Miles de personas se manifestaron este domingo en las calles de la ciudad suiza de Ginebra para protestar contra la cumbre del G7 (Francia, Reino Unido, Canadá, Alemania, Italia, Japón y Estados Unidos, más la Unión Europea), que se realizará entre el lunes y el miércoles en la localidad francesa de Evian-les-Bains, situada sobre el lago Lemán, muy cerca de Ginebra.
De acuerdo con lo que informó el portal France 24, un grupo de manifestantes se enfrentó a las fuerzas de seguridad con piedras y palos, prendieron fuego un auto y atacaron los edificios de la ONU. La Policía respondió con gases lacrimógenos e informó de la incautación de cuchillos y material pirotécnico. Más de 60 organizaciones civiles habían convocado a la única manifestación autorizada contra la cumbre de líderes del G7.
La movilización se salió de control cuando un grupo de asistentes con el rostro cubierto se distanció de la multitud para tomar piedras y lanzarlas contra la Policía, que respondió con gases lacrimógenos, según constató la agencia Efe.
Los edificios de la ONU fueron atacados con piedras por participantes que encendieron bengalas cuando la Policía intentó alejarlos del recinto, según un testigo que habló con la agencia Reuters. Los líderes mundiales tienen previsto debatir sobre las guerras en Medio Oriente, Ucrania y los desequilibrios económicos mundiales.
Como el gobierno francés negó la autorización a la manifestación en su territorio, el colectivo organizador G7 pidió a las autoridades de Ginebra que permitieran celebrar el acto en esa ciudad, a 45 kilómetros del punto donde se reunirán los jefes de Estado y de gobierno.
Tras negociaciones infructuosas entre Suiza y Francia, las autoridades de Ginebra, con el aval del gobierno central, terminaron aceptando acoger la manifestación, pese a que Francia no aceptó contribuir a los costos del operativo de seguridad.
Numerosos colectivos activistas viajaron desde distintos países europeos hasta Ginebra, donde se impusieron estrictas medidas de seguridad, entre ellas, el cierre de 21 de sus 26 cruces fronterizos con Francia, para regular el flujo de personas.
En ocasiones anteriores, las manifestaciones contra la cumbre en Ginebra también terminaron con choques con la fuerza pública. Uno de los hechos más recordados se registró durante el encuentro del G8 en 2003, cuando Rusia todavía formaba parte del grupo. La tensión entre manifestantes y uniformados se prolongó durante tres noches. Los hechos dejaron más de 300 detenidos y unos siete millones de francos en daños, según cifras del Estado suizo.
En un paralelismo con el presente, la cumbre de 2003 también se desarrolló en Évian-les-Bains y la manifestación fue convocada en Ginebra. Con el precedente de 2003, decenas de comercios protegieron sus vitrinas con tablones de madera, como medida de prevención ante posibles disturbios, mientras que la Organización Mundial del Comercio (OMC) redobló su seguridad, ya que en el pasado fue blanco de agresiones durante manifestaciones similares.
El último participante en confirmar su presencia en la cumbre del G7 fue el presidente de Egipto, Abdelfatah al Sisi, quien informó el domingo de su viaje a Évian-les-Bains como invitado del presidente anfitrión, Emmanuel Macron.
El Cairo aseguró en un comunicado que su participación en el encuentro de alto nivel “reafirma su papel fundamental en el avance de los esfuerzos por el desarrollo y la estabilidad en Medio Oriente”. En esa línea, el presidente Al Sisi mantendrá una reunión por separado con su homólogo estadounidense, Donald Trump.
También está previsto que Trump mantenga encuentros bilaterales con los líderes de Qatar, Emiratos Árabes Unidos e India, en un momento de expectación mundial por un acuerdo posible entre Washington y Teherán para poner fin a la actual confrontación entre Israel e Irán.
Brasil, India, Corea del Sur, Kenia, Emiratos Árabes, Qatar y Ucrania también forman parte de la lista de países invitados al evento.
