La Intersocial Paysandú es una organización integrada por colectivos sociales, sindicatos, la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam) y la Universidad de la República (Udelar), que está enfocada en la defensa de los derechos ciudadanos y causas sociales.
El viernes 17 de abril tuvo lugar el primer conversatorio que llevaba el nombre de “Lo religioso como político, desafíos para Latinoamérica”, a cargo de Pedro Russi, quien es docente del Cenur Litoral norte sede Paysandú. En dialogo con la diaria, la profesora Carla Bernardoni, integrante de la organización, destacó el trabajo que viene realizando el colectivo. El segundo conversatorio desarrollado el viernes estuvo centrado en los “ecosistemas neoconservadores” a cargo del mismo docente.
La creciente influencia de lo religioso en la política
Según explicó Bernardoni, estos encuentros han abordado la creciente influencia de lo religioso –o, más precisamente, “lo trascendental”– en la esfera política. “No se trata de las instituciones religiosas actuando directamente, sino de algo más difuso, que permea el discurso político y social”, manifestó.
En ese sentido, indicó que este fenómeno se manifiesta en distintos países de la región y mencinó, como ejemplo, el caso del presidente argentino, Javier Milei, quien durante su campaña incorporó elementos vinculados a lo espiritual. “Son situaciones que pueden parecer insólitas, pero que forman parte de la realidad política actual y logran adhesión masiva”, afirmó.
Liderazgos regionales con apelación a lo “trascendental”
Bernardoni también aludió a otros liderazgos regionales como los de José Antonio Kast en Chile, Rodrigo Paz en Bolivia y Nayib Bukele en El Salvador, subrayando cómo ciertos discursos apelan a dimensiones trascendentales o religiosas para construir legitimidad. “Se va generando una narrativa donde aparece la idea de lo ‘ungido’, de alguien elegido, lo que introduce una desigualdad simbólica entre los ciudadanos”, explicó.
Bernardoni advirtió que este tipo de construcciones pueden tener implicancias para la vida democrática. “En una democracia se supone que todos somos iguales, pero si alguien se presenta como portador de un mandato superior, se genera una distancia que incluso puede inhibir la participación ciudadana”, sostuvo.
Antecdentes en la década del 90
Por tal motivo, remarcó que estos procesos no son nuevos, sino que tienen antecedentes desde la década de 1990, con la expansión de las llamadas “iglesias electrónicas” y nuevas formas de comunicación masiva. “Son discursos que combinan espectáculo y emoción, donde muchas veces lo racional pierde terreno frente a lo trascendental”.
Los dos conversatorios se realizaron en la sede de la Federación de Funcionarios de la Salud Pública ubicada en Monte Caseros 638 frente a la plaza de deportes José Enrique Rodó.