Paysandú está ubicado en un lugar estratégico para el delito porque tiene 120 kilómetros de frontera fluvial con Argentina. El jefe de Policía afirmó que el delito está a la baja, aunque no ofreció números. Asimismo, reportó la existencia de recursos tecnológicos para combatir el delito y que el ingreso de nuevos efectivos impactará en el despliegue territorial.
A continuación ofrecemos un resumen de la entrevista.
¿Desde cuándo está a cargo de la Jefatura de Policía de Paysandú?
Me hice cargo el 1° de marzo de 2025. Yo era el director de Inteligencia Nacional. Conformamos el equipo con el coordinador operativo, comisario mayor Leonardo Haiache, y el subjefe, comisario mayor Coriolano Marcelo Umpiérrez.
Es fundamental tener a alguien que conozca el terreno más allá de mi experiencia. Pasé casi la mitad de mi carrera en direcciones de investigaciones y en criminalística. En la Jefatura de Montevideo tuve el placer de ser jefe de comisaría, por ejemplo, de la Seccional 17 entre 2016 y 2017, que es una de las más complejas. Además fui jefe de radio Patrulla, director de la Escuela departamental de Policía y director del Centro de Comando Unificado.
Alerta roja y la presencia de la Policía
¿Cómo está funcionando la coordinación con el Mides local por la alerta roja?
El año pasado, cuando nos hicimos cargo de la Jefatura, vimos con preocupación el tema y este año empezamos a trabajar antes de que comenzara el invierno, y nos reunimos con el Mides departamental. El año pasado se trabajó en forma coordinada.
Cuando hay gente en situación de calle va un móvil que evalúa la situación y desde ahí se hace el traslado al refugio que esté disponible. Siempre está la debida atención médica. Nosotros tenemos todos los días traslados, tanto de hombres como de mujeres, a los refugios. Cuando se necesita la colaboración policial siempre estamos disponibles.
Jefatura de Policía de Paysandú.
Foto: Santiago Fleitas
¿Cuántos traslados se hacen por día a los refugios?
Entre tres y cuatro por día. Algunos días pueden ser un poco más. Los números los lleva el Mides local, con el que, por intermedio del Cecoed, estamos en comunicación. Por los números que he visto, hay alrededor de 110 personas en los refugios.
Cuando hay una llamada al 911 acudimos y hacemos prestación de garantía a las recorridas que hace el Mides. Ahora, si dentro de la recorrida que hace nuestro personal desplegado –no solo acá, sino también en Guichón y Quebracho– se ve una persona en la vía pública en situación de calle, más que nada en la noche y con estos fríos, se interviene y se hacen las coordinaciones.
Foco en narcotráfico, homicidios y control de armas
Paysandú es un departamento de frontera donde hay mucha movilidad, y a veces la frontera es compleja. ¿Qué características tiene el delito en Paysandú?
Paysandú está ubicado en un lugar estratégico y tiene 120 kilómetros de frontera fluvial con Argentina. Cuando nos hicimos cargo de la jefatura tuvimos reuniones con la Dirección Nacional de Policía y con el ministro Carlos Negro, a quien conozco por mi trabajo en el área metropolitana cuando era fiscal de una unidad especializada.
Llegamos con algunas directivas claras en cuanto a hacer foco en algunos puntos que después se vieron traducidos en los ejes estratégicos del Plan Nacional de Seguridad. Uno de ellos es el narcotráfico, que se maneja a dos escalas.
Por un lado, lo macro se trabaja con la Dirección General de Represión y Tráfico Ilícito de Drogas. El año pasado se culminó con un procedimiento que fue histórico para el litoral con la incautación de 420 kilos de pasta base que, obviamente, fue producto de trabajo de información e inteligencia.
Después tenemos lo micro, las llamadas “bocas”. Acá son importantes las fiscalías. Hemos hecho reuniones por diferentes temáticas. En los últimos dos meses culminaron tres intervenciones importantes donde se logró cerrar seis bocas.
Nuestra brigada, con todo el personal, trabaja con Fiscalía en lo micro. Nosotros no podemos intervenir una boca si no tenemos una orden judicial.
