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Paysandú Política
Nicolás Olivera, el 30 de julio, en su despacho en Paysandú. Foto: Santiago Fleitas

Nicolás Olivera, el 30 de julio, en su despacho en Paysandú. Foto: Santiago Fleitas

Nicolás Olivera: “No me imagino construyendo viviendas para realojos en lugares sin espacio”

El intendente de Paysandú admitió aumento de la contribución inmobiliaria, cambio en el tratamiento de la basura y que un 50% del presupuesto proviene de esferas centrales.

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El intendente, a un año de su gestión, ofreció a la diaria un extenso reportaje en el que repasó la gestión al frente de la intendencia.

¿La experiencia en el Congreso de Intendentes va en sentido de resolver problemas de la gente?

Siendo presidente lo primero que pasa es que tenés que amputarte mientras estás en ese rol y tomar un poco de distancia de la defensa de tu pago, porque también hay que velar por el bienestar de todos. Luego no ves colores, no estás viendo a Bergara o Legnani del Frente Amplio, o Richard Sander del Partido Colorado. Ves colegas, que tienen el mismo problema que vos, y no se nota el peso de la política partidaria en ese ámbito.

Se resuelven por unanimidad. Entonces, cuando hacés ese músculo, es un lindo ejercicio para darte cuenta de que para llegar a ciertas cosas precisás el acuerdo de muchos.

Ha marcado siempre que haber trabajado en la Unidad de Vivienda de la Intendencia le marcó mucho. ¿Por qué lo marcó?

La política la vi en ese momento. Era joven, blanco, de oposición y lo mío era todos los días pararme y palo y palo al gobierno. Después cuando das el paso a la gestión, te das cuenta de que ahí hay un mundo en donde poco importa lo otro. La gente te golpea la puerta todos los días y tenés que dar una solución. Para que esa familia o diez logren algo, primero aquilatás el trabajo que supone dar la solución. En ese, mi primer contacto, sentí que dependía de mí dar respuestas concretas a problemas reales. Eso fue lo que a mí me enamoró de la gestión.

Su mentor

¿Qué significó Bertil Bentos, el intendente por aquel entonces?

Primero, fue un hombre que me dio mucho espacio. Me dejó hacer, me dejó ser. Aprendí muchas cosas que está bueno hacerlas y, como todo, aprendés cosas que decís, capaz que lo habría hecho o no lo haría de esa forma. Uno va construyendo su perfil. Ves cosas que hay que acomodar. Ahora es común que el intendente por su rol es un ciudadano de mucha cercanía.

¿Es bastante común que golpeen la puerta por un laburo?

Sí, totalmente. Recién antes de entrar una señora me esperaba por un planteo. Yo lo haría y no cejaría en el esfuerzo de tocar todas las puertas si estoy pasando mal o estoy en un momento difícil. En relación al tono de la demanda, me parece que antes golpeaban mucho más la puerta o me paraban por muchas más cosas de las que me paran ahora. Por eso también nosotros apostamos mucho a fortalecer la institucionalidad. Que esto funcione, no necesariamente cuando el intendente atiende el teléfono y manda una barométrica. Tiene que funcionar la institucionalidad, porque funciona para la gente. Cualquiera que llame tiene que tener una respuesta.

Del punto de vista de la estructura presupuestal de la intendencia, ¿cuánto es el porcentaje que viene del gobierno nacional? Oscila en un 50%.

¿Es una cifra muy importante?

Es importante sí. Llegan partidas que son de la intendencia. El gobierno es el cajero. Cobra y devuelve. Tenemos dos renglones de transferencias desde el gobierno, que son las partidas que nos vienen por el artículo 214 de la Constitución, que es aquello que logramos negociar y que se negocia cada cinco años en momentos de confección del presupuesto quinquenal. Hoy es el 3,33% del presupuesto nacional. Esas partidas la Constitución dice que son departamentales.

Después está el caso del Fondo de Desarrollo del Interior (FDI), que también son partidas de las intendencias. En tal caso, nada de lo que llega no viene por una dádiva de un gobierno u otro.

Estamos explícitamente vedados de participar en temas de seguridad o de educación. Pero en tal caso ponemos plata, recursos materiales y humanos para resolver esos temas. Entonces, todo esto es parte de lo que está arriba de la mesa cuando negociamos las transferencias.

¿Entiende que los fondos que el gobierno nacional distribuye son los que se recaudan en cada territorio?

Así lo dice la Constitución. Además, las intendencias superaron el ABC (alumbrado, barrido y calles) y en todas las situaciones hay una contraprestación. Todos hacemos cosas que, si vas a la letra chica de la ley orgánica municipal, no deberíamos hacer. Hay una paramétrica que todos estamos contestes en revisar porque hay asimetrías en Uruguay.

