El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, será recibido el jueves por su par estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca. La visita de Lula a Washington originalmente se iba a realizar en marzo, pero en aquel momento se canceló, y si bien los gobiernos no argumentaron la razón, en Brasil se dio por hecho que el mandatario no quería estar junto a Trump en aquel momento, cuando recién había comenzado la incursión conjunta de Estados Unidos e Israel sobre Irán.
Este lunes, el primero en informar sobre el viaje fue el diario carioca O Globo, que profundizó sobre el encuentro en la Casa Blanca, en el que los mandatarios hablarán sobre temas delicados de la relación bilateral, como los aranceles a las exportaciones brasileñas, la guerra entre Estados Unidos e Irán, las actividades de grupos criminales y la explotación de minerales críticos, considerados esenciales para las cadenas industriales globales.
Desde el gobierno, el primero en hablar sobre el viaje de Lula a Estados Unidos fue el vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin. En un contacto con medios de prensa en San Pablo consignado por Agencia Brasil, Alckmin destacó que la reunión entre los dos presidentes será muy importante, principalmente porque Estados Unidos es el principal inversor del país.
“Esta reunión es muy importante porque Estados Unidos es el tercer socio comercial más importante de Brasil, después de China y la Unión Europea. Pero es el principal inversor en Brasil. Por lo tanto, es una reunión muy importante”, afirmó el vicepresidente. “En cuanto a los aranceles, siempre hemos abogado por una mejor relación. Esos aranceles masivos no tenían sentido porque Estados Unidos tiene un déficit comercial con muchos países del mundo, pero no con Brasil”, enfatizó.
Para Alckmin, la reunión entre los presidentes de Estados Unidos y Brasil será beneficiosa para ambos países y destacó el carácter dialoguista de Lula. “El presidente Lula apuesta por el diálogo. Todas sus directivas buscan fortalecer la relación entre Brasil y Estados Unidos. Es una situación beneficiosa para ambas partes. Tenemos más de 3.000, casi 4.000 empresas estadounidenses en Brasil. Creo que vivimos en un momento diferente, tras haber superado el aumento de aranceles. Ahora se trata de fortalecer esta alianza, eliminando también las barreras no arancelarias”, sentenció Alckmin.