El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó este jueves los datos de pobreza e indigencia en Uruguay correspondientes al primer semestre de 2023. Durante la primera mitad del año, el total de personas por debajo de la línea de pobreza se ubicó en 10,4%, es decir, un porcentaje superior al del segundo semestre de 2022, cuando se ubicó en 9,1%, pero inferior al del primer semestre de 2022 (10,7%).

En tanto, en comparación con el segundo semestre de 2019, cuando se registró 9% de personas bajo la línea de pobreza, el indicador sigue siendo más alto.

El informe del INE marca que 104 de cada 1.000 personas en Uruguay “no superan el ingreso mínimo para cubrir las necesidades básicas alimentarias y no alimentarias”. El valor de la línea de pobreza depende de la región del país y del número de integrantes en el hogar. Por ejemplo, para estar por encima de la línea de la pobreza, un hogar de dos personas en Montevideo debería tener ingresos superiores a 33.718 pesos, mientras que en el interior urbano la franja se ubica en 22.341 pesos, según establece la metodología del INE.

En cuanto a los hogares por debajo de la línea de pobreza, el informe correspondiente al primer semestre del presente año marca un total de 7,2%. La medición anterior, del segundo semestre del año pasado, marcó un total de 6,5%.

Por otra parte, en materia de indigencia, el reporte registró que en Uruguay 0,2% de la población “no alcanza el ingreso mínimo previsto para cubrir las necesidades alimentarias básicas”. Este indicador también varía en función del territorio. Por ejemplo, en Montevideo, en junio, se ubicó en 5.368 pesos, mientras que en el interior urbano, en el mismo mes, se ubicó en 5.060 pesos. Se registró el mismo porcentaje para los hogares bajo la línea de indigencia.

Nicolás Cichevski, economista y gerente en CPA Ferrere, comentó en X que la incidencia de la pobreza en el primer semestre de 2023 se situó en un “nivel similar” respecto del primer semestre de 2022, aunque “por encima” del primer semestre de 2019. Señaló que durante la primera mitad del año el ingreso de los hogares tuvo un aumento real de 4%, si bien la canasta básica en ese período tuvo un incremento de 1,5%. “Es posible que la pobreza se haya mantenido en 10,4% porque el ingreso real en el primer decil haya aumentado entre 1% y 2%, y no 4%”, agregó.