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Álvaro Pérez García

Foto: Javier Calvelo

Whisky de otoño

Por la ventana que da a la calle Rivera en el Bar Luz, la primera noche fría de la promesa de un invierno amargo, sólo se ven caer al piso hojas tristes, ninguna mariposa amarilla. Ni hombres o mujeres de otro mundo sino más bien los que pertenecen radicalmente a éste. Un refugio por unas horas, nada más. Un mozo amable me trae un whisky barato que pone en orden algunas cosas: la economía desquiciada de un país que de europeo sólo conserva los precios (esa sensación permanente de estafa), el bar como ámbito para rumiar la soledad o el silencio, el espíritu que se acomoda o respira un poco.
Foto: Javier Calvelo.

Nos tragó la noche

El relato de una ciudad puede empezar en el hastío: el del encierro y el producido por lo otro, tantas voces, tanto ruido. Algunos relatos conjugan los dos -el encierro y las voces molestas- y nos obligan a salir disparados buscando algo propio que a su vez sea de todos. Tiempos perfectos para resumir esa idea: apagar la tevé y sus gestas electorales que nos dicen cómo está la calle, cómo vivimos, el miedo que sentimos. Salir a la calle y enfrentar los miedos.