A tres semanas de las elecciones de mitad de mandato, en las que Estados Unidos renueva la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, fuerzas federales allanaron la casa de la congresista Ilhan Omar.
La dirigente integra dos colectivos que el gobierno de Donald Trump ha demonizado: el ala izquierda del opositor Partido Demócrata y la comunidad somalí.
“Que no haya equivocaciones: esto es un intento de atacar a enemigos políticos y de utilizar a las fuerzas del orden federales como arma”, expresó Omar en su cuenta de X el lunes, después del allanamiento. La representante por Minnesota responsabilizó a Trump de haber iniciado campañas de desprestigio contra ella y de haberla atacado con “mentiras infundadas” durante los últimos “diez años”.
“Esto es simplemente la última escalada en su campaña de intimidación política”, dijo Omar, y advirtió: “No voy a ser silenciada”.
La respuesta de Trump llegó este martes, mediante la cuenta de X de la Oficina de Respuesta Rápida del gobierno. El presidente se refirió a Omar y dijo que tiene entendido que “la están investigando muy cuidadosamente”. Aclaró: “Personalmente, siempre me ha parecido una persona totalmente deshonesta, pero esto no tiene nada que ver conmigo”. El presidente insistió: “Yo opino que es una persona terrible, pero esto [la investigación] realmente le corresponde al Departamento de Justicia; yo no tengo nada que ver con el asunto”.
Según informó el lunes NBC News, que dialogó con funcionarios que participaron en el allanamiento, la medida se dispuso en el marco de una investigación penal que comenzó hace años y que se vincula con inmigración y fraude. Los agentes salieron de la casa de la congresista con cajas etiquetadas como “material incautado”.
Distintos medios informaron que el allanamiento fue ejecutado por la División de Investigaciones de Seguridad Nacional, que está vinculada con la fuerza emblemática de este mandato de Trump, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, conocido como ICE.
Trump ha acusado a la comunidad de inmigrantes somalíes, concentrada en el estado de Minnesota, donde hay unas 80.000 personas de ese origen, de estar en el centro de un fraude masivo en programas de servicios sociales. Semanas atrás, el secretario del Departamento de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, dijo que “algo” iba “a pasar” con la investigación sobre la familia de Omar.
Según informaron el diario español El País y Fox News, la investigación a la congresista se enfoca en la documentación migratoria que presentó el padre de Ilhan Omar para tramitar el estatus de refugiados cuando ella era una niña y la familia llegó al país. En su adolescencia, la actual legisladora, que hoy tiene 37 años, obtuvo la nacionalidad estadounidense.
Trump ha afirmado que los inmigrantes somalíes son un peligro para la seguridad nacional. Les reprocha que “vienen del infierno y se quejan y no hacen más que criticar”. Dice que los estadounidenses no los quieren en el país y que deberían volver “al lugar de donde vinieron”.
Ese discurso de odio, como lo califica la propia congresista, prendió entre los seguidores del presidente. En julio, durante un acto de campaña en Greenville, una ciudad de Carolina del Norte, Trump mencionó a varios dirigentes opositores, y cuando nombró a Omar, los asistentes empezaron a corear frases como “¡Envíenla de vuelta!”. Según informó France 24, el presidente no se sumó a los cánticos, pero mostró una “sonrisa cómplice”.
Ese agravio fue repudiado por dirigentes de la oposición y lo mismo ocurrió esta semana con el allanamiento a la casa de la congresista. El senador Bernie Sanders dijo en su cuenta de X: “Trump es un autoritario. Quiere intimidar a sus oponentes políticos, a los medios de comunicación y a todos aquellos que discrepan con él”.
“Ilhan Omar llegó a Estados Unidos legalmente siendo una niña refugiada que huía de una guerra civil. Se hizo ciudadana y fue elegida para integrar el Congreso. Trump está utilizando el gobierno federal como arma para silenciar a la oposición”, dijo Sanders. El dirigente llamó a los ciudadanos a dar la lucha contra estas prácticas y “defender la democracia”.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, expresó que “el gobierno federal utilizó todo el peso del Departamento de Seguridad Nacional contra un miembro en ejercicio del Congreso por la ‘ofensa’ de discrepar con la Casa Blanca”. A su vez, la congresista Alexandria Ocasio-Cortez publicó en sus redes: “No podemos aceptar, ni aceptaremos, este abuso de poder sin precedentes”.
