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Paysandú Sociedad
(Archivo). · Foto: Gianni Schiaffarino

(Archivo).

Foto: Gianni Schiaffarino

El cooperativismo de vivienda se extiende al interior de Paysandú: Guichón y Quebracho

El movimiento cooperativo tiene en Paysandú capital más de 45 cooperativas habitadas, cinco en obra, otras tantas en formación y unas tres que esperan el préstamo para comenzar.

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“Demostramos cómo organizadamente logramos cosas”, dijo el dirigente de Fucvam Luis Rodríguez en dialogo con la diaria. Rodríguez, que es dirigente nacional de la federación de cooperativas y está afincado en Paysandú, manifestó que en el departamento, “cuando surge la posibilidad de armar grupos, siempre estamos dispuestos al trabajo, a acompañar cada proceso”. “Después de la obra, si la cooperativa quiere, acompañamos la etapa de la convivencia”.

Más que ladrillos

El movimiento cooperativo tiene en Paysandú capital más de 45 cooperativas habitadas, cinco en obra, otras tantas en formación y unas tres que esperan recibir el préstamo. Además, el fenómeno cooperativo se ha fortalecido en Guichón, segunda ciudad en el departamento, con 6.900 habitantes, y en Quebracho, con menos densidad y 2.800 ciudadanos.

En Guichón, además de la presencia de una cooperativa habitada desde hace años, se rearmó Covifum 10 y se espera resolver documentación sobre el terreno que permita iniciar el proceso constructivo de un edificio, el primero en dicha ciudad, denominado Liber Seregni.

Sobre las dificultades de la cooperativa Liber Seregni, el dirigente agregó que “nosotros ya hablamos con los ministros de la anterior administración y con la ministra de Vivienda, Tamara Paseyro. Además tuvimos instancias con la ANV y el ministerio”.

En Quebracho, Coviunique espera la firma del préstamo y así iniciar la obra. Se estima que sea este año. Como en todo el país, el régimen de propiedad de las cooperativas puede ser de usuario o de propietario, y la modalidad constructiva, de ayuda mutua o ahorro previo.

En Paysandú, señala Rodríguez, Fucvam cuenta con “un secretariado electo por las cooperativas, el plenario departamental y diversas comisiones”. Afiliarse a Fucvam “tiene un costo mensual por cada socio que tiene la cooperativa” al momento de cada pago.

Trabajo territorial

Sobre el trabajo territorial concreto, el dirigente social afirmó que el “ser humano es medio complejo. A veces lo tenemos que ir a buscar, pero eso también es el trabajo y el rol del dirigente”.

“Si una cooperativa tiene un inconveniente que hay que resolver en la órbita jurídica, hacemos los contactos para que los abogados de la federación acompañen en ese proceso, que, a veces, es complejo”. El experimentado dirigente recuerda que “las cooperativas afiliadas a Fucvam al inicio de la obra tienen acceso a determinada cantidad de unidades reajustables que les permite comprar, a veces, lo más urgente para el inicio. No se discute lo que vos precisás comprar y esas UR no son reintegrables”.

“A las cooperativas que están en obra que no están afiliadas les explicamos la conveniencia de afiliarse a la federación y esperamos que el proceso de afiliación decante en la propia asamblea”. De todas maneras, “más de una vez hemos ayudado a cooperativas no afiliadas. Esta acción nos permite acercarnos y mostrar la validez de la herramienta”.

Jornadas solidarias: “Instrumento válido”

Otra herramienta muy cultivada por Fucvam en todo el país son las llamadas jornadas solidarias, donde “cooperativistas asisten, generalmente un domingo, para ayudar a alguna cooperativa en obra”. “Las jornadas solidarias nacieron como un instrumento válido y nosotros las seguimos defendiendo”.

Estas, afirmó el dirigente, “requieren mucha organización, pero también cuidado, porque va a la obra un montón de gente que no está acostumbrada a los riesgos que conlleva el trabajo. Entonces, coordinar y llegar hasta el día de la jornada es un gran estrés”. Ahora, “las jornadas solidarias siguen siendo un bastión de lucha. Porque demostramos cómo organizadamente logramos cosas; los procesos permiten adelantos físicos en las obras o recuperar, por diferentes razones, atrasos en el cronograma”.

Paylana “está espectacular”

En los últimos años tres cooperativas de la capital, Covije 2017, Coviapp y Covilan 50 –parte del proyecto urbano en la extextil Paylana–, terminaron sus obras, en todos los casos edificios. Consultado sobre esa pieza urbana, con fuerte participación de las gremiales del hábitat, Rodríguez expresó que “el balance de la experiencia es positivo. Está espectacular. Allí hay ocho cooperativas”.

El dirigente lamentó que, “por diferentes razones, el Ejecutivo departamental dejó de mantener la coordinadora que era integrada por la Mesa Departamental de Fucvam, las cooperativistas del predio, institutos de asistencia (CTP y CCU) y determinados directores de la intendencia. Desarticularon ese lugar de discusión”.

En la ex Paylana no solamente se construyen viviendas cooperativas (300 viviendas para unas 1.200 personas), también hay espacios comunes que tienen que ser compartidos por las cooperativas de las tres federaciones (Fucvam, Fecovi y Plan de Vivienda Sindical), definir estacionamientos, servicios, infraestructura, circulación. “Allí hay responsabilidad de la intendencia. El proyecto en cuestión tiene un decreto regulador de la Junta Departamental” que no se está aplicando. “Ojalá podamos revertir la situación y trabajar de la manera que deberíamos, porque eso redundaría en beneficio para la gente que va a vivir allí”.

Construir en altura: “Una innovación y un desafío”

Para todos los actores locales involucrados, “que las cooperativas del proyecto en la extextil Paylana construyan en altura fue toda una innovación y un desafío”. Al respecto, Rodríguez reflexionó “que estamos viviendo una época donde tenemos que estar construyendo en altura, porque así lo están pidiendo las diferentes situaciones. Hoy, construir en terrenos grandísimos con casas de una planta sola, es inconveniente”.

Además, consideró que “la gente se adapta a la altura”. “Cuando uno es joven se adapta más fácil que cuando uno ya tiene determinada edad. Cuando un edificio de seis u ocho plantas tiene ascensores y todo lo demás, esa adaptación es un poco más fácil. Es una cuestión cultural”, concluyó.