En el contexto de la conmemoración del Grito de Ipiranga, hecho histórico ocurrido en 1821 que marcó la independencia de Brasil del Reino de Portugal, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el principal candidato de la derecha, Flávio Bolsonaro, protagonizaron actos, aunque con un diferente tono.
En Brasilia, Lula lideró el tradicional desfile cívico-militar, acompañado de su esposa, Janja da Silva, y de los presidentes del Supremo Tribunal Federal (STF), Edson Fachin; del Senado, Davi Alcolumbre, del partido União; y el de la Cámara de Diputados, Hugo Motta, del partido Republicanos.
Con el lema “Soberanía: la fuerza que une a Brasil”, el desfile fue predominantemente sobrio, sin discursos ni elementos potencialmente político partidarios, con la expresa finalidad de evitar acusaciones de irregularidades durante la campaña electoral. De todas maneras, decenas de miles de seguidores de Lula se acercaron hasta el lugar y ovacionaron al mandatario cuando desfiló en el auto presidencial al lado de su esposa.
Lula no hizo ningún discurso durante el acto, pero luego del evento subió a su cuenta de X fotos del desfile y algunas frases, destacando la soberanía como un elemento central de su gobierno. “La independencia construye el Brasil que queremos. Un país soberano, dueño de su propio destino, que cuida a su gente, invierte en educación, combate el crimen organizado y garantiza oportunidades para nuestro pueblo”, expresó el líder del Partido de los Trabajadores (PT) en uno de sus mensajes.
“La soberanía es la libertad de un pueblo para elegir sus propios caminos, tomar sus decisiones y construir su futuro sin injerencias externas. Consiste en cuidar nuestra historia y defender nuestros intereses, pues una nación verdaderamente libre es aquella que tiene derecho a decidir por sí misma”, escribió el mandatario de 80 años, que en las elecciones de octubre buscará su cuarto mandato.
Por su parte, el candidato del Partido Liberal, Flávio Bolsonaro, sí protagonizó un acto proselitista en la avenida Paulista, en el centro de la ciudad de San Pablo, evento que convocó a decenas de miles de personas.
Acompañado del gobernador del estado de San Pablo y de líderes religiosos como el pastor evangelista Silas Malafaia, célebre partidario y financista de los Bolsonaro, el candidato comenzó su discurso recordando la puñalada que sufrió su padre en 2018. Dijo, además, que el 8 de enero es una gran “farsa” y que su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, “recibió una segunda puñalada al ser condenado por un delito que no cometió”.
En otra parte de su discurso, también arremetió contra el actual mandatario. “Lula es el responsable del caos moral que atraviesa Brasil hoy. Quien vota a Lula, vota a Alexandre de Moraes. No vamos a permitir que Lula nombre a otros cuatro Alexandre de Moraes para el Supremo Tribunal Federal”, afirmó, de acuerdo con lo que consignó el portal Metrópoles.
En otro tramo, el postulante del Partido Liberal siguió apuntando contra Moraes, cuya figura pública quedó severamente cuestionada la semana pasada cuando se revelaron sus presuntos vínculos con Daniel Vorcaro, quien era el propietario del Banco Master, que quebró de manera fraudulenta el año pasado.
“Tenemos que proteger al STF de Alexandre de Moraes; esa naranja podrida no puede contaminar a todo el tribunal”, dijo Bolsonaro, quien remató: “Voy a proponer [para integrar el STF] a hombres y mujeres que estén en contra del aborto y de las drogas, y que ayuden a recuperar la credibilidad del Supremo”.
