La vida pública de Javier Milei y la de Manuel Adorni encuentran un trayecto paralelo que las hermana. Desde las pantallas ultras, $Libra y el manejo del presupuesto de un país, el economista y el contador formaron una sociedad que explica el porqué de una despedida tardía y lacerante.
Surgieron hace unos diez años como panelistas capaces de expresar un “sentido común” que diera voz a odios latentes en la sociedad. Milei ganó aire con un estilo gritón y procaz; Adorni, con la mordacidad como bandera. Cada uno a su modo atizó el fuego de un país en el que pisarle la cabeza al prójimo (por zurdo, empleado estatal, feminista, kirchnerista, familiar de desaparecidos) estuviera no solo justificado, sino que fuera celebrado.
Los años de Mauricio Macri en Casa Rosada cruzaron sus caminos. Se encontraron en streamings y programas de radio de los que entonces eran grupúsculos a la derecha de Cambiemos. Pero esos espacios no eran los empleos principales de ninguno de ellos. Milei vivía del puesto de economista en Corporación América, la firma de Eduardo Eurnekián, y Adorni vendía autos Renault en las concesionarias Mapemfi en los barrios porteños de Almagro y Monserrat.
Las usinas libertarias promovieron la candidatura presidencial de José Luis Espert en 2018. Este economista –citado a indagatoria por lavado de dinero por sus andanzas con Federico Fred Machado– era la voz más altisonante y conocida con la que contaban.
Milei se entusiasmó con “el Profe” o “el Pelado”, pero pronto se bajó del barco, en el primero de sus divorcios en medio de acusaciones de delitos. Adorni se mantuvo firme y llegó a ser proclamado candidato a jefe de Gobierno por el Frente Despertar, cuando Machado contaba los primeros fajos de dólares para gastar en el proyecto “liberal” de Espert. Finalmente, Adorni declinó por razones que en el entorno de Espert interpretaron como fruto de presiones de un emisario mediático de Macri.
La pandemia, ya con Alberto Fernández y Cristina en Casa Rosada, configuró un campo fértil para terraplanismos de todo tipo. Millones encerrados en sus casas con la pantalla omnipresente como ventana al mundo. Oportunidad de oro para los Milei y los Adorni. El argentino Marcelo Grandio y el empresario uruguayo Rolando Rozenblum –un exconvicto en Brasil– les pagaron por un talk show en un auditorio de Punta del Este, el 11 de febrero de 2022.
Nacería una sociedad de fierro. En paralelo, se les acercó Mauricio Novelli, el aventurero que luego crearía $Libra. Milei, ya electo diputado, había dejado su puesto en la empresa de Eurnekián y Adorni había cobrado la indemnización tras desvincularse de la concesionaria Mapemfi.
Los negocios con Grandio y el presunto criptoestafador Novelli ganaron vuelo durante 2023. Aquellas charlas y participaciones en paneles tasadas en unos 2.000 dólares en tiempos de pandemia multiplicaron su valor por diez, con Milei metido de lleno en la carrera presidencial.
Así maduró el ofrecimiento de la vocería de Casa Rosada. En el afán de provocar y difundir cifras disparatadas sobre inflación, pobreza y gasto público con el poder de fuego de la palabra estatal, Adorni se mostró eficaz. Si el vocero encontraba una radiografía de la cola de un perro para fabular que se había concedido un subsidio por discapacidad como sinónimo de dispendio de fondos públicos, lejos de un demérito, era una mentira más para viralizar desde las redes presidenciales.
En una mesa ínfima compuesta por los hermanos Milei, allegados provenientes de Corporación América y estudios jurídicos que pasaron a ocupar sillas del Estado, Adorni pronto encontró espacio y presupuestos. Mauricio Novelli, su hermana Pía, su socio estadounidense Hayden Davis y otros con pinta de bandidos vieron cómo se les abrían las puertas de Casa Rosada y Olivos. El tarifario anotado por algunos de ellos en su celular al salir de reuniones con los Milei y Adorni dio cuenta de que el precio a pagar por tuits y fotos con el presidente había saltado de decenas de miles a millones de dólares.
$Libra, la criptoestafa promovida por Milei, generaría ganancias inmediatas cuyos beneficiarios finales y verdadera magnitud se niega a investigar el fiscal federal Eduardo Taiano.
La partida del vuelo
2025 fue el año del despegue. Adorni repartió sus días entre comprar propiedades y otras cositas, los viajes de lujo y ganar espacios de poder en el gobierno, a caballo de la elección legislativa en la ciudad de Buenos Aires de abril, en las que pareció enterrar al macrismo en la disputa por la derecha.
Desde que este diario publicó el 11 de marzo que Adorni había viajado a Punta del Este en Carnaval junto con su familia y el amigo Grandio, en un vuelo privado que costó 9.000 dólares, la pregunta de “por qué no lo echa” comenzó a escalar, hasta llegar a las puertas de Casa Rosada.
Primero fue la revelación del periodista Emiliano Russo en Clarín de que Bettina Angeletti, la esposa del jefe de Gabinete, se había colado en el avión presidencial rumbo a la Argentina Week. “Nos estamos deslomando en Nueva York”, respondió Adorni, y comenzó a cavar su fosa.
