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Justicia Derechos humanos
Hallazgos de restos en el Batallón de Infantería Paracaidista 14 (archivo, julio de 2024). · Foto: Mara Quintero

Hallazgos de restos en el Batallón de Infantería Paracaidista 14 (archivo, julio de 2024).

Foto: Mara Quintero

¿Cómo continúan las excavaciones en busca de restos de detenidos desaparecidos?

En 2026 avanzarán en predios privados de la Gruta de Lourdes, señalados por varios testigos como zona de enterramientos. Además, continuarán en otras zonas del Batallón 14.

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Tras el último hallazgo de restos de detenidos desaparecidos, ocurrido en julio de 2024 en el Batallón 14, el Grupo de Investigación en Antropología Forense (GIAF) continuó con los trabajos en ese predio militar, en las inmediaciones de donde fueron encontrados los restos de Luis Eduardo Arigón. En ese predio militar, de 408 hectáreas, los restos de cuatro detenidos desaparecidos –los de Julio Castro (octubre de 2011), Ricardo Blanco (marzo de 2012), Amelia Sanjurjo (junio de 2023) y Luis Eduardo Arigón– fueron hallados a no más de 200 metros de distancia entre sí.

En diálogo con la diaria la antropóloga Alicia Lusiardo, coordinadora del GIAF, dijo que después de ese último hallazgo las excavaciones continuaron en el Batallón 14 en las inmediaciones de la fosa hallada, para cubrir todo el terreno de las excavaciones viejas. En setiembre de 2006 se habían hecho excavaciones en torno en esa zona, pero se interrumpieron a apenas diez metros de donde –17 años después– se encontraron los restos de Sanjurjo.

“Hay que recordar que la fosa de Luis Eduardo Arigón apareció a menos de un metro de una trinchera exploratoria de hacía muchos años. Entonces, la cobertura del terreno lógicamente se hace prioritaria en las inmediaciones de esa fosa, y todo ese terreno adquiere un poco más de importancia que el resto, por ser la cuarta fosa ubicada en un radio de 200 metros”, señaló, y agregó que se logró cubrir todo el terreno, en el entorno a los 600 metros a la redonda de los hallazgos, con una única excepción: algunos islotes que quedaron sin excavar en el arroyo Meyreles, que separa las dos fosas en las que se encontraron los restos de Julio Castro y Ricardo Blanco de las otras dos, en las que fueron hallados los restos de Sanjurjo y Arigón.

Esos islotes, que no son más pequeños que una fosa, son técnicamente difíciles de excavar por la posición de la retroexcavadora, pero Lusiardo aseguró que se va a excavar “para dar la certeza a la Justicia y a las familias de que tampoco en esos pequeños lugares hay restos; queremos estar seguros de que todo está excavado”.

“No hubo un cambio de rumbo por este hallazgo, sino que hemos continuado con el trabajo que estaba planificado. En todo caso, en lo que está planificado se le da un poquito más de prioridad a un área o a otra, pero seguimos cubriendo la cautela del Batallón 14 del área de monte antiguo”, explicó.

Lusiardo informó que paralelamente se siguió trabajando con un equipo de antropólogos en los predios linderos al Batallón 13, donde fueron encontrados los restos de Fernando Miranda en diciembre de 2005 y de Eduardo Bleier en agosto de 2019, a unos 90 metros entre sí.

“Volvemos a tener una zona donde se entierra, le podemos llamar ‘zona de cementerio’ o en donde una persona indicó que se debía enterrar allí; eso pasó en el Batallón 14 y en el 13”, señaló Lusiardo, quien confirmó que las zonas donde fueron encontrados los restos de Miranda y Bleier “han sido completamente trabajadas”.

“Hemos progresado y cambiado de lugar en cuanto a las inmediaciones del Batallón 13 porque hemos hecho cautelas más pequeñas que se ha logrado terminar, se ha excavado con exhaustividad sin hallazgos de interés forense. No es que se haya excavado todo el Batallón 13, pero sí todo el terreno relacionado con estas fosas, no hay nada próximo sin abordar dentro del predio militar”, señaló.

Una vez terminadas las excavaciones en esas áreas, el equipo de antropólogos se trasladó a las zonas cauteladas de la Gruta de Lourdes, en padrones privados del otro lado del arroyo Miguelete.

“El pedido de cautela para esta zona está basado, por un lado, en testimonios sobre enterramientos del otro lado del arroyo y, por otro lado, en el estudio del paisaje que hemos hecho con fotografía aérea y fotografía satelital, que nos muestra caminería y pasaje de vehículos y de personas de un lado a otro, porque no hay un alambrado que separe el predio militar de los predios particulares. A eso le sumamos testimonios de vecinos que viven desde hace muchos años aquí y que estaban en la época de la dictadura militar, quienes recuerdan haber visto camiones y que estos predios privados eran frecuentados por el Ejército”, detalló.

El área cautelada en la que se está trabajando es de unos 12.000 metros cuadrados y quedará totalmente excavada en un mes. Luego se pedirá otra cautela más externa para comenzar a abordar todo el lado del arroyo. Lusiardo dijo que es “muy probable” que durante 2026 se esté trabajando en esta zona, mientras que los otros dos equipos continuarán, en paralelo, en el Batallón 14.

En cuanto a otros predios donde se podría excavar, Lusiardo dijo que se está trabajando para sumar información, fotografías y tecnología que permita abordar otros lugares una vez que se culminen las excavaciones en el Batallón 13 y 14. Advirtió, no obstante, que la información con la que se cuenta sobre esos sitios es muy imprecisa.

Consultada sobre el impacto de los hallazgos para los familiares y para la sociedad, Lusiardo destacó el valor que tienen las investigaciones en términos de verdad. “No hay que olvidar que lo que a todos nos contaron oficialmente fue que los cuerpos habían sido exhumados, quemados y sus cenizas tiradas, y que las personas se habían muerto por ‘exceso de tortura’. Son dos cosas acerca de las que se ha podido brindar evidencia de que no fueron así. Los cuerpos están en los terrenos, solamente que son muy difíciles de encontrar porque no nos dan información, y no fue un ‘exceso de tortura’, fueron asesinatos”, subrayó. Los restos del maestro Julio Castro fueron encontrados con un orificio de arma de fuego en el cráneo, en el caso de Ricardo Blanco Valiente hay evidencia de una pierna fracturada y una posible lesión de arma de fuego, mientras que el cuerpo de Amelia Sanjurjo mostraba lesiones en el cuello que estaban relacionadas con su muerte.

Lusiardo recordó también que los informes oficiales entregados al presidente Tabaré Vázquez en agosto de 2005, cuando hacen referencia a la desaparición de Elena Quinteros y María Claudia García, dicen: “Se le dio muerte”.