En medio de la avanzada militar estadounidense sobre las aguas cercanas a Venezuela, la cifra de fallecidos ya ascendió a más de 100 personas, asesinadas en decenas de ataques a embarcaciones. Según Washington, eran “narcolanchas” que presuntamente transportaban droga por rutas marítimas.

La fuerza que el presidente estadounidense, Donald Trump, mantiene desplegada en aguas internacionales que rodean a Venezuela cuenta con varios buques de guerra y con el USS Gerald Ford, el portaaviones más grande del mundo. Además, Trump anunció un bloqueo total sobre petroleros sancionados por Washington que circulen por puertos venezolanos, incautó uno de esos buques y calificó al gobierno de Nicolás Maduro de “organización terrorista extranjera”.

En este contexto, en una entrevista telefónica que mantuvo el jueves con la cadena NBC News, el presidente de Estados Unidos dijo que “no descarta” una guerra con Venezuela. Confirmó que es una posibilidad y dijo que podría haber incautaciones de nuevos barcos que transporten crudo. Consultado sobre un cronograma o fechas específicas, consignó que “depende” de las embarcaciones: “Si son lo suficientemente imprudentes como para navegar, terminarán navegando de regreso a uno de nuestros puertos”.

Caracas denuncia la intención del presidente estadounidense de desplazar a Maduro del poder. Esta semana el presidente venezolano dijo, en una conferencia de prensa, que su país “seguirá comerciando todos sus productos”, al tiempo que aseveró que “se pretende un cambio de régimen para imponer un gobierno títere” que entregue “la Constitución, la soberanía y toda la riqueza para convertir a Venezuela en una colonia”. “Sencillamente eso no va a pasar nunca jamás”, reafirmó.

Consultado al respecto, Trump no confirmó a NBC las acusaciones del gobernante venezolano sobre los objetivos detrás del despliegue militar, pero respondió que Maduro “sabe mejor que nadie” cuáles son: “Él sabe exactamente lo que quiero”.

Rubio: “Estamos protegiendo intereses de Estados Unidos”

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, fue consultado el viernes en una conferencia de prensa sobre si el objetivo es desplazar del gobierno a Maduro. Como respuesta, manifestó: “Tenemos a un régimen ilegítimo que coopera abiertamente con terroristas que amenazan la seguridad de Estados Unidos”. Agregó que el gobierno está “protegiendo los intereses” del país. Los periodistas también le preguntaron sobre la necesidad de una autorización del Congreso para una eventual ofensiva militar en territorio venezolano y el jefe de la diplomacia respondió: “No ha pasado nada que nos obligue a solicitar la aprobación del Congreso”.

El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se reunirá el martes para tratar esta situación, después de que Venezuela pidiera una sesión urgente ante la amenaza estadounidense. A su vez, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se ofreció a mediar entre los dos países para buscar una salida pacífica, y Rusia y China acompañaron la preocupación de Venezuela. Lo mismo hicieron otros países, entre ellos, algunos europeos.

Respuesta venezolana

Caracas, en su defensa, también hace un intento de regionalizar la reacción frente a los ataques de Estados Unidos. La vicepresidenta, Delcy Rodríguez, llamó a los presidentes de Brasil, Colombia y México a unirse en una estrategia de seguridad regional. Sin embargo, Brasil y México apuestan con claridad al diálogo.

En el caso de Colombia, la situación es más tensa porque los ataques de Estados Unidos también incluyeron el bombardeo a una embarcación cerca de aguas colombianas. La familia de Alejandro Carranza, un ciudadano colombiano que supuestamente murió en ese ataque, denunció el caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Argumentó que el hombre de 42 años era un pescador que estaba trabajando, cuando, el 15 de setiembre, militares estadounidenses bombardearon su embarcación y lo mataron. Se había embarcado en el departamento de La Guajira, fronterizo con Venezuela. La familia está convencida de que fue su embarcación la que los militares estadounidenses atacaron ese día por indicios que obtuvieron de las imágenes del ataque que fueron difundidas.

Su nombre es uno de los pocos que se conocen del centenar de personas muertas en estos ataques, ya que Estados Unidos no ha identificado a los supuestos traficantes a los que mató en lugar de capturarlos y juzgarlos. Tampoco divulgó información sobre los presuntos cargamentos de drogas que llevaban sus embarcaciones. Otros dos nombres que se conocieron son los del colombiano Jeison Obando Pérez y el ecuatoriano Andrés Fernando Tufiño Chila, que sobrevivieron a otro ataque, el 16 de octubre, según informó BBC Mundo.

