La jueza de Crimen Organizado de segundo turno, Diovanet Olivera, aceptó el acuerdo abreviado alcanzado con siete imputados en el caso que investiga el intento de robo a la sucursal del BBVA de Ciudad Vieja, a través de un túnel iniciado en un local de la calle Colón.
En una audiencia realizada este miércoles, Olivera ratificó el acuerdo alcanzado entre los imputados y la fiscal especializada en estupefacientes de primer turno, Angelita Romano. Se trata de cinco brasileños, un paraguayo y una uruguaya que fueron condenados por asociación para delinquir y tentativa de hurto.
Seis de ellos fueron condenados a 12 meses de prisión, por lo que estarían en condiciones de salir en libertad a principios de febrero, mientras que una mujer fue condenada por los mismos delitos en calidad de cómplice, a una pena de seis meses. Durante la investigación fueron incautados celulares, equipos informáticos, dispositivos de geolocalización y bloqueo de señales, herramientas y documentación falsa, y se dispuso el decomiso de dinero en efectivo a favor de la Junta Nacional de Drogas.
Aún permanecen sin alcanzar un acuerdo abreviado el uruguayo Jorge Fulco y una ciudadana paraguaya que estaría en condiciones de avanzar en un acuerdo en las próximas semanas. También se está indagando sobre las conexiones de la banda en la región.
El túnel fue descubierto el 3 de febrero, a raíz de una investigación por microtráfico en Neptunia, que fue iniciada por una denuncia anónima en setiembre de 2025 y una comunicación desde Interpol Brasil que advertía la posibilidad de un golpe en Ciudad Vieja hacia fin de año, organizado por integrantes del Primer Comando da Capital (PCC).
Los integrantes extranjeros de la banda, cinco brasileños y dos paraguayos, estaban alojados en una casa alquilada en El Pinar y eran trasladados todos los días por Fulco, quien hizo el contacto con los miembros del PCC, hasta la zona del dique Mauá, desde donde caminaban hasta el local de la calle Colón, que habían alquilado en julio de 2025. Cuando fue descubierto el túnel había logrado avanzar a metros de la bóveda de la sucursal del BBVA, ubicado en 25 de mayo y la calle Zabala.
Entre los condenados se encuentran dos miembros del PCC con varios antecedentes penales. Uno es Raimundo de Souza Pereira, de 61 años, quien fue condenado por el intento de robo al banco Banrisul, en Porto Alegre, en 2006, y al Banco Central de Fortaleza, en agosto de 2005, que se concretó tras la excavación de un túnel de 80 metros hasta la zona de cofres de la institución. El otro condenado es Eduardo Félix Farias, un hombre que tiene como primer antecedente el asalto de un banco en San Pablo en 1996. La última condena que figura en los registros de la Justicia brasileña es de 2001 y está vinculada al secuestro del Banco do Brasil. Por los dos casos Farias fue condenado por el Tribunal de Justicia de San Pablo a 18 años de penitenciaría.
Los asaltantes tenían previsto en su plan de fuga una parada en un apartamento en Punta del Este que habían alquilado a través de una allegada de Jorge Fulco, en la zona de Audi Grill por unos 3.500 dólares. Además, habían planificado una fuga aérea desde un establecimiento en el departamento de Artigas. Se estima que el gasto realizado por la organización en los preparativos para el asalto al banco supera los 50.000 dólares.
Por esta causa fue condenada una uruguaya, detenida en el marco de la investigación, que estaba vinculada a la casa de Neptunia desde donde surgió el dato de la organización del asalto con ciudadanos extranjeros asociados al PCC. La mujer, que no fue vinculada al intento de hurto, fue condenada por narcotráfico en modalidad de suministro oneroso y un delito de tráfico interno de armas y municiones a la pena de dos años y seis meses de penitenciaría.
