Junto con el director nacional de la Policía, José Azambuya, el ministro del Interior, Carlos Negro, asistió este jueves al Congreso de Intendentes, donde planteó la inquietud del Poder Ejecutivo en un tema específico: el uso de las motos en hechos delictivos. Ante los 19 jefes departamentales, Negro expresó “un pedido de colaboración” por parte de las intendencias “para sensibilizar y comunicar que el ministerio está hondamente preocupado y está diseñando estrategias para tratar de dar solución al tema de la circulación de las motos”.
Negro señaló que alrededor de 45% de las rapiñas se cometen con una moto, por lo que “no solamente se lleva un arma, sino que se lleva una moto”. “Ahí está el foco de nuestro desvelo”, agregó. Según supo la diaria, una de las iniciativas que evalúa impulsar el Ministerio del Interior es vincular el casco y el chaleco reflectivo -dos elementos de uso obligatorio- al número de patente, lo cual requiere necesariamente un espacio de coordinación con el Congreso de Intendentes.
También asistió al Congreso de Intendentes el exintendente de Canelones y actual presidente de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev), Marcelo Metediera, quien afirmó que actualmente “la problemática es la no identificación de las personas que van conduciendo los vehículos”.
Metediera señaló que hay autos en circulación sin la matrícula de adelante, motos que ubican la matrícula debajo del guardabarro y también motos a las que les doblan la matrícula, lo cual “es bastante alevoso porque se hace ex profeso”. El presidente de la Unasev sostuvo que en todos estos casos el ciudadano “no va a tener problema” si cumple con la normativa vigente. “Están todas las reglas de juego arriba de la mesa para que la gente ayude y acompañe con lo que corresponde, por lo tanto, no nos debe pesar salir a fiscalizar”, manifestó.
Preocupación por la gente en situación de calle
El otro tema que acaparó la comparecencia de Negro lo plantearon los intendentes, y fue el aumento de las personas en situación de calle. La intendenta de Canelones, Gabriela Garrido, señaló que en el departamento la población a la intemperie aumentó cinco veces en comparación a 2019 y mencionó que sólo en el centro de Las Piedras hay 100 personas en esta situación.
“Nosotros, aplicando la Ley Orgánica Municipal y la Ley de Faltas, estamos limpiando veredas y plazas en forma sistemática y permanente para permitir que los vecinos y las vecinas de la comunidad realmente se apropien del espacio público y no tengan que estar con miedo”, expresó Garrido, quien también señaló que el gobierno departamental tiene presente “una mirada de derechos humanos”, porque “no es lo mismo la delincuencia que la problemática de salud mental o adicciones”.
El intendente de Rivera, José Mazzoni, señaló que en el departamento fronterizo existe un “trasiego” de personas entre Uruguay y Brasil y destacó como un factor de conflicto el refugio departamental del Ministerio de Desarrollo Social, que “se ha transformado en una especie de hotel”. A este refugio, sostuvo, concurre “gente que deambula por todo el país”. “Son nómades, entonces, claro, tenés alojamiento, cama, comida, y está bárbaro, y después cuando se tienen que ir pasan todo el día en las plazas”.
Mazzoni aseguró que la Intendencia de Rivera está llevando a cabo “operativos fuertes” para mejorar la situación, “invitándolos gentilmente a que se retiren del departamento, incluso con un costo económico, porque la intendencia muchas veces les da los pasajes para que se vayan del departamento”.
Luego de las intervenciones de los intendentes, Negro dijo que el tema de las personas en situación de calle “no es un problema que preocupe”, sino que “duele”. “Duele el drama que estamos viviendo todos los uruguayos con la epidemia que tenemos de gente en situación de calle; estamos hablando de casi 5.000 personas”, expresó.
Negro sostuvo que el asunto “trasciende la seguridad pública”, dado que “se nutre de diferentes factores”. En tal sentido, mencionó el estado actual del sistema penitenciario y señaló que “la mitad de la gente que está en situación de calle pasó por el sistema carcelario”, del cual salió “con todos sus vínculos sociales rotos”.
Las personas que pasan de la cárcel a la calle, sostuvo Negro, “están acostumbradas a hacer en el ámbito público lo que antes hacían dentro de la cárcel, entonces, van a hacer sus necesidades -todas ellas- en la calle, van a comer del contenedor la basura que nosotros tiramos, van a vivir como animales, y lo peor de eso es que, como pueblo, como población, como ciudadanía, lo estamos naturalizando; pasamos por al lado y nos preocupamos por que no se metan nosotros, pero no nos preocupa ver a una persona que está comiendo y durmiendo dentro de un contenedor”.
El ministro del Interior afirmó que el actual gobierno está evaluando determinados “paliativos” en el corto plazo para mitigar la situación, pero advirtió que no existe “una solución definitiva” hasta que se aborde la reforma del sistema penitenciario.