Ante el supuesto ataque a Carranza, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, acusó a Estados Unidos de cometer un asesinato y violar la soberanía de su país. Maduro ha intentado formar un frente común con Colombia, y el jueves volvió a llamar a los militares de ese país a unirse a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana “como un solo ejército”, en una “unión perfecta”, para defender la soberanía regional. “Le hice un llamado a los pueblos de Colombia, a los militares de Colombia, a la patria de Colombia, a unirse al pueblo de Venezuela, a defender la soberanía como un solo ejército, como un solo pueblo y hoy ratifico el llamado a la unión para la defensa del derecho a la paz”, afirmó el presidente venezolano en un acto transmitido por la televisión estatal.

El llamado no fue bien recibido por Petro, quien dijo que la única manera en que los dos países se unan es con “el poder constituyente y la soberanía popular”. En una rueda de prensa agregó: “Mientras eso no pase, nadie puede dar órdenes al otro ejército, yo no puedo ordenarle al ejército de Venezuela” ni “allá pueden darle órdenes al ejército de Colombia”.

Lo que Estados Unidos quiere

Al mismo tiempo que busca movilizar a los civiles venezolanos y convocar a los militares de Colombia, Maduro llama a la población de Estados Unidos a “levantar las banderas de la paz”. “Aquí lo que se pretende, con todos estos planes, es un cambio de régimen, y el pueblo de Estados Unidos lo sabe”, dijo. También señaló que Washington se propone recuperar los derechos que alguna vez tuvieron las empresas petroleras estadounidenses sobre los hidrocarburos de Venezuela, algo a lo que se opone su gobierno de forma tajante.

El martes, en su red Truth Social, Trump advirtió a Venezuela que “está rodeada” por “la armada más grande jamás reunida en la historia de Sudamérica”, y reclamó que “devuelvan todo el petróleo, las tierras y otros activos que robaron previamente” a Estados Unidos. Afirmó que “el régimen ilegítimo de Maduro está utilizando el petróleo de estos yacimientos robados para financiarse a sí mismo, al narcoterrorismo, el tráfico de personas, los asesinatos y los secuestros”. Estados Unidos “no permitirá que un régimen hostil se apropie de nuestro petróleo, nuestras tierras o cualquier otro activo”, agregó, de acuerdo con France 24.

Según recordó la agencia Efe, la industria petrolera de Venezuela fue nacionalizada en 1976, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, cuando todos los derechos de exploración y explotación de yacimientos se reservaron para la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). Más adelante, en 2007, el gobierno de Hugo Chávez modificó las normas y dispuso que las empresas transnacionales podían convertirse en socias minoritarias de PDVSA o irse del país. A su vez, Estados Unidos impuso sanciones al crudo venezolano, de las que está eximida la empresa Chevron, que trabaja en asociación con la petrolera estatal venezolana.

Sobre los argumentos de Trump acerca de que narcotraficantes venezolanos llevan cargamentos de drogas a Estados Unidos con la supuesta connivencia del gobierno, las autoridades venezolanas lo niegan. El viernes el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, señaló que desde principios de 2025 se incautaron casi 70 toneladas de drogas en Venezuela, y destacó que este es un logro del pueblo venezolano, la policía y los militares. En el mismo sentido, contrario al discurso de Trump, Maduro dijo que Venezuela cuenta con “un modelo muy avanzado de lucha” contra el narcotráfico.

Por otra parte, Cabello dijo también que la Policía está lista para defender al país de “cualquier amenaza”, incluso la del “imperio más poderoso del mundo”. “Hoy Venezuela es territorio de paz, así debe seguir siendo, porque cuando hablamos de fusión popular, militar, policial, es que nuestros funcionarios policiales hoy día están listos y prestos para defender la patria de cualquier amenaza, interna o externa”, manifestó. Agregó que es la oposición mayoritaria del país la que busca “aliarse” con bandas criminales que “se disfrazan de muchas maneras y formas, bandas de delincuentes, bandas de narcotraficantes, bandas terroristas, bandas de conspiración también”.

Otra de las figuras más destacadas del gobierno de Venezuela, su vicepresidenta, publicó un video en el que reafirma los dichos de Maduro acerca de que Washington está interesado en los hidrocarburos venezolanos. Dijo que si Estados Unidos quiere el petróleo y el gas que Venezuela produce, lo “tiene que pagar”, “no hay otra vía”. “Ni la amenaza, ni la extorsión, ni el robo, ni el expolio, ni el saqueo es el camino [...]. Venezuela no le debe nada a los Estados Unidos”, dijo Rodríguez, que además de vicepresidenta es ministra de Hidrocarburos. “Venezuela está de pie, en batalla” y en “combate”, afirmó.

El jueves, el cuarto integrante de la cúpula del gobierno venezolano (conformada días atrás por el propio Maduro), el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, consideró “completamente absurdo, pero sumamente peligroso” que Estados Unidos manifieste que existe un “robo” de petróleo por parte de su país y que haga reclamos de devolución. Agregó que, siguiendo con esa lógica, “tendrían que descontar los millones y millones de dólares de las concesiones de [la dictadura de Juan Vicente] Gómez [1908-1935] para acá”.