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Opinión Posturas

Apuntes a partir del libro Vejez: presente y futuro

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El 25 de abril se llevó a cabo una interesante actividad sobre Personas Mayores organizada por Asociación de Jubilados y Pensionistas de Piriápolis, la Red Nacional de Personas Mayores (Redam) y Uni3 en el Hotel Argentino de Piriápolis. Cabe destacar las presentaciones del exministro Ernesto Murro, así como las de Agueda Restaino, de Redam y Estela Ovelar, de la Organización Nacional Jubilados y Pensionistas de Uruguay (Onajpu).

A solicitud de Restaino presentamos allí el libro de su autoría Vejez: presente y futuro”, donde se recogen las experiencias de los cinco eventos del ciclo “diputados por un día”, organizado por Redam y la Cámara de Representantes.

Se trata de un libro que recoge experiencias que reflejan una labor sustantiva de Redam. En particular, deja un registro, un testimonio y una reflexión de un proceso muy destacable, con vinculaciones variadas a temas de fondo de nuestra sociedad.

“Diputados por un día” no es una actividad puntual, sino que se ha sostenido en el tiempo, con distintos gobiernos y diferentes conformaciones parlamentarias. Esta continuidad no es común en contextos diferentes y complejos. Se trata de una acción política (no partidaria) que es un ejemplo de gobernanza participativa.

Se entiende por gobernanza participativa un modelo de gestión pública en el que las personas participan activamente en la toma de decisiones que afectan sus vidas y entorno, aportan a las políticas públicas, ampliando la democracia representativa. La participación social en la construcción, implementación y evaluación de las políticas públicas avanza respecto al modelo tradicional o autoritario. La gobernanza participativa ha sido reconocida como un factor de enriquecimiento y ampliación de las políticas, fortaleciendo además su puesta en práctica a través del involucramiento ciudadano.

Es frecuente que se entienda las políticas públicas con lógicas de “ordeno y mando”, donde los jerarcas designados por los partidos toman las decisiones respecto a normas y acciones estatales. El poder concentrado surge de estructuras generadoras de desigualdad; sigue habiendo en el mundo dictaduras o gobiernos autoritarios, fenómenos de corrupción, clientelismo o manipulación, a través de los que los sectores poderosos imponen sus intereses. A nivel internacional se extiende hoy la violencia ejercida arbitrariamente por algunas naciones sobre otras y la guerra vuelve a ser la forma de enfrentar diferencias.

A diferencia de las concepciones de planificación normativa y ejecución centralizada, hay múltiples experiencias positivas de descentralización participativa, que reconocen e integran a las comunidades en cada territorio. Las concepciones de “planificación situacional” cuestionan el marco conceptual por el que alguien planifica y otros son planificados, donde uno concentra los conocimientos y las decisiones y los demás carecen de conocimiento y capacidad de incidir. Jerarquiza el planteo de la educación popular que sostiene que todos sabemos algo y todos aprendemos siempre. Como decía Paulo Freire: “Nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan entre sí, mediatizados por el mundo”. Reconocer la existencia de distintos actores con intereses y acciones propias ayuda a pensar las alianzas y la suma de fuerzas que potencian las políticas.

Análisis y propuestas en “diputados por un día”

En “diputados por un día” los grupos de personas mayores convocados por Redam se reúnen y discuten la realidad que viven sus comunidades, generan análisis y propuestas que vuelcan en el espacio parlamentario. De esta forma, aportan a las políticas públicas sobre las personas mayores. La generación de estos espacios habla bien del Parlamento, es un gesto simbólico de una institucionalidad abierta a las voces sociales y los territorios. En especial, fortalece la participación de personas y colectivos en relación con sus realidades y con sus proyectos de cambio.

Este tipo de acciones le dan voz a sectores que muchas veces son ignorados o silenciados y afirma el derecho que tienen las comunidades de hacer oír su voz, una cuestión fundamental en la democracia. Desarrolla una forma participativa de construir la voz colectiva, con una modalidad reflexiva que vincula diagnósticos locales con propuestas.

Esa capacidad propositiva es un diferencial relevante para los movimientos sociales y para la institucionalidad. En Uruguay las fuerzas sociales han tenido una historia de elaboración de propuestas programáticas, algunas de corto plazo y otras de mediano y largo plazo. Desde el Congreso del Pueblo, en 1965, esa forma de acción social va más allá de lo reivindicativo (aunque lo incluye) y piensa las soluciones para toda la sociedad.

Muchas veces las políticas dejan de lado las diferencias locales y se construyen desde miradas globales. La necesidad de incorporar diagnósticos y planes locales apunta a enriquecer las políticas nacionales con los problemas y también las potencialidades de las realidades territoriales.

Quienes venimos de los movimientos sociales sabemos que no alcanza con formular demandas para mejorar la situación de sus integrantes. La mejor historia de las organizaciones sociales refiere a casos en los que se problematizan los paradigmas de abordaje de grandes cuestiones de la sociedad, ayudando a formular proyectos de transformación. La labor de Redam en relación con las políticas de envejecimiento es un ejemplo importante. La red cumple un rol clave para superar los estereotipos de incapacidad y decrepitud que constituyen el “edadismo” y la discriminación de las personas mayores.

