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Maldonado Ambiente
Paseo Lausana. · Foto: S/d de autor, difusión

Paseo Lausana.

Foto: S/d de autor, difusión

Paseo Lausana fue premiado por su diseño sostenible e inclusivo y la recuperación de espacios públicos

La paisajista Viviana Lichner contó cómo un área degradada se transformó en un espacio de encuentro comunitario; por otro lado, observa “un retroceso” en la gestión del arbolado urbano por parte de la Intendencia de Maldonado.

El Paseo Lausana, ubicado en el barrio homónimo de la ciudad de Maldonado, obtuvo el primer premio de la primera edición del Concurso de Diseño Urbano, Sostenible e Inclusivo organizado por la Fundación Futuro del Este, que fomenta la incorporación de esos conceptos en proyectos urbanos. La propuesta, diseñada por la licenciada en Diseño de Paisaje, Viviana Lichner, consistió en recuperar un espacio público de cuatro hectáreas, atravesado por una cañada urbana y próximo a la Laguna del Diario.

Para Lichner, que trabajó en la Intendencia de Maldonado (IDM) entre 2015 y 2025, recibir el reconocimiento “fue un honor” y algo que no esperaba, dijo a la diaria. “Me parece increíble que se pueda reconocer el espacio público como motor de transformación social”, afirmo, convencida de que la experiencia “es 100% replicable en otras localidades del país e incluso del mundo”.

La intervención comenzó en 2020, durante la pandemia por covid-19. El diseño estuvo a cargo de Lichner, quien en ese entonces trabajaba como técnica en la Unidad de Espacios Públicos de la IDM y era referente para los ocho municipios en la renaturalización de las cañadas urbanas.

En el proceso y las obras participaron el Municipio de Maldonado, cuadrillas del Departamento de Gestión Ambiental de la IDM y trabajadores de Jornales Solidarios de la comuna, encargados de la jardinería y el acondicionamiento de suelo, dado que “no había un arbolado”. La transformación permitió convertir un espacio degradado en un lugar de recreación y encuentro para la comunidad. Entre las actividades, se realiza una feria de emprendedores locales que comenzó con 17 participantes y llegó a reunir alrededor de 200, según contó Lichner.

Además del premio de la Fundación Futuro del Este, el proyecto fue presentado en agosto de 2025 en el Foro de Espacios Públicos Sustentables de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, organizado por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de la República, y en noviembre del mismo años, en el primer Simposio de Restauración Ecosistémica del Ministerio de Ambiente.

Obra.

Obra.

Foto: S/d de autor, difusión

De una cañada rellenada a un espacio de encuentro comunitario

La iniciativa, surgida a partir del interés de la comisión barrial de Lausana, se presentó ante el Municipio de Maldonado. Tras varias reuniones y recorridas por el lugar, Lichner identificó la oportunidad de recuperar la cañada urbana, que “estaba completamente rellenada y enterrada”, recordó. Explicó que el área próxima a la Laguna del Diario “es naturalmente un humedal y un terreno inundable”, y fue rellenada con asfalto proveniente de otras calles durante el proceso de consolidación del barrio.

Antes de la intervención, “había pocos árboles, se percibían malos olores en la cañada y se producían inundaciones cuando llovía intensamente”; además había vehículos que estacionaban dentro del espacio público, cerca de la cañada, “lo que generaba erosión y hacía que empezara a desaparecer la zona de césped”, explicó. Durante las obras “se retiraron entre 4.000 y 6.000 metros cúbicos de escombros y material de relleno para recomponer el terreno y recuperar parte de la dinámica natural del curso de agua”.

El diseño buscó recuperar la topografía del terreno y generar un espacio de protección alrededor de la cañada: “La idea era generar como un área buffer [zona de amortiguamiento]”, señaló Lichner. La vegetación fue uno de los componentes centrales. Se incorporaron especies adaptadas al entorno, con predominio de nativas como guayabos, arazás, coronillas, ceibos, pitangas, talas, tarumanes y timbós.