Paysandú está ubicada en un lugar estratégico. ¿Es complicado el control?
Más allá de que haya un pasaje controlado por el puente, sabemos que con barcazas, barcos o lanchas en pocos minutos pasás de una orilla a la otra. Es complejo el trabajo. En estos casos es fundamental trabajar con Prefectura Naval. En cuanto a controles, ahí involucro también al Ejército, que tiene una faja de 20 kilómetros fronteras adentro para controlar. Ellos están trabajando en la intensificación de los controles.
Hay períodos de mayores controles, como en la Semana de la Cerveza, en la que hay mucha movilidad y vienen muchos visitantes, incluso del exterior, tanto de Brasil como de Argentina. En la última edición se hizo un operativo las nueve noches que fue muy exitoso, al punto de que no tuvimos delitos.
Por otra parte, no podemos descuidar el resto del departamento.
Trabajaron muy bien las comisarías que no son urbanas, la brigada de seguridad rural, a las que se sumó Caminera. Después de abril se continuó con estos controles.
¿Cómo está Paysandú en materia de homicidios?
Entre los ejes estratégicos en cuanto a homicidios y en comparación con el mismo período del año anterior, estamos a la baja y la gran mayoría de los homicidios están aclarados.
¿Cómo es la situación en violencia de género?
Hay una política orientada desde la Dirección Nacional de Política de Género. Además de la Unidad departamental dos Comisarías Especializadas, tenemos una en Guichón y otra en Quebracho.
Hemos hecho foco en el delito sexual, que en Paysandú tiene un índice importante. Por eso creamos el Departamento de Delitos Sexuales, que trabaja coordinadamente con la departamental de Género y con Fiscalía.
Se han cerrado asuntos con condenas muy importantes de personas que venían siendo investigadas.
Foto: Santiago Fleitas
Otro eje es el Plan Nacional de Control de Armas. ¿Se han realizado procedimientos?
Se hacen controles generales y en lugares donde se venden municiones. Se han hecho procedimientos. Hay uno en plena investigación en la Fiscalía.
Por suerte, en Paysandú no tenemos la situación que se vive en el área metropolitana. Eso no significa que no se vaya a trabajar en el control. Al personal le hemos aumentado las tablets para la recepción de denuncias.
Estamos procurando que Policía Científica tenga su propio móvil. Hay una obra que está muy avanzada, que va a ser importantísima, que es el polígono de la Jefatura. Una vez terminado, va a estar entre los mejores polígonos de Uruguay.
Escuela de Seguridad Ciudadana
¿Qué nos puede decir de ciberdelito y del fraude informático?
Después de la pandemia mucha gente se volcó a la utilización de diferentes dispositivos informáticos y digitales, y, lamentablemente, la delincuencia organizada también lo hizo.
Hemos detectado fraudes que se hacen a través de cuentos y de engaños. Es bueno que la sociedad siempre tenga claro, más que nada las personas mayores, que si reciben llamadas o pedidos de contraseñas deben estar alerta y denunciar en forma inmediata.
Hay denuncias de fraudes informáticos. Por ejemplo, alguien compra un vehículo sin participación de un escribano, cuando se sabe que los títulos de propiedad son fundamentales en la operación. No podés terminar comprándolo en una estación de servicio.
Si un vehículo en el mercado anda en 10.000 dólares y te lo están ofreciendo a 4.000, algo está mal. Hemos detectado personas con antecedentes en el área metropolitana que vienen a cometer sus delitos acá y muchas veces buscan como víctimas a personas mayores de edad.
¿Qué se hace en materia de prevención?
Estamos en una sociedad acelerada. Uno lo ve en el tránsito. En el segundo semestre del año pasado creamos la Escuela de Seguridad Ciudadana, que trabaja en forma conjunta con la Policía Comunitaria.
Toda la inversión que usted hace en la prevención va a ser siempre mejor que actuar después de que se cometió el delito. De acuerdo con las estadísticas, hemos mejorado.
