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Paysandú Sociedad
Javier Mañosa. · Foto: Santiago Fleitas

Javier Mañosa.

Foto: Santiago Fleitas

De Pocitos a Gallinal: el joven médico que cambió la ciudad por la tranquilidad del interior

Javier Mañosa llegó hace tres meses a la policlínica de Gallinal con un contrato de 18 meses luego de un llamado público que hiciera ASSE.

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Hace apenas tres meses, Javier Mañosa dejó atrás el ritmo acelerado de Montevideo y las calles de Pocitos para instalarse en Gallinal, una pequeña localidad donde hoy ejerce como médico de referencia para toda la comunidad. Desde entonces, la apuesta es a una medicina de cercanía, con seguimiento permanente de los pacientes y una relación cotidiana que va mucho más allá del consultorio. Después de muchos años, la localidad, que está a 90 kilómetros de Paysandú, volvió a tener un médico residente.

Recibido en julio de 2025, el profesional encontró casi por casualidad, según relató a la diaria, el llamado para cubrir el cargo. “No voy a mentir, no conocía el pueblo. Lo tuve que buscar en el mapa y dije que, si me llamaban, iba”, recuerda.

El proceso no fue inmediato y también implicó una conversación familiar. La distancia, la adaptación y las incógnitas sobre cómo sería la vida en el interior estuvieron sobre la mesa, pero la decisión ya estaba tomada. “Era un cambio importante desde todo punto de vista: el movimiento, la cantidad de gente, la forma del lugar. Todo es diferente. Pero siempre me gustó la tranquilidad, así que acá estoy, y estoy cómodo”, cuenta.

La cercanía con los vecinos es una de las características que más lo sorprendieron. Más allá de las consultas médicas, el vínculo se construye en el día a día, con invitaciones a compartir un mate o con pequeños gestos de agradecimiento. “Hay un trato muy cordial con la gente. A veces te acercan frutas o te invitan a la casa. Hay mucho respeto por la figura del médico y uno intenta retribuirlo brindando la mejor atención posible”, afirma.

La vivienda que ocupa está ubicada detrás de la policlínica, lo que le permite responder con rapidez ante cualquier situación que requiera asistencia. Su jornada habitual es de lunes a viernes, aunque coordina con las autoridades locales cuando necesita ausentarse durante los fines de semana, garantizando la atención mediante la ambulancia y el hospital.

El trabajo no lo realiza en soledad. Comparte tareas con una enfermera con tres décadas de experiencia en la policlínica, un nurse incorporado recientemente y los choferes de la ambulancia que cubren Gallinal y Cerro Chato.

En cuanto a la demanda sanitaria, la mayoría de las consultas están relacionadas con enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes, además de los cuadros respiratorios que aumentan durante el invierno y los problemas digestivos propios del verano.

Sin embargo, el mayor cambio para la población ha sido la continuidad en la atención. Antes, los pacientes dependían de una agenda limitada y de la visita semanal de un médico de gira. Hoy, la presencia permanente permite un seguimiento más cercano y reduce considerablemente los tiempos de espera.

Mañosa tiene un contrato inicial de 18 meses y, por ahora, piensa seguir construyendo su camino en Gallinal. “Mientras no me echen, ahí seguiría”, dice entre risas. Aún resta resolverse un convenio entre ASSE y la mutualista local Comepa para que los afiliados a esta última se puedan atender también con el joven médico.