“Siento la necesidad de transmitirle a la ciudadanía que una parte importante de la suerte de los uruguayos tiene mucho que ver con las acciones que desarrollemos desde aquí, [porque] es el querido medio rural el que nos trajo desde la colonia hasta este momento”, manifestó el titular del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Alfredo Fratti, en su discurso de asunción, el 6 de marzo de 2025.

En los primeros diez meses del gobierno encabezado por Yamandú Orsi, la gestión de la cartera estuvo marcada por algunos episodios que causaron polémica. El más notorio –y extendido en el tiempo– fue la compra por parte del Instituto Nacional de Colonización del predio de 4.400 hectáreas, ubicado en Florida, en el que funciona la estancia María Dolores. También ocupó la agenda la suspensión temporal de la emisión de nuevos permisos para exportar ganado en pie destinado a faena inmediata, al igual que la conflictividad laboral en algunas áreas, especialmente en la lechería y en la pesca.

En diálogo con la diaria, dirigentes de las principales gremiales agropecuarias hicieron una evaluación del año pasado y de su relacionamiento con el gobierno. Mencionaron algunas de las principales dificultades del sector productivo, así como los planteos que siguen en pie.

El presidente de la Federación Rural, Rafael Normey, consideró que a la actual administración “le costó bastante pararse en la cancha” y ha demorado “en terminar de acomodar los procesos internos”. Por su parte, Rafael Ferber, presidente de la Asociación Rural, destacó “pocos hechos relevantes” durante el primer año de gestión en materia de actividad agropecuaria, si bien puntualizó que hasta ahora “se ha podido trabajar bien”.

Para el sector arrocero, en tanto, el gobierno dio un “espaldarazo” inicial con la presencia del presidente Orsi, junto a varios integrantes de su gabinete, en la inauguración de la cosecha, a los pocos días de haber asumido. Sin embargo, “pensamos que los canales iban a ser más fluidos en cuanto a la posibilidad de intercambiar y plasmar la realidad tal cual es”, lo cual ha sido “dificultoso”, apuntó el presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz, Guillermo O’Brien.

A nivel productivo, Ferber, al igual que el presidente de las Cooperativas Agrarias Federadas, Pablo Perdomo, y que el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche, Álvaro Quintans, coincidió en que 2025 fue un “buen año”, con un clima “bastante benevolente” y con precios internacionales que acompañaron.

Quintans, no obstante, remarcó que en el sector lácteo fue “un año récord en cierre de tambos remitentes a la industria y de queseros artesanales”. También recordó el cierre de la cooperativa Calcar y mencionó que otras plantas industriales atravesaron un momento “complejo”. Dijo que ha habido “una conflictividad reinante desde mayo hasta ahora”, y resaltó: “Hay muchísimos trabajadores de tambo cuyos establecimientos cerraron sus puertas y quedaron sin trabajo, y de ellos nadie se acuerda”.

Perdomo sostuvo que hay “ciertos lujos” que Uruguay no se puede dar. Uno de ellos “es tener a la industria láctea y a la industria frigorífica con problemas, sobre todo, porque los productos con los que trabajamos son perecederos”. A su juicio, la conflictividad es algo “inentendible, cuando muchas veces estamos hablando de muy buenos salarios”.

Para los pequeños productores, el déficit hídrico, así como los precios “muy deprimidos”, complicó el transcurso del año. Cristina Revetria, recientemente elegida presidenta de la Comisión Nacional de Fomento Rural –la primera mujer en ocupar el cargo–, señaló que la sequía, principalmente en los departamentos al sur del río Negro y de la zona este, ha afectado la producción, algo que “se va a ver reflejado en los precios al alza”. “Cuando ven esos altos precios que pagan a la tercera línea los consumidores, tienen que pensar que hay productores, productores chicos, productores de la agricultura familiar, que la están remando hace muchos años y con un bajo ingreso”, manifestó.