Pero lo cierto es que cuando vas a revisarla, en esa lógica de consenso y como la torta sigue siendo 100, el que pierde dice: si vamos a revisar y yo voy a perder, no quiero perder. Entonces, como que estamos volviendo a punto cero.

Por otro lado, los que deben ganar, porque tienen que ganar, porque merecen ganar, están más atrás de la pregunta ¿hasta cuándo voy a recibir menos de lo que tengo que recibir?

¿Cuántos cargos sin concurso ni sorteo ingresaron en el marco de la nueva ley que habilita un 4% de personas por designación directa?

Desde la vigencia, que es muy reciente, entraron no más de cinco personas. Hoy tenemos un llamado vigente para 15 maquinistas, con mucha gente para el interior y para eventuales.

¿El cupo del 4% cuantitativamente es muy importante?

No son tantos. El organigrama de la intendencia determina cuáles son los cargos de confianza. Hemos ingresado a cargos de confianza a personas que no cobran como tales. Si vas a la letra chica, el cargo de confianza es el Q13. Normalmente a los directores generales les pagamos como grado 11.

¿Cuáles son los fundamentos para tener un convenio con la Fundación A ganar?

Cuando llegamos (período 2020-2025) nos encontramos con que los recursos que daba el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) para los CAIF no cubrían las necesidades. De hecho, encontramos una nota pidiéndole más plata al instituto. En primer lugar, porque había gente contratada en régimen municipal, de función pública, que el formato de prestación de servicio personal de CAIF no necesariamente se ajustaba al requerido. Al ser funcionario municipal, tenés una carga de entre 30 y 40 horas.

No toda la gente que estaba en el CAIF trabajaba 30 horas. Estabas pagando más para que trabajaran, cuando deberían trabajar menos. Por otra parte, los trabajos que están vinculados a las tareas educativas tienen exoneración patronal de acuerdo con los artículos 5 y 69 de la Constitución.

La intendencia pagaba los aportes. De hecho, el aporte patronal de la intendencia es el más alto. Este fue uno de los motivos por los que avanzamos en el tema con la Fundación A Ganar.

Después también fue por la agilidad de cumplir determinadas funciones, ya que hay mucha rotación de gente en estas tareas. Son cosas que necesitan más agilidad no solo en la contratación de personal.

La fundación, como las cooperativas de la economía social, que emplean a miles de personas, estaba implantada en Montevideo, Canelones y Maldonado.

Modelo Canelones

¿Qué tienen previsto para el vertedero, asunto irresoluto con Sandeco? ¿Qué va a pasar con los vertederos de Guichón y Quebracho?

Nosotros en este momento estamos en medio de un llamado a licitación. Comprende un nuevo modelo de recolección de residuos domiciliarios con el recambio de contenedores. Pasamos a modelos de contenedores de 3.200 litros. Para que tengan una idea, los de ahora son de 1.100 y se cargan lateralmente. Se requerirá otro tipo de camiones. Se comprarán y se pondrán al servicio de la recolección.

Se agrega el suministro de contenedores de 120 litros para uso domiciliario en un radio medio céntrico de la ciudad, la más consolidada, para que la gente se pueda adherir de manera voluntaria al régimen de clasificación en origen.

En la disposición final se prevé el uso de la encapsuladora y un punto de clasificación. Habrá levantamiento de residuos comerciales en un área y la construcción de una nueva celda en el norte. Todo esto, más tres estaciones de transferencias que estamos licitando en Guichón, Quebracho y Gallinal, justamente para traer los residuos.

¿Es el modelo Canelones?

Hay cosas de Canelones. Allá hay una experiencia, que fue de la mano de un sanducero (Leonardo Herou, de Guichón, director de Desarrollo Ambiental de Montevideo), con muy buenos resultados. Si me preguntan si yo quería ir ya a ese modelo, en todo Paysandú, diría que sí, pero me hicieron ver que capaz el cambio podía ser muy brusco. Por eso vamos a esa etapa de valorización.

Nueva sede universitaria: “En cinco años logramos juntar 26 millones de dólares”

¿Cuán gravitante ha sido la intendencia para el desarrollo universitario en Paysandú?

Creo que mucho y desde hace tiempo. Te das cuenta de que, en su momento, se dispuso de la exterminal de ómnibus. Me parece que en estos últimos años tuvimos nuestro rol, una muy buena sociedad con la Udelar que viene trabajando muy bien el tema de su expansión. Construimos un campus y vimos otras posibilidades.

Hubo una conversación, en su momento, con (el entonces director del Centro Universitario de Paysandú) Líber Acosta, y después con el (entonces) rector Rodrigo Arim, con el propósito de pensar cómo resolver los problemas edilicios. Creía que la nueva sede podría llevar dos, tres, cuatro períodos.

