Los dos grandes partidos políticos estadounidenses se preparan para las convenciones en las que definirán a su candidato a la presidencia para las elecciones del 5 de noviembre. El Partido Republicano celebrará su convención entre el 15 y el 18 de julio en Milwaukee, en el estado de Wisconsin, y el Demócrata, del 19 al 22 de agosto en Chicago, Illinois.

El primer paso para esa instancia lo da este lunes el Partido Republicano en Iowa, con el comienzo de los caucus o asambleas electorales, en los que los candidatos compiten estado por estado.

Este año, el Partido Demócrata decidió cambiar el orden habitual de estas instancias y comenzar sus primarias en Carolina del Sur el 3 de febrero. Optó así por iniciar la competencia en un estado menos conservador y religioso que Iowa, y con una mayor población afroamericana, que en general tiende a apoyar más a los demócratas que a los republicanos. En Iowa, en cambio, hay un 90% de blancos y hay una amplia población evangélica.

El mayor desafío que presenta esta jornada para el Partido Republicano son las temperaturas por debajo de los 20 grados bajo cero que se registran en Iowa, que podrían disuadir a los votantes de participar.

En cuanto a la competencia electoral, el expresidente Donald Trump llega con la victoria prácticamente asegurada. Una encuesta publicada por la cadena NBC este fin de semana le atribuye una ventaja de más de 30 puntos sobre los demás postulantes.

De acuerdo con el sondeo, 48% de los votantes registrados en Iowa apoya a Trump y en segundo lugar, con 20% de respaldo, aparece la exembajadora de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas Nikki Haley, que ocupó ese cargo durante la presidencia de su actual rival y antes fue gobernadora de Carolina del Sur.

El tercero en la encuesta es el gobernador de Florida, Ron DeSantis, con 16%. Este dirigente ultraconservador recibió el respaldo de Trump cuando llegó por primera vez a ese cargo, desde el que logró destacarse por sus políticas opuestas a las del presidente Joe Biden, en particular ante la pandemia de covid-19 y la inmigración. Finalmente, con su popularidad en aumento, se convirtió en un rival del expresidente republicano.

DeSantis despegó y llegó a ser el favorito entre los republicanos después del asalto al Capitolio de 2021, que golpeó momentáneamente la imagen de Trump en las encuestas. Sin embargo, desde entonces Trump resurgió y recuperó su liderazgo.

De todos modos, el gobernador, de 45 años, se presenta como la renovación en el partido y cuenta con el apoyo de la gobernadora de Iowa, Kim Reynolds.

Para los republicanos que rechazan el ala dura del partido, que tiene a Trump y DeSantis entre sus representantes, Haley, de 51 años, que ha crecido últimamente en las encuestas, parece una opción.

El promedio de encuestas que elabora RealClearPolitics aumenta todavía más la ventaja de Trump, que alcanza un apoyo de 52% frente a 18,2% de Haley y 15,6% de DeSantis. Pese a los procesos judiciales que enfrenta, el expresidente sigue siendo la primera opción de los votantes republicanos.

Otros tres candidatos compiten en esta interna pero aparecen con un apoyo muy minoritario en Ohio: el empresario multimillonario de origen indio Vivek Ramaswamy, con 8%, el exgobernador de Arkansas Asa Hutchinson, con 1%, y Ryan Binkley, un empresario y pastor de Texas que no llega a marcar un punto de intención de voto.

Ramaswamy se destacó por su agresividad en el debate entre candidatos republicanos, en el que Trump no participó, y es considerado un exponente de la derecha del partido, sobre todo por sus posturas en lo social y en políticas medioambientales.

A su vez, Hutchinson, de 73 años (el mayor de los candidatos, excepto por Trump, de 77), es un político que ocupó cargos en tiempos de George W Bush.

Esta primera instancia electoral funciona como un filtro. Los candidatos ponen a prueba por primera vez su popularidad y en algunos casos, según los resultados, deciden si continúan o no en carrera. Eso es lo que hará Hutchinson cuando se conozcan los resultados, según adelantó.

Además, Iowa es considerado un estado pendular, de los que pueden darle el triunfo a cualquiera de los dos grandes partidos en las elecciones nacionales, y por eso recibe especial atención de los candidatos.