Dos personas están detenidas y otra requerida en el marco de la causa que investiga las múltiples amenazas de bomba que se sucedieron en los últimos días en diversos espacios públicos.

En la tarde del jueves, se detuvo a un hombre de 26 años que estaba siendo investigado por las llamadas al 911 en el caso del Montevideo Shopping, informaron desde el Ministerio del Interior (MI). Por otro lado, en las últimas horas fue detenida una mujer, en este caso, por la llamada vinculada a la amenaza al Punta Carretas Shopping.

Ambos declararán esta mañana en la Fiscalía de 15º turno, a cargo de Raúl Iglesias, quien ordenó diversos allanamientos el jueves, en los que “se incautaron teléfonos celulares y se logró identificar a una tercera persona que se encuentra requerida”, indicaron desde el MI.

Los detenidos no están relacionados con la amenaza de masacre que se hizo por correo electrónico a la Universidad de la República (Udelar) el miércoles, que derivó en la suspensión de actividades por varias horas. La Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento lleva adelante una investigación para determinar la procedencia del correo electrónico desde el que se envió la amenaza.

Asimismo, este jueves se detuvo a un menor de edad que hizo una amenaza de bomba dirigida a Canal 4. Según dijeron fuentes vinculadas al caso, el menor de edad sufre una patología de salud mental y fue autor de llamadas de este tipo el año pasado; fue liberado y la familia se comprometió a garantizar su tratamiento psiquiátrico.

Esta semana se registraron amenazas de bomba en distintos espacios públicos, entre ellos, los shoppings Montevideo, Punta Carretas y Portones, en el edificio anexo de la Facultad de Medicina y en el liceo 33 de Camino Carrasco el miércoles. En todos los casos la Dirección Nacional de Bomberos desalojó e inspeccionó los lugares, pero no se halló ningún artefacto explosivo. En total fueron siete amenazas.

En el caso de la amenaza de masacre a las facultades de la Udelar, una persona con el remitente “Marcos Berber” envió un correo electrónico a Rectoría en el que sostuvo que pertenecía a un “grupo en línea llamado 764” y concurriría a una sede de la universidad para “cometer una masacre”. El mensaje iba acompañado con una foto adjunta con metralletas, armas y municiones, que formaban el número 764.