Encontré gente receptiva en una sociedad en donde todos pusimos algo y en cinco años logramos encaminar algo que a otros capaz les costó más. A Salto, por ejemplo, le costó décadas construir su sede. Nosotros en cinco años logramos juntar 26 millones de dólares.

Tener que salir del Corralón, expropiar el edificio de enfrente (a la intendencia que hoy tiene oficinas), adecuar las instalaciones del viejo Estadio Abierto, expropiar lo que hoy es el Parque Industrial, adaptarlo, hablar con los funcionarios… Fue todo un tema.

Dijiste en una entrevista que era de los proyectos y obras más importantes del quinquenio.

Sí, sí. La Universidad encargó un estudio de cómo derramaba en Paysandú, y te das cuenta de que eso se repaga rápido. No hay un proyecto que tenga una tasa de retorno más grande que este. Cada gurí que termina quedándose en Paysandú alquila, gasta, sale.

¿Uno de los impactos de la presencia universitaria es la emergencia de un boom constructivo?

Hay un mercado inmobiliario que tiene varios edificios en cola para habilitar permisos de construcción. Aparece un desafío ya que en Paysandú no había tanta construcción en altura como hasta ahora, pero estamos teniendo otro problema. Siempre la prioridad fue buscar zonas más consolidadas de la ciudad, más densificadas para aprovechar los servicios. El tema es que los servicios no siempre acompañan estos desarrollos en zonas densificadas. Cualquiera de estos nuevos edificios tiene que hacer una subestación de UTE, hacer esto o lo otro, y la verdad que tienen que terminar pagando para tener servicios. UTE te dice “vos ponés la infraestructura, así te vendo la luz”.

¿Por qué la política no cambia el chip y deja de llevar a ciertos sectores a la periferia?

Yo no diría llevarlos a la periferia. Yo no me imagino construyendo viviendas para realojos, por ejemplo, en lugares sin espacio. Una de las pautas que tuvimos en cuenta para planificar las relocalizaciones era que muchos beneficiarios vivían en espacios amplios. Entonces, cambiarles su dinámica de vida, llevándolos a un lugar sin espacio verde, sería incurrir en los mismos errores. La gente no se adapta. Me parece que acá no hay una única solución. Creo que hay que perderle un poco el miedo a eso de irnos más allá y llevar servicios.

Revisión de exoneraciones

Nosotros el año pasado revisamos lo que son las exoneraciones y sus franjas. La contribución inmobiliaria en Paysandú, la urbana y la suburbana, que es la que fijamos nosotros, tiene tres variables para su fijación.

Una de ellas es el valor real, que lo da Catastro, que a su vez se desglosa en el valor de la tierra y el de las construcciones. Otra es la alícuota, que es lo que la intendencia, a través de un decreto de la Junta de Departamental, fija para ambas contribuciones. Es decir, a este valor real le aplicás un porcentaje para obtener el valor de la contribución. Después existe un correctivo que, en el caso de la Intendencia de Paysandú, es una tabla de exoneraciones.

¿Para qué?

Para no aplicarles el mismo porcentaje a todos los valores, sino corregirlos en función de la capacidad del contribuyente, que es el valor de la propiedad. Vamos a otro modelo. Estamos trabajando en el plan de modernización.

Casas de 500.000 dólares pagan 20.000 pesos de contribución.

Si tenés una propiedad que está valuada en 500.000 dólares, o tenés una propiedad de 20.000, ¿qué me hace pensar que si está valuada en 20.000 dólares la persona tiene menos capacidad de pago?

Por ejemplo, el de la propiedad de 500.000 la pudo haber heredado y hoy está fundido, y el de 20.000 dólares capaz que es un millonario que tiene 100 casas de 20.000.

En la ciudad de Paysandú los valores se actualizaron sobre fines de los 90, que en todo caso nunca es el valor venal, nunca es el valor de mercado, pero es un valor que más o menos tiene parámetros lógicos. En el área suburbana se actualizaron en la década del 70, obviamente reflejaba otra realidad. Hoy, por ejemplo, en Chacras de Paysandú, hay casas de 400-500.000 dólares y no pagan 15 o 20.000 pesos de contribución.

Entonces, ¿hay un incremento de la contribución?

Sí, para algunos con propiedades casi suntuosas. En muchas zonas se incrementó. Si vas porcentualmente a lo que pagaban y lo que terminan pagando, es mucho. Igualmente, si ves lo que pagan hoy, es infinitamente menos que lo que paga cualquiera que está acá en la ciudad. Para algunos de la ciudad, con propiedades más caras, bajamos un poco la exoneración.