Javier y Karina Milei se la jugaron por su elegido y pusieron a todo el gobierno a su servicio. Sandra Pettovello, siempre solícita, se inmortalizó vitoreando “vamos Manuel” desde un balcón de Diputados, cuando las mentiras se contaban de a decenas. Otros tantos dibujaron una sonrisa para fotos de ocasión con un Adorni que “nunca va a renunciar”.
Primero podría pensarse que los Milei no son personas dispuestas a conceder una victoria a su enemigo: el periodismo que informó el enriquecimiento de Adorni lo es. Por lo tanto, exigir la renuncia a un funcionario tan íntimamente vinculado al crecimiento de los hermanos y con tan pocos pergaminos políticos más allá de la lealtad no era algo que estuviera en el primer orden de prioridades.
En paralelo con el affaire Adorni, el presidente lanzó aquello de “la moral como política de Estado”. Hilarante. Si algo demostró Milei con las coimas de Karina denunciadas por Spagnuolo, $Libra y el cúmulo de negocios turbios que rodean a Santiago Caputo, es que la corrupción no es un condicionante para permanecer en el Ejecutivo. Por el contrario, la denuncia de ilícitos desata la furia y condenas al ostracismo en el despacho de los hermanos. “Los evasores son héroes”, dijo Milei ante evasores consuetidinarios.
La corrosividad de Adorni, otrora tan celebrada por los medios oficialistas, terminó siendo irritante en este multiplicador descontrolado de su propia riqueza. No obstante, había una razón última para resistir según los preceptos de Milei. Adorni, Adorni, qué grande sos, sos el primer evasor. ¿Por qué motivo echar a un ser tan virtuoso? El Mundial parecía lejano cuando el sistema de poder ya le había bajado el pulgar al vocero de Milei.
Funcionarios y periodistas de las pantallas de Clarín y La Nación empezaron a quejarse de que las desprolijidades de Manuel impedían resaltar los “logros” del Ejecutivo, y alertaban que el costo de sostenerlo afectaba la imagen presidencial y, con ello, la calma financiera para 2027.
Adorni esperó hasta horas antes de la inauguración del Mundial para presentar una declaración jurada en la que pretendió subsanar el cúmulo de inconsistencias detectadas desde marzo, con la aparición de una herencia de 200.000 dólares y una ganancia en criptomonedas de 500.000 dólares, y se contuvo hasta horas antes del partido de Argentina con Jordania para renunciar. Del manual de Manuel.
La causa judicial en Comodoro Py perdió algo del impulso inicial, con poco más por investigar antes de un llamado a indagatoria, pero la confesión de evasión y omisión maliciosa de Adorni –indicios de delitos más graves– dejó sin oxígeno a los opositores amigables del Congreso.
En dos años de administración ultra, el PRO, la Unión Cívica Radical, los provinciales y los legisladores del peronismo de un puñado de provincias del norte demostraron estar dispuestos a avalar casi todo. La aceptación sumisa de que Adorni les mintiera en la cara a los diputados como lo hizo significaba un nuevo umbral de indignidad. Patricia Bullrich, llamada a lo suyo, olió sangre y se activó.
¿Daños controlados?
En su renuncia difundida anoche, Adorni siguió en su mundo: se declaró víctima y volvió a involucrar a sus propios hijos en el argumentario, como nadie lo hizo hasta ahora.
Circuló que Karina Milei, mentora de uno y mil apoyos a Adorni, cambió de opinión por algún detalle incongruente en sus compras suntuarias. No fue el caso. La secretaria general de Presidencia se ocupó de ofrecerle una despedida lacrimógena, tan negadora de los hechos como la despedida del renunciante, quien dejó claro que se va sin que lo echen.
Una persona que conoce bien a Adorni y lo defendió hasta hace horas elaboró que “dejar el cargo era lo mejor que le podía pasar; si no, iba a ser una masacre”. “No digo que a partir de ahora no lo sea, pero iba a ser peor”, se corrigió la voz de inmediato.
Si algo demostró el caso Adorni, es que tratar de controlar el daño puede ser en vano. Cada detalle, cada omisión multiplicaba el interés de las audiencias. Si no era la cascada, eran los viajes de Bettina; si no eran las remodelaciones en la casa de fin de semana de Indio Cua, eran los videos de Manuel promocionando negocios cripto.
El Grupo Clarín, después de desatender varios de los temas más urticantes para los hermanos desde 2023, esta vez tomó el tema y no lo soltó. La especulación de demorar la declaración jurada hasta el Mundial no dio resultado. Los goles de Lio alternaron con los dólares de Manu.
La renuncia del sábado abre un nuevo capítulo. Adorni deberá buscarse un medio de vida y sus padrinos Milei podrían ayudarlo, acaso confirmándolo como director de YPF y que pase a cobrar –ahora sin puesto de gobierno– los más de 90 millones de pesos mensuales estipulados por el directorio de la empresa petrolera. La causa en Comodoro Py podría perder tensión, y Milei y sus medios arreciarán con que “ahora sí” llegó la hora de hablar de los “éxitos”.
También podría ocurrir que cobre fuerza el agobio de hogares con ingresos por el piso y una vida repleta de penurias, con un Estado que renunció a sus funciones, así como que la pista del origen de los fondos de Adorni multiplique las sospechas de corrupción sistemática, y la mira se traslade hacia $Libra, donde los verdaderos protagonistas son los Milei.
Nota publicada originalmente por elDiarioAR.