Si bien los datos estadísticos son del ministerio, nosotros todos los días los tenemos para, obviamente, mover nuestro personal que está desplegado.
Siempre le decimos al vecino que si ve algo raro, llame al 911.
Usted decía que los homicidios habían disminuido. ¿Maneja algún porcentaje?
No, los datos estadísticos están en las oficinas del ministerio, que los desglosa por departamento. Esos datos los tenemos que tener día a día, semana a semana, por el despliegue, por los operativos que hacemos. Los delitos de daño, hurto, rapiña, abigeato –en comparación con igual período del año pasado– están a la baja.
Más patrullaje “pie a tierra”
¿Está conforme con las acciones de la jefatura, con su equipamiento y tecnología?
Es un tesoro que hay que cuidar, hay que alimentar los recursos humanos sanduceros. Lo alimentamos con capacitación y con recursos logísticos. Además, hemos experimentado un avance tecnológico. Le cuento: duplicamos las cámaras de videovigilancia en todo el departamento. Una parte de ellas son analíticas, usan inteligencia artificial.
Después de cubrir el hecho, trabajás en forense y es importantísima la prueba que te da una cámara. En cuanto a tecnología, el ministerio tiene otros instrumentos. Por ejemplo, drones, helicópteros; son instrumentos con los que podemos contar y ya lo hicimos en la Semana de la Cerveza de este y del año pasado.
Fue innovador contar con un centro de comando móvil. Es una unidad en la que uno puede visualizar todas las cámaras del departamento. El móvil cuenta con lectura de matrículas y coordina con los drones. Es un móvil regional. Estamos trabajando para tener uno propio.
¿Tiene suficientes policías?
El recurso humano hay que cuidarlo y capacitarlo. Por los mandos naturales hicimos la solicitud de poder contar con más policías.
No solo cubrir vacantes, sino disponer de nuevos ingresos. Ya fueron dados de alta 34 funcionarios.
En cuanto a la totalidad de policías en la jefatura, yo soy muy cuidadoso en eso, lo mismo cuando hay procedimientos grandes en cuanto a dar los números, porque son temas estratégicos. Siempre aspiro a contar con más funcionarios.
El Centro Comercial e Industrial (CCIP) planteó la necesidad de una mayor presencia policial en el centro de la ciudad. Decían que no se estaba aplicando la Ley de Faltas.
Con el CCIP tuvimos reuniones antes de la Semana de la Cerveza. Hicimos un trabajo muy largo que dio sus frutos, pero no lo podés sostener todo el año, por un tema de logística y de recursos humanos.
La Ley de Faltas sí se aplica. Después hemos tenido otro tipo de reuniones en la que han sido muy provechosas. Hay un diálogo permanente. Por ejemplo, si hay un fin de semana que van a hacer alguna actividad como la noche de los descuentos, ahí hacemos foco. También en hacer foco en las personas que deambulaban por la calle que podían estar haciendo mendicidad abusiva.
Los nuevos ingresos nos van a permitir ampliar el despliegue no solo motorizado, también en forma de “pie a tierra”; no solo por la prevención sino por el acercamiento con el vecino. Sobre esto hemos hablado con el CCIP. En el centro habrá más personal.
Foto: Santiago Fleitas
¿La Policía entra a todos los barrios?
No existe en Paysandú ninguna zona en la que no actúe la Policía. Lo digo con toda la autoridad. Cada comisaría hace su trabajo diario, hace sus propios operativos.
Vamos a un determinado lugar y trabajamos por una cantidad de tiempo, con una mayor cantidad de efectivos, haciendo controles específicos y en horarios que nos determinan los análisis.
No utilizo el término zona roja. Podemos tener una zona un poco más compleja, pero la Policía trabaja haciendo, en general con personal propio, otras veces con apoyo de la Guardia Republicana que, si bien no tiene asiento acá, en operativos grandes como la Semana de la Cerveza, o la del Patriarca, participa.
Es de suponer que hay muchas licencias, situaciones de estrés y problemáticas de salud mental en los funcionarios.
La Jefatura de Policía dispone de un psicólogo para atender los problemas que presentan los funcionarios.
