Este miércoles, luego de que se conociera que el ministro del Interior, Luis Alberto Heber, su asesor Andrés Capretti y el director general de Secretaría del Ministerio del Interior (MI), Luis Calabria, así como familiares de los jerarcas, recibieron atención en el Hospital Policial durante la pandemia, a pesar de no ser funcionarios policiales, Calabria presentó la renuncia mediante una carta dirigida al presidente Luis Lacalle Pou, quien había expresado: “Todos los ciudadanos, pero sobre todo los gobernantes. Nos tenemos que avenir a la Constitución y a la ley. Y la ley claramente marca lo que se puede y lo que no se puede”.

La renuncia llegó en días marcados por la polémica en torno al accionar del senador del Frente Amplio Charles Carrera cuando ejercía el mismo cargo que Calabria en el MI, y que motivó la conformación de una comisión preinvestigadora en el Senado, impulsada por legisladores del Partido Nacional (PN), que fue anunciada este martes. A Carrera se lo acusa de haber autorizado que se le brindara asistencia en el Hospital Policial a un joven que habría sido baleado, en 2012, en una fiesta en la casa de un policía. Además, se cuestionó que su expareja recibió atención en el centro de salud.

En la misiva, Calabria, quien integra el sector Alianza Nacional del PN, planteó que su decisión responde a “una polémica por la utilización de los servicios del Hospital Policial por parte de ciudadanos civiles, ajenos a la vida institucional del Ministerio, y también, por la utilización por parte de cargos políticos que si bien están relacionados al Inciso, no dejan de tener esa condición de civil”. Según admitió, el 1º de julio tuvo una consulta oftalmológica en el hospital.

“Más allá de las resultancias de la discusión pública que ese hecho pueda generar, al considerarlo un error de valoración, pero que puede utilizarse en este tiempo para impactar frente a la gestión de Gobierno, frente a mi persona y mi familia, es que vengo a presentarle la renuncia al cargo de Director General del Ministerio del Interior”, continuó Calabria.

El director de Convivencia y Seguridad Ciudadana del MI, Santiago González, fue uno de los primeros en reaccionar al enterarse. “Mi mayor solidaridad con mi amigo y compañero Luis Calabria y su familia. En política no todo vale. El Dr. Calabria es un brillante profesional que ha tenido una carrera recta y transparente, intachable. Hisoparse en una pandemia no es usar el HP [Hospital Policial]. Una pena caer tan bajo”, escribió en Twitter.

Más tarde, en una rueda de prensa, dijo: “Lo primero es respaldar a mi amigo, compañero, Luis Calabria. Segundo, él renuncia porque entendió que tenía que hacerlo, y tener la conciencia tranquila y la libertad de poder tomar esta determinación por sí y ante sí. Nadie le pidió la renuncia. Perdemos una persona que para el gobierno es muy importante”. Para González, “si intentamos tener un sistema político de santos y que todos sean santos, y si no nos corren a ponchazos, no nos va a ir del todo bien; porque los santos normalmente están en el cielo y acá es un lugar de seres humanos.

El ministro Heber, por su parte, consideró que la renuncia es “una gran pérdida” y destacó que el exjerarca “era una persona fundamental para el MI y también muy honesto”. “Por tener una consulta oftalmológica entiende que tiene que renunciar. Para mí es un ejemplo de comportamiento en la función pública y alguien a imitar”, expresó. Manifestó que siente orgullo por su correligionario y que lamenta la decisión.

Los senadores nacionalistas Sebastián da Silva y Carlos Camy -quien pertenece al mismo sector que Calabria- también se pronunciaron en redes sociales. Da Silva resaltó que la carta de renuncia “habla mucho de los valores” de Calabria, así como del PN. “Estaremos militando juntos con la frente bien en alto”, concluyo.

En la misma línea, Camy felicitó a su compañero de sector y dijo que la actitud es “digna de su persona y de un buen blanco. Lo conozco, sé de su honestidad y su capacidad. Tal vez por eso la decisión la sienta exagerada, pero resulta propia de un digno hijo del PN”.

Por el contrario, el senador del Frente Amplio Alejandro Pacha Sánchez dijo en diálogo con El Observador que no cree que “Calabria haya cometido ninguna ilegalidad”. “Se pierde a alguien que generaba confianza debido a la obsesión del ministro Heber en su persecución a Charles Carrera”, insistió.

Sánchez defendió que el artículo 86 de la Ley de Presupuesto, de finales de 1967, dispone que “el Servicio de Sanidad Policial atenderá al personal dependiente del Ministerio del Interior y familiares a cargo del funcionario, así como también a los jubilados y pensionistas policiales y familiares a su cargo”. En ese sentido, tanto Calabria como Carrero estarían amparados en la legalidad.

“A mí me extraña que Heber o que el presidente de la República no se acuerden de que su padre, el doctor Luis Lacalle Herrera, se operó en el Hospital Policial” en agosto de 1994, disparó luego el frenteamplista. Además, reprochó que la salida del nacionalista es un “error imperdonable” debido a la situación actual en materia de inseguridad.

La presidenta del sindicato policial Sifpom, Patricia Rodríguez, lamentó la pérdida de Calabria en el MI ya que, en su opinión, fue alguien que ayudó y se mostró receptivo a los planteamientos del sindicato. La publicación en Twitter incluyó imágenes de los problemas edilicios que presenta el hospital en cuestión. “Nuestro Hospital Inglés, todos se pelean por su atención, pero ni el director del mismo ni los políticos solucionan su estado y endeudamiento. Renuncia hoy un hombre que ayudó y estuvo cuando le presentamos cada problema de algún policía. ¿La dirección no sabe lo qué pasa en él?”, manifestó.

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