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Paysandú Sociedad
Junta Departamental de Paysandú (archivo, mayo de 2026). · Foto: Santiago Fleitas

Junta Departamental de Paysandú (archivo, mayo de 2026).

Foto: Santiago Fleitas

En Paysandú hay 235 solicitudes pendientes de asistentes personales; Mides no tiene presupuesto para proveerlos

En una exposición en la Junta Departamental, la psiquiatra pediátrica Virginia Ourthe dijo que los pedidos de acompañantes presentan demoras de más de un año.

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El 12 de junio, la psiquiatra pediátrica Virginia Ourthe Cabalé, junto con el neuropediatra Pablo Suárez, brindó una charla sobre el tratamiento del espectro autista (TEA) a los integrantes de la Junta Departamental de Paysandú.

Al describir los recursos y apoyos existentes en Paysandú, Ourthe mencionó que las solicitudes de acompañantes terapéuticos presentan demoras superiores a un año.

La Rendición de Cuentas, a estudio de la Cámara de Diputados, no prevé recursos para atender la demanda de asistentes personales. Desde el período anterior, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) tiene acumulados en todo el país alrededor de 7.000 pedidos de asistentes personales.

Servicio altamente demandado

En el marco de sus competencias, el asistente personal concurre al domicilio en días y horarios acordados con el usuario y su familia. Sus tareas no pueden suplir otras intervenciones profesionales, ni incluye la atención a otros miembros de la familia, “tampoco tareas domésticas”, explicó Fernando Burjel, de la oficina del Mides de Paysandú. El asistente dedica 80 horas mensuales a su asistido. Los postulantes del servicio deben ser personas con dependencia severa, según una evaluación que realiza el Mides.

En Paysandú, a marzo de este año, hay 329 asistentes personales, de los cuales 186 atienden niños y adolescentes menores a 18 años. Desde el período anterior, en Paysandú hay 235 solicitudes pendientes, casi la mitad (115) refieren a menores de edad.

El asistente personal, en el caso de los niños, terminó cumpliendo tareas de acompañamiento en los centros educativos; en algunos casos, para facilitar su tránsito por las aulas, pero estos no tenían formación pedagógica.

Con tal realidad, e intentando paliar el déficit de asistentes, el Mides creó la figura del facilitador/a de autonomía en ámbitos educativos en conjunto con la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP).

Burjel explicó que “el/la facilitador/a de autonomía en ámbitos educativos surgió para ampliar el rango de respuestas a niños y niñas en situación de dependencia en el ámbito educativo. Es un cuidador o cuidadora habilitada por el Sistema Nacional Integrado de Cuidados con formación en atención a la dependencia y formación complementaria que brinda apoyo en el marco del proyecto a las personas que sean seleccionadas”.

Esta figura “brinda atención hasta tres estudiantes en situación de dependencia moderada o severa que no requieren asistencia permanente para el desarrollo de las actividades de la vida diaria”. Además intervendría “en situaciones puntuales, apoyando a los estudiantes en situación de dependencia que están incluidos en el centro educativo”.