O’Brien apuntó que ha habido “un cambio muy grande” en el mercado internacional, al que Uruguay destina más del 95% de su producción. Explicó que esto se debe “fundamentalmente a la reaparición en el mercado de India como principal exportador del mundo”. Señaló que en el último año los valores cayeron un 35% a nivel internacional, mientras que los costos de producción se mantienen en niveles muy similares. “Eso lleva hoy a una ecuación muy compleja, con una caída en la siembra en torno al 10% con respecto del año pasado en el área, y con una próxima cosecha que estará arrancando a mediados de febrero con una situación de valores de mercado internacional con una baja muy fuerte que hace que el negocio hoy esté comprometido”, alertó.

La necesidad de tener una “agenda concreta de competitividad”

La competitividad es el principal problema que enfrenta el sector agropecuario, subrayaron Normey, Ferber, O’Brien y Perdomo. “Uruguay es un país exportador, estamos totalmente expuestos a tener capacidad de competir a nivel mundial”, remarcó Normey. Para el presidente de la Federación Rural, hay “una cierta dicotomía” entre la necesidad de crecimiento económico planteada por el equipo económico y “las medidas que se van tomando, que vemos que no terminan de estar alineadas con esa agenda de competitividad que pretendemos nosotros”. En ese sentido, Normey sostuvo que 2026 será “un año totalmente de inflexión” para “empezar a ejecutar rápidamente cuáles son esas líneas que llevan a un crecimiento económico”, así como una “agenda concreta de competitividad”.

En la misma línea, según el presidente de la Asociación Rural, en 2026 el tema de la competitividad “es algo que se va a poner muy áspero”. “Es un tema que va a estar arriba de la mesa y va a ser complejo”, aseveró Ferber. Al mismo tiempo, se refirió a “la debilidad del dólar” como “lo más preocupante” y remarcó que en la gremial agropecuaria no están alineados con el gobierno en cuanto a la política de “pesificación” de la economía.

“Creemos que en un país exportador, donde la mayoría lo vamos a cobrar en moneda extranjera –sea el dólar o sea otra, pero siempre termina habiendo una moneda extranjera en la mayoría de los rubros importantes de Uruguay–, pretender ‘pesificar’ la economía… la verdad es que no lo entendemos y creemos que va a terminar generando más costos para el empresario, para el agroexportador”, afirmó Ferber, y auguró que en ese sentido también “vamos a tener algún temita”.

Por su parte, O’Brien señaló que ya se le ha planteado al gobierno la necesidad de “buscar medidas que permitan bajar los costos de flete”. Una de las medidas propuestas por la Asociación de Cultivadores de Arroz es que se habiliten otras modalidades de corredores de transporte para el sector, como los camiones bitrenes y tritrenes. Pero, según O’Brien, desde el Ministerio de Transporte y Obras Públicas les informaron que “en los cuatro años de gobierno que quedan no está planteado ese trabajo”, lo cual consideran “preocupante”, ya que no se trata de “una inversión pesada”.

Por su parte, Perdomo advirtió que, si no se mantiene “la buena producción que ha habido este año”, el atraso cambiario generará “una distorsión bastante importante”. “Ahí hay un desafío, sobre todo porque la pérdida de productores es permanente, [hay] productores que se van del campo, y esos no vuelven”, remarcó. El presidente de las Cooperativas Agrarias Federadas también sostuvo que “el sector agroexportador es el que está pagando la fiesta” de “mantener un déficit fiscal sin generar políticas que contrarresten”.

“Creo que ha llegado el momento de poder nivelar un poco la situación y que el sector productivo tenga un desahogo; cuando el Estado recibe los ingresos de la gente que paga sus impuestos, hay que hacer un correcto manejo de todos esos fondos, no se puede dilapidar”, subrayó Perdomo. En ese sentido, sostuvo que el gobierno no ha dado “señales de que eso ocurra”. A modo de ejemplo, mencionó que durante la discusión del presupuesto quinquenal “se habló de redistribuir, pero no de gestionar mejor los recursos y evitar ese déficit”.

