A Lola Chomnalez la mataron el 28 de diciembre de 2014 mientras caminaba por la playa de Valizas, en Rocha, a pocos días de llegar desde Argentina para vacacionar.

En mayo de 2019, Ángel Moreira, conocido como Cachila, fue procesado con prisión por homicidio especialmente agravado en calidad de coautor. El hombre de 33 años admitió haber estado con la víctima el día de su muerte. Dijo que ella se desmayó y que, cuando le tomó el pulso, comprobó que estaba muerta.

El fallo de primera instancia, que fue apelado por la defensa del procesado, fue ratificado por el Tribunal de Apelaciones de 4º Turno en diciembre de 2019. El 24 de mayo de este año Cachila cambió su defensa por una privada, a cargo de Ignacio Araújo, pero la mayoría del proceso fue llevado adelante por la Defensoría Pública, a cargo de Yessica Biquez.

La vinculación del imputado con el caso se originó a partir de una llamada anónima al 0800 5000 del Ministerio del Interior: una mujer, que llamó desde el Centro de Montevideo, aportó datos que fueron corroborados por la investigación judicial, vinculados al robo de 2.400 pesos del monedero de la víctima.

En sus declaraciones el hombre dio detalles que lo ubican en la escena del crimen, pero no es considerado el autor material del asesinato. Biquez llegó a plantear que es inimputable.

Leonardo Sena, que ahora está procesado con prisión, fue detenido en mayo de este año y procesado como presunto autor del homicidio. Las ciencias forenses fueron determinantes para el esclarecimiento del caso. Las pericias también plantean que a Lola la mataron al menos dos personas, por lo que la investigación sigue. A partir de la detención de Sena, comenzó otra etapa de la investigación.

Según Juan Raúl Williman, abogado de la familia de Lola, Cachila es quien se ubica en la escena con detalles, y eso sólo es posible por haber estado o por tener la expertise técnica de leer una autopsia. “Siempre se planteó la duda de su grado de participación, pero no de que no haya estado en el lugar”, señaló.

En la sentencia a la que accedió la diaria se da cuenta de los motivos por los que se dispuso su liberación, entre ellos, que no hay suficientes pruebas, que no estuvo a la hora del homicidio en el lugar y que el relato de Cachila es inverosímil. Se dispuso su inmediata liberación, tras tres años en la cárcel.