Electrificar ya no es solamente una buena decisión para el planeta, es también una de las mejores decisiones económicas de un país. Por primera vez, sostenibilidad y competitividad dejan de ir por caminos separados y empiezan a ir en la misma dirección. Una matriz eléctrica basada en energías renovables, no solamente porque son la mejor solución ambiental, sino porque son también la mejor solución económica”, dijo.
Asimismo, agregó que Uruguay debe aprovechar el liderazgo alcanzado con la transformación de su matriz eléctrica para dar un nuevo salto en competitividad.
“Durante muchos años hablamos y con razón de la transformación de nuestra matriz eléctrica. Fue un proceso extraordinario, cambió el país, nos dio prestigio internacional, atrajo inversiones y demostró que cuando Uruguay construye políticas de Estado, es capaz de lograr cosas realmente importantes. Pero creo que llegó el momento de dar el siguiente paso. Y para hacerlo, tenemos que decir algo con absoluta claridad: no podemos vivir eternamente de la primera transición energética. No podemos quedarnos con (...) esa tentación tan uruguaya de creer que la gloria del pasado alcanza para construir el futuro”, afirmó.
En ese sentido, dijo que la segunda transición energética desafía a Uruguay a “algo todavía más difícil”: “transformar esa ventaja energética en desarrollo, inversión, empleo y crecimiento para el país”.
Oroño advirtió que el país necesitará ampliar rápidamente la generación de energía renovable para abastecer nuevas industrias, centros de datos, la electrificación del transporte y proyectos de hidrógeno verde.
“La energía dejó de ser un insumo para producir y es un factor de competitividad del país”, señaló.
También defendió mantener señales estables para la movilidad eléctrica. Si bien consideró que los incentivos “no tienen por qué ser eternos”, sostuvo que deben evolucionar “con previsibilidad” y cuestionó decisiones que, a su juicio, introducen incertidumbre para inversores y consumidores.
“La era de la electricidad”
La ministra Cardona coincidió en que Uruguay enfrenta un cambio de paradigma y afirmó que el país llega a esta etapa con una ventaja construida durante años de políticas públicas.
“El mundo está hablando de energía (...) la era de la electricidad llegó; es un cambio de paradigma”, expresó. Añadió que Uruguay puede afrontar el actual contexto internacional con mayores certezas gracias a la transformación de su matriz energética.
La ministra remarcó que el país cuenta con “un promedio del entorno del 98% de abastecimiento” eléctrico proveniente de fuentes renovables y sostuvo que esa transformación permitió reducir la vulnerabilidad frente a las crisis energéticas internacionales.
“Cuando hablamos de energía no hablamos solamente de electricidad. Hablamos de seguridad, hablamos de independencia de nuestro país, hablamos de la capacidad que tenemos para decidir nuestro propio rumbo”, afirmó.
La ministra consideró que el principal activo del país es la previsibilidad que logró construir en materia energética. “Hoy vale muchísimo en el mundo que existan certezas para las familias, para quienes invierten, producen, certezas sobre algo tan básico como poder garantizar energía disponible y confiable todos los días”, señaló. Atribuyó ese resultado a una decisión estratégica que “exigió planificación, inversión pública y privada y la capacidad de mirar más allá de un período de gobierno”, además de liderazgo político para transformar la matriz eléctrica y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
En esa línea, defendió los resultados de la transformación energética y sostuvo que permitieron amortiguar el impacto de la volatilidad internacional sobre el país. “Hoy tenemos el resultado de ese trabajo compartido”, afirmó, al recordar que Uruguay genera “un promedio del entorno del 98%” de su electricidad a partir de fuentes renovables. “Cuando hablamos de energía, no hablamos solamente de electricidad. Hablamos de seguridad, hablamos de independencia en nuestro país, hablamos de la capacidad que tenemos para decidir nuestro propio rumbo sin quedarnos rehenes de conflictos que ocurren a miles de kilómetros de distancia”, enfatizó.
En el tramo final de su discurso, la ministra vinculó la política energética con el desarrollo industrial y el avance de tecnologías como la inteligencia artificial. “La revolución de la inteligencia artificial está multiplicando la demanda de electricidad a una velocidad que hace pocos años parecía impensable”, dijo.
Añadió que el crecimiento de los centros de datos, la biotecnología, la electrificación del transporte y la transformación del agro exigirán cada vez más energía disponible. “La energía es la base sobre la cual se construye todo el desarrollo, porque sin energía no hay industria, tampoco hay innovación, no hay producción y no hay empleo”, concluyó.
