En la ceremonia en la que tomó posesión del cargo, en la noche del martes, el nuevo presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil, Kássio Nunes Marques, se centró en el desafío que plantea para la democracia la desinformación durante la campaña electoral, en particular la que recurre a la inteligencia artificial. “Aunque tenga potencial benéfico, puede suponer un problema si se usa de forma inadecuada”, advirtió.
Según citó el portal Metrópoles, Nunes Marques dijo que la desinformación deliberada y la manipulación del debate público representan amenazas para la democracia. “Vivimos en una era en que las campañas electorales no llegan a las urnas sin antes atravesar algoritmos y en que la disputa política ya no se desarrolla solo en las calles y en los espacios tradicionales de la vida pública”.
En este contexto, dijo, la justicia electoral debe actuar “con independencia, equilibrio y prudencia, sin ser omisa ante las amenazas concretas al proceso democrático, pero también sin incurrir en excesos incompatibles con el estado democrático de derecho”.
El nuevo titular del TSE aseguró que las elecciones de octubre, en las que se elegirá al Congreso y a un nuevo presidente, serán “limpias y transparentes”.
Nunes Marques es un juez designado por el expresidente Jair Bolsonaro, y el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) ha advertido que el bolsonarismo está sembrando dudas desde hace tiempo sobre la fiabilidad de las elecciones.
Semanas atrás, el PT advertía en su página web que “el avance de la desinformación y los ataques al proceso democrático son una preocupación constante en Brasil, en especial después del intento de golpe del 8 de enero de 2023”. Agregaba que “en 2026, las urnas electrónicas y el sistema electoral brasileño volvieron a ser blanco de mentiras” y de “una tentativa orquestada de deslegitimar el sistema de votación y la elección democrática de la sociedad”.
El partido de gobierno señaló en ese artículo que el candidato a la presidencia de ultraderecha, el senador Flávio Bolsonaro, dijo en Estados Unidos que “si los votos fueran contados correctamente”, él ganaría las elecciones. A su vez, el exdiputado Eduardo Bolsonaro, otro de los hijos del expresidente condenado por golpismo, dijo en esa instancia que “Brasil corre el riesgo de no tener una elección reconocida por Estados Unidos”.
Durante esta campaña electoral, el PT aplicará la estrategia de llevar todos los casos de noticias falsas que pueda constatar ante el TSE, como lo hizo en 2022, cuando presentó más de 300 denuncias por desinformación electoral.
Además, el partido liderado por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, prevé lanzar una plataforma digital en la que será posible denunciar casos de ese tipo y contactarse con abogados de su comité ejecutivo nacional.
Algunos integrantes de esa organización política dijeron a medios brasileños y a otros en español, como La Política Online, que tienen dudas de que Nunes Marques sea tan riguroso contra la desinformación que surge del bolsonarismo como lo fueron otros jerarcas. Afirman que esas sospechas se basan en las posiciones que ha tenido como integrante del tribunal que ahora preside.
En las elecciones pasadas, en 2022, el TSE fue presidido por Alexandre de Moraes, un juez designado por el expresidente Michel Temer que se convirtió en blanco de críticas permanentes del bolsonarismo. Durante la ceremonia de asunción de Nunes Marques, Flávio Bolsonaro dijo que tiene “enormes” expectativas respecto de las nuevas autoridades judiciales. “Esperamos un TSE imparcial” y “distinto al de 2022, cuando no vimos imparcialidad ninguna”, dijo.
Los dos principales candidatos a la presidencia para las elecciones de octubre, Flávio Bolsonaro y Lula, aparecen muy cercanos en las encuestas de intención de voto. Ayer se publicó un nuevo estudio de la consultora Qaest/Genial, en el que Lula subió para la primera vuelta de 37% a 39% de intención de voto desde abril, al tiempo que Bolsonaro creció de 32% a 33%. Para la segunda vuelta, el sondeo muestra que Lula subió dos puntos, de 40% a 42%, y Bolsonaro bajó de 42% a 41%. Esas diferencias, sin embargo, se encuentran dentro del margen de error.
Este estudio es el primero después del encuentro de Lula con el presidente estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca, señaló la revista Carta Capital. Para 43% de los consultados, Lula salió fortalecido del esa reunión, y solo 20% cree que resultó debilitado.