El protagonismo de los movimientos sociales requiere formación comunitaria. Los cursos de formación de agentes comunitarios de salud son herramientas fermentales para generar una actitud proactiva de las personas en relación consigo mismas, con sus pares y con las comunidades que integran. Los cursos de promotores “Jóvenes con voz” recogen experiencias intergeneracionales con vínculos a grupos de personas mayores. En junio comienza un curso de formación de promotores comunitarios adultos que tendrá alcance nacional y local, virtual y presencial. Por su parte, el curso de formación en cuidados comunitarios que tuvo una primera versión en 2025 fue reformulado y ampliado para 2026 con mayor participación. El libro de Agueda relata experiencias que van en esta misma concepción que pone el énfasis en la participación social y la elaboración colectiva.

El cómo

Las concepciones de la democracia deliberativa han destacado la importancia del diálogo, de la conversación y de las instancias colectivas de reflexión para generar mejores diagnósticos y soluciones. La deliberación es un acto colectivo de pienso e intercambio que permite visibilizar aspectos muchas veces ocultos de las situaciones y, sobre todo, que habilita a imaginar juntos alternativas. Rompe con las concepciones que conciben el conocimiento concentrado en la academia o en el poder político. Democratizar el conocimiento es clave para el desarrollo de las sociedades.

Las políticas públicas no son siempre la inercia de lo establecido y la reiteración de lo que siempre se ha hecho. El valor de los planes y las hojas de ruta es fijar objetivos y metas vinculadas con líneas de acción, así como mecanismos de evaluación y retroalimentación para cambiar la realidad. Las instancias de reflexión participativas construyen mejores planes, permiten buscar acuerdos entre distintos actores o, aún en la diferencia, organizan el debate de ideas.

Muchas veces las políticas dejan de lado las diferencias locales y se construyen desde miradas globales. La necesidad de incorporar diagnósticos y planes locales apunta a enriquecer las políticas nacionales con los problemas y también las potencialidades de las realidades territoriales. Es un criterio que reconoce las diferencias y procura incorporarlas en las respuestas. Tal como rescata el libro de Agueda Restaino, “diputados por un día” tiene esa voluntad de recoger las realidades locales y las propuestas que surgen de cada territorio.

El libro muestra miradas elaboradas por colectivos de personas mayores que van más allá de un campo parcial, una disciplina, un ministerio. Refiere a un aspecto relevante en esta materia, que es la intersectorialidad de las políticas, no solo como interacción entre reparticiones del Estado sino como abordaje integral de las problemáticas. Por ejemplo, el modelo Sacude, en Casavalle, propone pensar juntas la salud, la cultura, la educación y el deporte.

Desde una mirada integral de la protección social y desarrollando una estrategia de atención primaria de la salud, la participación social se construye paso a paso, superando el mero asistencialismo o las visiones paternalistas. El cambio del modelo de atención que se propuso el Sistema Nacional Integrado de Salud implica jerarquizar los abordajes grupales, el cuidado mutuo y el cuidado comunitario de la salud, además del autocuidado. Las grupalidades han tenido buenos resultados en la experiencia uruguaya y latinoamericana, a pesar de no formar parte del modelo hegemónico asistencialista y mercantilizado. Es un cambio cultural en las instituciones, los profesionales y también los usuarios y comunidades. Instancias como “diputados por un día”, que legitiman los saberes sociales y su participación en las políticas públicas, ayudan a esas transformaciones culturales. No se trata solo de lo que tenga que hacer el gobierno u otros actores, sino lo que nos planteamos hacer cada uno de nosotros y los colectivos y organizaciones de las que formamos parte. La participación nos implica, nos involucra, nos compromete y nos expande como seres humanos.

Desde 2025 en Uruguay hay varias consultas amplias referidas a grandes temáticas como la protección social (Diálogo Social), la seguridad pública (Plan Nacional de Seguridad Pública 2025–2035), los cuidados (Plan Nacional de Cuidados 2026–2030), la educación (Congreso Nacional de Educación Misiones Sociopedagógicas), el envejecimiento y las políticas hacia las personas mayores (Tercer Plan Nacional de Envejecimiento), entre otras. Estas iniciativas son formas de gobernanza participativa que reafirman una concepción democratizadora de las políticas públicas. Tienen, además, el gran desafío de continuar en la promoción de políticas efectivas de transformación, manteniendo el sesgo y las metodologías participativas. En este contexto, Vejez: presente y futuro aporta experiencias significativas, antecedentes y metodologías.

Mirar el mundo hoy motiva a preocuparnos y ocuparnos. Defender la democracia en tiempos de incertidumbres, resistir los autoritarismos es una actitud ética y también una forma de pensar el mundo para las próximas generaciones. Defender la democracia es ampliarla, incorporarla en la vida social, en cada tema, en cada territorio. El gran paraguas que incorpora la experiencia relatada por el libro de Agueda Restaino es el de democratizar al Estado y a la sociedad y, para ello, democratizar las políticas públicas. Esos son grandes objetivos que forman parte de los horizontes por los cuales caminar. Como señala Agueda, también son metodologías y caminos para avanzar paso a paso.

Pablo Anzalone Cantoni es licenciado en Ciencias de la Educación, fue director de Salud de la Intendencia de Montevideo e integra la Red de Municipios y Comunidades Saludables de Uruguay.