En las recientes Jornadas de Neuropediatría y Neurodesarrollo, realizadas en la sede Paysandú del centro universitario se abordaron temas de interés médico y social. El foco se puso en las cefaleas, la epilepsia, los trastornos del sueño, del aprendizaje y del neurodesarrollo, así como el uso de pantallas durante la infancia.
La actividad convocó a unas 200 personas entre estudiantes, profesionales de distintas áreas y la participación de docentes de la Unidad Académica de Neuropediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Udelar).
El anfitrión, Sergio Venturino, médico, director del Hospital Escuela del Litoral (HEL) “Galán y Rocha y presidente de la Sociedad Uruguaya de Pediatría, consultado por la diaria sobre la jornada, manifestó que desde el hospital están “trabajando de forma muy comprometida con la Udelar, con el Cenur, con la comisión de residentes y el Centro de Posgrados para aumentar las posibilidades de que los colegas médicos que se reciben puedan hacer, en Paysandú, otras especialidades que son necesarias, como pediatría”.
Su cercanía con los profesores Alfredo Cerisola y Gabriel González permitió la instrumentación de la jornada. Con los aportes de estos profesionales, se pensó un plan piloto de formación de neuropediatras. Venturino contó que “una colega pediatra comenzó a hacer la especialidad de neuropediatría en el hospital”.
El director agregó que están trabajando para tener más especialistas; eso conlleva “un proceso administrativo que, a medida que vayamos resolviendo, iremos informando. Nos interesa tener, además, imagenólogos. Estamos aumentando el cupo [formativo], que es lo otro importante. Queremos que los médicos que se reciben no tengan que ir a Montevideo a especializarse”, explicó.
Venturino destacó que la jornada convocó a “equipos de médicos, de licenciados, diferentes especialidades, que suman a lo que es el abordaje óptimo de nuestros niños, niñas y adolescentes”.
Pablo Suárez, médico, referente local y jefe de Neuropediatría del HEL, encomió la presencia en Paysandú de docentes de la Facultad de Medicina y la amplia participación. Suárez señaló que se trató de una instancia de aprendizaje y valoró especialmente su realización en el marco de la descentralización universitaria.
La pantalla como un sucedáneo
González, docente grado 5 de la Udelar, manifestó que la organización hizo énfasis en los temas de interés local, y destacó que la neuropediatría es una disciplina que trabaja con otras formaciones vinculadas a la salud.
El docente realzó el rol de Paysandú y la presencia de la Facultad de Medicina en el territorio. Por su parte, Cerisola, también grado 5 y director de la Unidad Académica de la Facultad de Medicina, se detuvo en el impacto de la exposición a pantallas en el neurodesarrollo infantil.
“Cada vez sabemos más, informó, que cuando más chicos se exponen y cuanto más tiempo, y sobre todo si lo hacen como una actividad individual y no como una actividad familiar en la cual interactúen, participen y conversen, esto puede impactar fuertemente sobre el desarrollo del lenguaje, de la inteligencia, de la capacidad para concentrarse, para aprender y hasta para conciliar el sueño”, observó.
El especialista recomendó no exponer ante las pantallas a los niños menores de 2 años. “Hay recomendaciones muy fuertes, incluso de la Organización Mundial de la Salud, que dicen muy claramente que por debajo de los 2 años cero pantallas. Ningún minuto de pantalla es beneficioso”, puntualizó.
En relación con niños más grandes, exponerlos, siempre y cuando “las actividades sean más bien educativas y sobre todo de alta calidad y acompañados por alguien que interactúe, puede ser beneficioso, pero que no supere una hora por día”.
El especialista remarcó que lo importante es que la pantalla “no desplace otras actividades que son tan importantes para el desarrollo”. En la etapa escolar, señaló que también debe prestarse atención a que el uso de pantallas no desplace el sueño, actividades deportivas y sociales ni los momentos de encuentro familiar.
Mayor capacidad diagnóstica
Cerisola jerarquizó el rol de los controles de salud, particularmente los que se realizan desde los primeros meses de vida, y las herramientas destinadas a vigilar la evolución de los niños. Además, indicó que los padres pueden advertir dificultades relacionadas con el desarrollo del lenguaje, el área motriz o la interacción social. “Las preocupaciones surgen del control pediátrico, de los centros de educación o de los propios padres cuando ven que algo no va evolucionando bien”.
Sobre el autismo y el déficit atencional, un tema trabajado en Paysandú, suscribió que en los últimos años ha mejorado la capacidad de diagnóstico y, en el caso del autismo, se observa un aumento de la frecuencia.
Algunos mitos
Sobre el aumento de niños con trastorno del espectro autista manifestó que, “por ejemplo, hay muchas situaciones que se plantean vinculadas a temas de embarazo, estrés, factores que tienen que ver con el ambiente”
“Hay también muchos mitos o creencias falsas como que las vacunas pueden influir en el autismo y eso está más que demostrado que no es así”, enfatizó. En cuanto al déficit atencional, explicó que “no hay un aumento tan claro”.