El presupuesto y la agenda de 2026

En el presupuesto asignado al MGAP se contemplaron las prioridades de la cartera para los próximos años, como el Programa de Innovación para una Ganadería de Cría Sostenible (Procría), el control de la garrapata y la delineación de una estrategia nacional de riego, para lo cual, en setiembre del año pasado, se instaló la Comisión Ejecutiva Interministerial para Asuntos de Riego.

Al respecto, Revetria lamentó que no se haya reforzado el presupuesto de la Dirección General de la Granja, del mismo modo que Quintans criticó los recursos asignados al Instituto Nacional de la Leche, cuyo déficit para 2026 es de 35 millones de pesos.

De todos modos, la presidenta de la Comisión Nacional de Fomento Rural valoró de manera positiva el programa Procría, porque “apunta a los productores familiares”. Normey, en cambio, si bien puntualizó que lo ve “con buenos ojos”, sostuvo que se trata de “un proyecto chico que no va a mover la aguja en la ganadería”. “Como defensa de la cría nos parece una movida interesante, pero no es un proyecto que vaya a mover los grandes números”, afirmó el presidente de la Federación Rural.

Para Normey, el programa Procría, junto con el combate a la garrapata, ha “eclipsado” la agenda agropecuaria. Con todo, señaló que el problema de la garrapata, que genera pérdidas anuales por 95 millones de dólares, “lleva a que muchos productores cometan errores que después nos pueden costar carísimo a la hora de llevar las carnes al mundo”. En ese sentido, sostuvo que “2026 va a tener que ser un año, sí o sí, en el que empecemos a ver resultados concretos en materia del control de la garrapata, porque si no se puede llegar a complicar mucho”.

Con respecto a la estrategia nacional de riego, O’Brien consideró como una “buena cosa” que la política sea conducida por el exministro de Ganadería, Agricultura y Pesca y empresario arrocero Tabaré Aguerre. “Alguien que está a cargo, que conoce del tema y de los problemas que tiene el desarrollo del riego en Uruguay”, destacó el presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz.

En la agenda de las Cooperativas Agrarias Federadas, en tanto, hay un conjunto de planteos vinculados al régimen de inversiones; por ejemplo, que las cooperativas agrarias sean contempladas por la Ley de Inversiones si presentan proyectos ante la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones. A su vez, Perdomo señaló que siguen “firmes en la posición” de que los controles sobre “la parte ambiental y productiva tienen que estar en manos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, que es el que nos conoce, el que tiene el expertise”, en lugar del Ministerio de Ambiente.

En materia de comercio exterior, O’Brien destacó la apertura del proceso de negociación para el ingreso de Uruguay al Acuerdo Transpacífico. Señaló que el sector arrocero tiene “cifradas esperanzas” en la concreción de este acuerdo, ya que algunos miembros del bloque, como México, Reino Unido y Perú, son mercados importantes para la exportación del arroz uruguayo.

No obstante, O’Brien dijo que les gustaría “tener una actitud desde la cancillería, con gente especializada, mucho más comercial”. “Creo que nos falta una calificación comercial dentro de la cancillería para la búsqueda de otros mercados”, afirmó. Una experiencia que “no quedó en el buen recuerdo” para los productores arroceros fue el viaje en el que acompañaron al presidente Orsi a Panamá, ya que, cuatro meses después de aquella instancia, con el fin de proteger su cosecha nacional, Panamá dispuso que las importaciones del grano estén sujetas a la autorización gubernamental. “Creímos que la parte política de ese viaje tenía otra fuerza”, comentó O’Brien.

En la industria láctea, “una de las preocupaciones más grandes que tenemos es el mercado internacional”, apuntó Quintans. El sector lácteo espera que en los próximos meses se profundicen las negociaciones con países de América Central, como Guatemala, Honduras y El Salvador, así como con China y el sudeste asiático, donde Nueva Zelanda y Australia cuentan con “una ventaja muy importante” en materia de aranceles y costos de traslado, señaló el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche.