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Mundo Brasil
Alexandre de Moraes, el 12 de mayo, en Brasilia. Foto: Sergio Lima, AFP

Alexandre de Moraes, el 12 de mayo, en Brasilia. Foto: Sergio Lima, AFP

Los vínculos de Alexandre de Moraes con el banquero Daniel Vorcaro impactan en plena campaña electoral brasileña

Las acusaciones contra el juez que ordenó el encarcelamiento de Jair Bolsonaro lo comprometen seriamente y ya están siendo empleadas políticamente por la oposición.

La realidad política brasileña se vio sacudida este martes, luego de que el ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), André Mendonça, ordenara a la Policía Federal (PF) profundizar en la investigación que reveló conversaciones de su colega Alexandre de Moraes con Daniel Vorcaro, expropietario del Banco Master, entidad que quebró de forma fraudulenta en noviembre del año pasado, dejando un agujero cercano a los 7.000 millones de dólares.

El material completo dejó de ser confidencial por orden de Mendonça, relator del caso Master en el STF, quien fue designado para integrar ese organismo a instancias del expresidente Jair Bolsonaro durante su mandato.

Estas revelaciones se dan en plena campaña electoral rumbo a las elecciones, cuya primera vuelta se realizará el domingo 4 de octubre.

De acuerdo con lo que informó la revista Carta Capital, Mendonça dijo que el “camino inevitable” es el envío del caso al pleno del STF. El ministro remitió el informe a la Fiscalía General de la República, otorgando un plazo de cinco días para que se pronunciara al respecto.

Según la información a la que accedió la PF, la comunicación entre Moraes y Vorcaro se producía principalmente mediante imágenes de visualización única enviadas por Whatsapp, las cuales contenían capturas de pantalla de mensajes de texto. No fue posible recuperar las supuestas respuestas de Moraes.

El portal Metrópoles informó que ni bien se enteró de que el ministro Mendonça había solicitado profundizar en las investigaciones que terminaron revelando sus conversaciones con Vorcaro, Moraes se reunió con él en un encuentro enormemente tenso, en el que los juristas estuvieron muy cerca de tomarse a golpes de puño.

Medios brasileños que accedieron a los textos divulgados este martes informaron que Vorcaro le preguntó directamente a Moraes, el 15 de noviembre de 2025, dos días antes de ser detenido, si debía abandonar el país. “¿Cree que ya debo estar fuera para el lunes?”, escribió el banquero, según los mensajes recuperados por la PF.

En otro de los mensajes conocidos este martes, consignado por Folha de São Paulo, el banquero afirmó en marzo de 2025 ante el entonces director de supervisión del Banco Central, Paulo Sérgio Neves de Souza, que Moraes “va a llamar a Paulo para apretarle las tuercas”, en referencia al entonces fiscal general, Paulo Gonet.

En aquel momento, según investigaciones de la PF y del propio Banco Central, Neves de Souza actuaba como consultor informal del propietario del banco Master.

El nombre de Moraes ya había estado vinculado al de Vorcaro desde que tomó notoriedad la quiebra del banco Master, porque la entidad había firmado un contrato de 131 millones de reales, aproximadamente 25 millones de dólares, por la asistencia jurídica brindada por el escritorio de abogados que dirige Viviane Barci de Moraes, esposa del ministro del STF.

Además, de acuerdo con lo que informó este martes el portal Brasil 247, Vorcaro también le había dado tarjetas de crédito con un límite de hasta 30.000 reales, alrededor de 5.800 dólares, para ser utilizadas por los hijos de Moraes.

El estudio Barci de Moraes confirmó que las tarjetas fueron efectivamente emitidas, pero negó que se hubieran utilizado.

Según expresó en un comunicado, “jamás fueron utilizadas por ningún abogado ni persona del despacho”.

El comunicado pretendió descartar cualquier beneficio económico derivado de la emisión de las tarjetas. No obstante, las circunstancias de su concesión cobran relevancia dado el contrato millonario existente entre el despacho de Viviane Barci de Moraes y el banco Master.

Toda estas revelaciones pusieron en una situación extremadamente comprometida a Moraes, un juez de altísimo perfil mediático, que, entre otras decisiones, fue quien dirigió la investigación que terminó condenando a 27 años de prisión al expresidente Jar Bolsonaro por la trama golpista que encabezó en 2022.

Este martes, poco después de que se hicieran públicas las conversaciones entre Vorcaro y Moraes, el candidato presidencial del Partido Liberal, Flávio Bolsonaro, pidió la renuncia del magistrado.

Bolsonaro consideró “muy graves” los mensajes y dijo que el juez “no tiene condiciones de seguir siendo magistrado del Supremo”. En la misma línea, Romeu Zema, exgobernador del estado de Minas Gerais y candidato a la presidencia por el partido derechista Novo, dijo que Moraes “merece la cárcel” y defendió la instauración de un proceso de destitución.

Vale recordar que Flávio Bolsonaro también está comprometido en el caso de la quiebra del banco Master, luego de que en mayo de este año el medio digital Intercept Brasil difundiera audios en los que, en un lenguaje coloquial, el candidato presidencial le pedía dinero a Vorcaro para terminar de financiar la película biográfica Dark Horse, basada en la llegada a la presidencia de Jair Bolsonaro.

Según informó Intercept, Flávio Bolsonaro negoció con el banquero un aporte de 24 millones de dólares, de los cuales llegó a pagar la mitad.

Pero la gigantesca quiebra del banco Master también había tocado de cerca a importantes figuras del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), entre ellos, al líder de la bancada del sector en el Senado, el legislador bahiano Jacques Wagner, algo que se reveló en junio.

Wagner, un viejo aliado político de Lula, debió renunciar a su cargo pocos días después de que se revelara su fluida relación con Vorcaro, quien le habría dado al legislador del PT dinero en efectivo y un apartamento, a cambio de presiones en el Congreso para favorecer al banco Master.

En aquel momento, la orden de allanamiento contra algunas de las propiedades de Wagner fue ordenada por Mendonça.

Todas las revelaciones conocidas este martes también tuvieron eco en el Congreso, en Brasilia, donde legisladores bolsonaristas, tanto diputados como senadores, solicitaron que se someta a Moraes a un juicio político en el ámbito parlamentario.

De acuerdo con lo que informó la prensa brasileña, no obstante, el presidente del Senado, Davi Alcolumbre, integrante del partido União, decidió, por el momento, no tramitar las nuevas solicitudes de juicio político.

Según informó Folha de São Paulo, Alcolumbre ya comentó a sus aliados que no tiene intención de atender las peticiones presentadas por legisladores bolsonaristas.

La postura del presidente del Senado es que es necesario aguardar a que la situación se estabilice y esperar, al menos, una decisión del propio STF sobre el episodio antes de avanzar en el ámbito legislativo.

Las revelaciones que estallaron este martes significaron un duro golpe para la campaña del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, ya que Moraes es visto como una persona cercana al mandatario.

En este contexto, Metrópoles informó que asesores de Lula le aconsejaron mantenerse lejos de la situación que envuelve a Moraes.

Entre bambalinas, aliados, parlamentarios del PT e integrantes de la campaña de reelección de Lula recomiendan que el actual presidente de la República no haga comentarios públicos sobre el caso.

Según la opinión de estas fuentes cercanas al líder de 80 años, el episodio es competencia exclusiva del STF. Por eso, el líder del PT debería evitar involucrarse en una crisis con la que no tiene relación directa.

“Consideramos que ni el PT ni nuestra campaña tienen relación alguna con esto. Los últimos acontecimientos pueden incluso animar al sector bolsonarista y al discurso a favor del juicio político contra los ministros del STF, pero no tienen nada que ver con la campaña del presidente Lula”, afirmó un miembro del equipo de campaña del presidente brasileño.