La victoria sobre Brasil y el pasaje a cuartos de final funcionó como una inyección de confianza a la selección noruega, que había llegado al Mundial sin demasiadas esperanzas y ahora está a dos partidos de la final. A la hora de explicar esta formidable actuación, muchos noruegos consideran que su ya tradicional festejo, que emula a los remeros de un barco vikingo, tuvo mucho que ver. Es por esto que la selección de Noruega decidió que, en caso de pasar a semifinales, no repetirá el festejo, sino que saqueará e incendiará una aldea, a modo de preparación para el partido siguiente. “Queremos ir por más y para eso necesitamos cábalas más grandes. Lo de remar está muy bien para las primeras fases, pero ahora estamos codeándonos con la élite del fútbol mundial. Tenemos que ir más allá en nuestra invocación de la sangre vikinga”, explicó un directivo de la Federación Noruega de Fútbol.
En caso de que Noruega llegue a semifinales y gane su partido, el festejo de cara a la final consistirá en invadir partes de Francia y Reino Unido. “Sabemos que a nuestros vecinos no les va a gustar que asesinemos y violemos a sus habitantes, pero si seguimos jugando a los ecologistas simpáticos nunca nos va a ir bien”.
El deseo: “Si nos van a eliminar del Mundial, que sea a manos de una raza superior”. Hooligan y skinhead.