Foto del artículo 'Paseo Lausana fue premiado por su diseño sostenible e inclusivo y la recuperación de espacios públicos'

Foto: S/d de autor, difusión

Después de la intervención, “empezaron a aparecer muchos animales asociados a la cañada”, y una cantidad importante de aves como garzas, cardenales, churrinches y gallinetas. “El mal olor no se detectó más”, pero “no se logró coordinar durante la administración [del exintendente Enrique Antía] que se testeara la calidad del agua regularmente”, lamentó la paisajista.

Pese a que “no había mucho presupuesto” del municipio y la IDM, el proyecto incluyó una senda de hormigón de ancho variable multifuncional, dos áreas con juegos infantiles -algunos comprados por el municipio y otros donados por una empresa-, un módulo de calistenia y un puente de madera a la altura de la calle Wilson Amaral por encima del curso de agua.

Además, se utilizaron postes provenientes de una licitación de madera de la Unidad de Espacios Públicos, que fueron acondicionados en la carpintería de la IDM y reutilizados como bancos, y se recuperó un juego de madera del parque El Jagüel.

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Un espacio apropiado por los vecinos, con desafíos pendientes

El Paseo Lausana cuenta con áreas verdes, tiene una huerta comunitaria gestionada por los propios vecinos, y el agosto pasado se plantaron 30 árboles, tras la solicitud de la comisión barrial de que Lichner les ayudara a distribuirlos en el espacio.

La feria de emprendedores surgió durante la pandemia, cuando “muchas personas necesitaban generar ingresos”, y “contribuyó a que emprendedores del rubro alimentación avanzaran hacia la formalización a través de cooperaciones del municipio con por ejemplo el Instituto Nacional de Alimentación [del Ministerio de Desarrollo Social]”.

No obstante, Lichner cree que aún hay aspectos por mejorar, por ejemplo en materia de accesibilidad universal, así como la necesidad de extender el corredor verde a lo largo de la cañada que continúa en dirección al fraccionamiento 4H. Según dijo, ese tramo tiene 1.200 metros, y el curso de agua “puede ser un espacio que acompañe ecológicamente” y, al mismo tiempo, “la comunidad pueda usarlo, porque está dentro del entramado urbano”.

En cuanto a la posibilidad de replicar la experiencia, mencionó la cañada Aparicio, que “atraviesa distintos barrios de Maldonado y se extiende por casi tres kilómetros hasta llegar al humedal [del arroyo Maldonado]”. Si bien allí se han realizado intervenciones, cree “necesario preservar y conectar los tramos que permanecen libres de urbanización”.

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Foto: S/d de autor, difusión

“Hay un retroceso” de la IDM en la planificación de los espacios públicos

Viviana Lichner recordó que durante su década de trabajo en la IDM existió una Dirección de Espacios Públicos que luego pasó a funcionar como una unidad. Entiende que, tras su salida, en julio de 2025, el cuidado del espacio público quedó “acéfalo”, lo que debilitó la capacidad de recibir y canalizar las demandas vecinales.

“Siento que hay un retroceso. Noto que no hay una planificación del espacio público, que correspondería a la dirección de Planeamiento en articulación con las direcciones de Agrimensura y Catastro, Urbanismo y Ambiente”, lamentó.

Una de sus preocupaciones es la planificación del arbolado y la gestión de áreas verdes. En esa línea, cuestionó la tala de árboles en el marco de obras viales, nuevos fraccionamientos y desarrollos privados, “sin que se prevean nuevas plantaciones y haya control de la intendencia”.

Explicó que el uso de bordeadoras “daña la base de los árboles y las plantas, se generan heridas múltiples y facilitan el ingreso de hongos y bacterias”; de hecho, aseguró que “la mayor mortandad de árboles es por bordeadoras”. También cuestionó la práctica de cortar el pasto hasta el borde de la cañada y retirar la vegetación, “sin contemplar su función ambiental”.

Lichner integra un colectivo de licenciados en Diseño de Paisaje del Centro Universitario Regional Este y trabaja de forma independiente en chacras y jardines privados, aunque sigue en conexión con el trabajo en espacios públicos porque los vecinos la consideran “referente”. Desde esa experiencia, afirma que los espacios deben pensarse desde su valor ambiental y su función social.

A su juicio, la recuperación de una cañada o un área verde “no debería limitarse a su acondicionamiento, sino que también tendría que promover la participación y apropiación de la comunidad”. “El espacio público es para la gente, no es por tener un espacio lindo”, concluyó.