Saltar a contenido
Futuro Convivencia
Archivo, 2025 · Foto: Alessandro Maradei

Archivo, 2025

Foto: Alessandro Maradei

Uruguay lanza Centro Nacional de Inteligencia Artificial que desarrollará soluciones en salud, agro y educación

El nuevo centro contará inicialmente con un préstamo del BID de 10 millones de dólares para cuatro años y medio. “Uruguay no mira el futuro, lo construye”, destacó su director ejecutivo.

Uruguay puso este lunes en marcha el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (IA), una iniciativa que busca desarrollar investigación y capacidades propias en esta tecnología y conectar el conocimiento generado en la academia con las necesidades del sector productivo y del Estado.

El centro será dirigido por Diego Garagorry, como director ejecutivo, y Matías Di Martino, como director científico.

Según explicó Garagorry, se trata de un centro de investigación científica y tecnológica orientado a generar conocimiento y “desarrollar soluciones avanzadas que puedan ser transferidas al sector productivo y al Estado”. La actividad del centro estará organizada en torno a distintas áreas consideradas estratégicas. Entre ellas se encuentran la salud, la educación y el agro, aunque Garagorry aclaró que el instituto no se limitará a esos sectores.

La lógica será acercar los desafíos del país a los equipos de investigación y, a partir de allí, desarrollar prototipos y soluciones que puedan ser implementados y escalados.

En rueda de prensa, Garagorry mencionó algunos ejemplos concretos: “Detección temprana de autismo” y análisis de imágenes satelitales para identificar tipos de plantaciones. “Hay muchos proyectos que estamos empezando a conversar”, señaló.

La creación del centro había sido adelantada en marzo por el entonces responsable de Uruguay Innova, Bruno Gili, en una entrevista con la diaria. En esa oportunidad, Gili había señalado que el gobierno impulsaría un Centro Nacional de Inteligencia Artificial como parte de una estrategia para posicionar a Uruguay como un polo regional en el desarrollo de tecnologías avanzadas y atraer empresas globales vinculadas a la innovación.

Según había explicado Gili, el objetivo es que el centro articule investigación, formación de recursos humanos e infraestructura tecnológica para impulsar el desarrollo de la IA en el país. “La idea es potenciar la aplicación de la IA a todos los procesos productivos, académicos y sociales que el mundo hoy nos exige”, indicó.

La situación de Uruguay

Durante la presentación, Garagorry señaló que Uruguay cuenta actualmente con empresas que desarrollan IA, investigadores que trabajan en áreas de frontera y un sector de tecnologías de la información que exporta servicios y productos.

“La ONU nos ubica primeros en América Latina en gobierno digital. El índice latinoamericano de inteligencia artificial nos ubica terceros dentro de los países pioneros. Y somos el país de Sudamérica en el que más gente, proporcionalmente, usa inteligencia artificial generativa”, destacó.

También señaló que el país ocupa posiciones destacadas en distintos indicadores vinculados con la digitalización. “Tenemos las condiciones, pero también tenemos desafíos”, afirmó.

Uno de esos desafíos está dado por la velocidad con la que avanza la tecnología. Para Garagorry, esa transformación exige recuperar una mirada propia y fortalecer la cooperación entre academia, Estado y sector productivo.

“Estamos frente a un avance tecnológico de velocidad sin precedentes, que viene a exigirnos [...] que nos paremos con una mirada propia, reforzar el trabajo conjunto entre academia, Estado y sector productivo, y dar un salto en el impacto que generamos”, sostuvo.

Un centro con 10 millones de dólares iniciales

El financiamiento inicial del proyecto provendrá de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo de 10 millones de dólares para los próximos cuatro años y medio.

“La idea es que podamos también captar fondos privados e internacionales para poder expandir la investigación más allá de esto”, explicó Garagorry.

La intención es que los recursos permitan conformar equipos de investigación en áreas definidas como prioritarias y, al mismo tiempo, generar capacidades que puedan permanecer articuladas con las universidades y otros actores del ecosistema.

