Un niño de 8 años falleció en el CTI de Tacuarembó a causa de una herida provocada por el impacto de un proyectil de una carabina de aire comprimido. El hecho ocurrió durante una reunión familiar, cuando el menor tomó el arma y la accionó de forma accidental y la munición impactó en uno de sus ojos.
Tras recibir los primeros auxilios locales, el niño fue derivado de urgencia al centro asistencial de Tacuarembó, donde permanecía internado. La Jefatura de Policía de Rivera y la Fiscalía de Primer Turno coordinan acciones para determinar la secuencia de los hechos.
El jefe de Policía de Rivera, comisario Fabián Severo, señaló que la investigación continúa en curso y que los detalles adicionales se mantienen bajo reserva en resguardo de la privacidad familiar. Asimismo, la autoridad policial advirtió sobre los riesgos asociados al manejo de armas de aire comprimido y enfatizó que es fundamental mantenerlas fuera del alcance de menores o personas no capacitadas para su uso.
No existen registros públicos o estadísticas oficiales desagregadas de forma exclusiva para las muertes accidentales por armas de fuego en Rivera. El Ministerio del Interior y el Área de Estadística y Criminología Aplicada agrupan estos eventos bajo las categorías generales de “homicidios culposos” y quedan dentro de los datos de muertes violentas del departamento.
A comienzos de 2025 hubo otro caso de alta repercusión en Rivera: un niño de seis años murió accidentalmente por un disparo en la cabeza con un revólver calibre 38 que se encontraba en su hogar.
Con respecto a la disponibilidad de armas en esta zona del país, el Ministerio del Interior ha constatado un incremento exponencial de la circulación y tenencia de armas, tanto legales como del mercado informal. Una mayor cantidad de armas guardadas en hogares rurales y urbanos eleva de forma paralela la probabilidad estadística de sufrir disparos no intencionales, advierten las autoridades.