Garagorry explicó que durante las semanas previas al lanzamiento se realizaron más de 80 reuniones con más de 200 personas para definir el funcionamiento inicial del centro. Entre los interlocutores estuvieron investigadores, responsables de cátedras, autoridades universitarias, empresas, cámaras empresariales y organismos del Estado.

Uno de los criterios acordados es que las líneas de investigación sean lideradas por docentes que continúen vinculados con sus universidades.

La intención, según explicó, es evitar que el nuevo centro funcione de manera aislada y, en cambio, generar un vínculo permanente con las instituciones que ya producen conocimiento en el país.

Conectar academia, Estado y empresas

El director ejecutivo insistió en que uno de los objetivos centrales será conectar los desafíos nacionales con las capacidades existentes en la academia y, posteriormente, con empresas capaces de llevar las soluciones a una escala mayor.

“Gracias también a las empresas, con las que venimos diseñando cómo trabajar en conjunto para que los desafíos en el país, sobre los que investiguemos, terminen en servicios que exportemos al mundo, que cambien cómo las empresas generan valor y cómo el Estado presta servicios”, planteó.

La apuesta tiene también una dimensión internacional. Garagorry sostuvo que Uruguay ya cuenta con un sector tecnológico que exporta y que el nuevo centro puede contribuir a ampliar esa capacidad a partir de la investigación en IA.

Más allá de los chatbots

Durante la presentación científica, Di Martino buscó mostrar que la IA no se reduce a los sistemas conversacionales que se hicieron masivos en los últimos años.

Explicó que esta tecnología ya está presente en actividades cotidianas: desde los sistemas que permiten desbloquear un teléfono mediante reconocimiento facial hasta los algoritmos utilizados para calcular recorridos, analizar imágenes médicas o entrenar robots capaces de desplazarse de manera autónoma.

La idea central es que estos sistemas reciben determinada información y utilizan modelos capaces de predecir o generar otra información a partir de esos datos, explicó.

Pero el salto tecnológico actual tiene que ver también con la conexión de estos modelos con herramientas externas, como bases de datos y otros sistemas capaces de ejecutar tareas. Esa combinación amplía considerablemente las posibilidades de aplicación, señaló.

Para el director científico, esto abre oportunidades en ámbitos como la salud, la educación y los servicios públicos. En salud, por ejemplo, la IA puede contribuir a acelerar diagnósticos y hacerlos más precisos y accesibles.

“En educación, permite optimizar las trayectorias de cada estudiante y ni que hablar de la productividad en servicios públicos. Hay un montón de lugares donde podemos ganar un montón de eficiencia y hacer las cosas mejor y más rápido y más rápido”, afirmó.

Las primeras líneas

Posteriormente se abrirán otras tres líneas de investigación, que serán definidas en función de las prioridades identificadas en el país. Entre las áreas que podrían incorporarse el director ejecutivo mencionó robótica, lenguaje e IA y sociedad.

La previsión es que los equipos de investigación comiencen a trabajar en esas áreas a partir de enero.

“Sabemos que el desafío es inmenso”, afirmó Garagorry al cerrar su presentación. Sin embargo, sostuvo que las dificultades planteadas durante las reuniones previas al lanzamiento no desalentaron al equipo, sino que reforzaron la necesidad de construir el centro. “Hoy tomamos el desafío para escribir el próximo capítulo”, señaló.

Para Garagorry, la apuesta no consiste simplemente en sumar una nueva institución al ecosistema científico y tecnológico uruguayo, sino en utilizarla para conectar investigación, empresas y Estado.

“El centro [...] no es solamente una oficina, es el motor donde la ciencia de frontera se transforma en capacidad país y en futuro. Los invito a que este comienzo no sea institucional, sino el primer paso de la construcción por el futuro. Uruguay no mira el futuro, lo construye”, concluyó.